La historia detrás de Storytel: Aranzazu Núñez, la editora

Vanessa Bauche da voz a El accidente, un thriller de Santiago Roncagliolo

Fui a verla porque los escritores que habían trabajado en Storytel me hablaban maravillas de ella, a veces se quejaban con dulzura, porque trabajando Aranzazu no deja treguas ni pasos por saltar.

Ciudad de México, 26 de junio (MaremotoM).- Hace mucho tiempo que conozco a Aranzazu Núñez. La vi primero en Santillana, editando libros para niños, la vi luego organizando premios en Zacatecas, siempre ligada al libro, con un entusiasmo contagioso y una vitalidad envidiable.

Ahora está ligada a Storytel, como editora y es imposible no escuchar sus proyectos, su creatividad, en momentos donde es difícil hablar de las cosas que uno va a hacer y se escucha mucho más la queja, lo que no podemos, lo que nos quitan, lo que no nos dan.

Fui a verla porque los escritores que habían trabajado en Storytel me hablaban maravillas de ella, a veces se quejaban con dulzura, porque trabajando Aranzazu no deja treguas ni pasos por saltar.

¿Qué es Storytel? Un servicio de suscripción de streaming, donde podemos miles de títulos de diferentes géneros y podrás escuchar o leer donde quieras, tanto si estás en un avión, en el autobús o en casa.

En México, lo que hace Núñez es generar documentos propios, con libros hechos especialmente para el audio y eligiendo la voz adecuada para cada proyecto.

Aranzazu Núñez Velázquez
Va creciendo con la empresa y sabe que las historias latinoamericanas son lo nuestro. Foto: MaremotoM

–¿Cómo has llegado a Storytel?

–Fue una gran fortuna haber llegado a una empresa nueva, porque todos aprendemos sobre la marcha. Modelos de negocios que van despuntando como todo el tema de narrativa sonora, necesitan de visiones laterales, no del mundo editorial. Pasada la época de Santillana, de Alfaguara, me tomé un break. Estuve trabajando con proyectos digitales, cómo provocar desde la narrativa a que haya un consumo o una apropiación de esos contenidos. Monté una agencia que se llamaba StoryLab, en momentos en que me había ido a vivir a Hungría. Allá, estuve viajando un montón, a Barcelona, a Frankfurt, en el medio estuve trabajando con Zacatecas, el premio de narrativa Amparo Dávila y me vine a México. Regresé y estuve trabajando mucho, me empezaron a caer muchos proyectos, tuve que satisfacer esa demanda y tener mi propia agencia me permitió actuar sobre todo. El desarrollo del premio, echar a andar la presencia del libro digital en México. Había empezado a trabajar con Bookwire y dentro de eso, en algún momento, hacia el tercer año, conecté con Javier Celaya, me comentó que empezaba a trabajar con la compañía sueca Storytel. La primera etapa fue explicar el modelo de negocios, adquirir derechos, cómo podían las editoriales capitalizar esos derechos.

–¿Cómo empezaron a hacer esos proyectos propios?

–Storytel está operando en mercados europeos desde el 2005 y el crecimiento abrupto ha venido a partir de que tecnológicamente no necesitas de un soporte que tenga la necesidad de hacer un streaming permanente. En los últimos cinco años ha venido esta capacidad tecnológica que impide guardar los archivos sonoros, sino que puedes estar consultándolos online. O lo puedes descargar a Spotify o a iTunes. Por eso ha habido el crecimiento. En ese momento surge la idea en Storytel para desarrollar contenidos propios, generando públicos genuinos. Aquí nada funciona y por eso es un territorio súper fértil, ¿qué puedes lanzar como oferta que sea interesante, significativo e inmediato? ¿Qué nos mueve? México y Latinoamérica son tan complejos que el material es perfecto para plantear ideas muy singulares.

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–¿Por qué has elegido actores en lugar de actores de doblaje?

–El tema es que elegimos la voz para cada proyecto. Nuestra primera serie, Infarto, de Edson Lechuga, es un ejercicio muy valiente, muy arriesgado, está narrada por un poeta slamero que es extraordinario. Se llama Rojo Córdova, el que lleva todos los slams en el Chopo, es un artista de la voz y es un poeta. Es histriónico, performático y además es urbano.

–¿Cómo eliges las historias?

–Primero porque me interesan a mí y creo que a la gente le va a interesar. Hablan de problemas actuales, reales, de manera honesta y no simplifican lo complejo que es México. Hablan de personajes entrañables, la literatura ilumina y por eso nos acercamos a las buenas historias. El segundo trabajo es una historia de lo difícil que es convertirse en padres cuando una familia no cabe dentro de los arquetipos que conoces. El título es Gente como yo y pertenece a José Ignacio Valenzuela. Él narra la complejidad para adoptar, hay un cuestionamiento más profundo y muestra la cantidad de trabas que existen para adoptar. Cuál es la historia de amor entre estos dos personajes, ver los temas legales y ver el tema como pareja y verlo como sociedad. La voz tenía que ser muy dulce y elegimos a Mario Ríos, que es un locutor comercial.

–¿Y el trabajo con Santiago Roncagliolo?

–Él ya tenía una idea, otra voz seleccionada. Yo pensé: -Esto es para Vanessa. Hice una contrapropuesta y Vanessa Bauche se enamoró del personaje y Santiago dio el okey. Ahora estamos por lanzar en julio una serie sobre Frida Kahlo, escrita por Carmen Domingo, una autora española y lo va a hacer Cecilia Toussaint.

–¿Qué otros proyectos hay?

–Un guión escrito por Antonio Ortuño, que se llama La calle. Es la historia de dos periodistas jóvenes, lo difícil que es entrar al mundo profesional para estos chicos. Hay muchos proyectos que tienen que ver con acoso laboral, con pluma de Alejandro Hosne. Tenemos cosas con Bernardo Esquinca. Una cosa que estamos haciendo con Amanda Escalante (Amandititita), una chica que se convierte en reggaetonera y que tiene alucinaciones. Estamos trabajando la frontera con Rossina Conde, la otra frontera la del sur, con Claudia Guillén. Con Cristina Rivera Garza tenemos un proyecto que se llama Ciudad XD, muy emocionante y oscurón.

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