Merlí

La importancia de enseñar filosofía a los jóvenes

Todo ocurre en un bachillerato público en Barcelona. Merlí (Francesc Orella)  es el nombre del profesor, uno muy guay, de  60 años. Poseedor de un sentido del humor peculiarmente ácido, una envidiable vida sexual, inteligente, otras tantas, neurótico y narcisista,  pero sobretodo y lo mejor de todo: políticamente incorrecto.

Ciudad de México, 9 de septiembre (MaremotoM).- Una serie me ha recordado lo importante que es conectar con los alumnos y no sólo eso, sino dejar huella, a veces tan cercana que puedes dirigir, sin querer, la decisión futura de un adolescente. ¿Por qué digo esto que parece tan obvio? Por la serie Merlí.

Todo ocurre en un bachillerato público en Barcelona. Merlí (Francesc Orella)  es el nombre del profesor, uno muy guay, de  60 años. Poseedor de un sentido del humor peculiarmente ácido, una envidiable vida sexual, inteligente, otras tantas, neurótico y narcisista,  pero sobretodo y lo mejor de todo: políticamente incorrecto.

¡Qué descanso poder disfrutar de  una serie a la que no importe quedar bien! Merlí Bergeron abiertamente dice que le caen mal los perros y bueno también las escuelas públicas porque nunca tienen dinero. ¡Hasta risa da! Porque si se pusieran de ejemplo  ALGUNAS de las escuelas públicas en México, ya podrían valorar más lo que tienen, pero bueno en ese sentido, me consta que los de aquel lado del charco se quejan de todo.

Pero bueno, regresando. Cada capítulo tratará de resolver  peculiaridades de cada personaje de la serie y con ello, el pretexto perfecto para hacer uso de las principales premisas de algún filósofo. Una de éstas es la del Mito de la Caverna de Platón misma que plantea aquella en donde Sócrates le dice a Glaucón que imagine a unos prisioneros detrás de un muro en donde se manipula una realidad con sombras hechas por la luz del fuego. Con el tiempo, uno de los prisioneros se escapa y la luz del sol lo ciega y casi le anima a volver a la caverna, pero decide avanzar y se da cuenta de que la realidad es otra. Merlí Bergeron narra esta alegoría a un estudiante con agorafobia.

Otra que me gusta es la referencia que se hace de Michael Foucault para dejar claro –entre los jóvenes que aún no quieren salir del clóset- que no siempre lo llamado ‘normal’ es lo normal y más con este autor quien vivió atormentado por ocultar su homosexualidad. Dice el profesor Merlí: “La normalidad implica una relación de poder, el poder clasifica, ordena, controla. Decide lo que es correcto, el que se sale de esa corrección resulta extraño…”

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Cita a Zymunt Bauman para hablar de la incertidumbre, una sociedad moderna en la que se ha vuelto cada vez más difícil tomar decisiones, “nuestra realidad se ha vuelto líquida, según su definición…Por eso hacer política hoy en día se ha  convertido en el arte de aparentar, de dar la mejor imagen”, dice el polémico Merlí.

Merlí
Estos paréntesis filosóficos se van volviendo cada vez más necesarios. Foto: Cortesía

Como todas las series van de un dramón a otro, pero estos paréntesis filosóficos se van volviendo cada vez más necesarios y  van de la mano con lo transgresor del personaje principal  quien trata   guiar la vida personal de sus alumnos, a veces volviéndose más un padre que un tutor (cosa que puede ser muy desgastante en ocasiones).

Sobre el concepto ‘tiempo’ el gran profesor Merlí, el gran influencer del momento (término que le hubiera chocado mucho) dijo a sus alumnos, tratando de explicar las reflexiones de un tal Agustín de Hipona: “Si nadie me pregunta qué es el tiempo lo sé muy bien, pero si me lo preguntan e intento explicarlo no sé qué decir, tras reflexionar llegó a la conclusión de que el presente es un punto sin extensión entre dos ‘nadas’, el pasado que ya no existe y el futuro que aún no existe, es decir, el presente fluye, se nos escapa”.

Y así como estas citas varias clases interesantes. A mí, me hubiera encantado tener un profesor como Merlí o más aún, haber sido una profesora así. Les advierto, como cualquier historia de jóvenes hay parejas bi, homosexuales, confundidas y las que lo tienen claro, además de porros y mucho sexo, así que la recomiendo a adolescentes después de los 16 añitos, por si están pensando en verla con sus hijos. La serie Merlí consta de tres temporadas, está en Netflix y la mala noticia es que creo que pronto la quitarán por si la quieren pescar.

Por cierto, ojalá Netflix me pagara por tanta recomendación que hago, pero quizás haga como los estoicos y me resigne a sólo a escribir sin pedir nada a cambio.

Fuente: Revista Reverso.mx / Original aquí.

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