Alicia García Bergua

La literatura es una búsqueda de la comunidad: Alicia García Bergua

Recreada a partir de muchos escritos de entonces, esta obra observa la atmósfera intelectual en la que surgieron estos afanes de libertad en México y descubre además un juego de espejos entre autores que se ven a través de lo que otros dicen de ellos, dejando de lado la voz preponderante y anecdótica.

Ciudad de México, 14 de septiembre (MaremotoM).- Entrevistar a Alicia García Bergua, una de las grandes poetas de México, equivale un poco a hacer contacto con la literatura y otro a hacer contacto con la divulgación de la ciencia (fue una de las coordinadoras del taller en línea y presencial de escritura creativa en divulgación científica Cienciorama: www.cienciorama.unam.mx). Precisamente este último elemento fue la que la ayudó a armar su reciente libro, La lucha con la zozobra. La libertad bajo palabra en los poetas Xavier Villaurrutia, Gilberto Owen, Jorge Cuesta y Octavio Paz.

“Este no es un libro académico, es un libro de una poeta sobre otros poetas. En él se revisan los caminos en busca de libertad poética que se siguieron en México desde principios del siglo XX”, dice la sinopsis, en un trabajo que como dice Alicia “tuvo muchos problemas para ser publicado”.

Recreada a partir de muchos escritos de entonces, esta obra observa la atmósfera intelectual en la que surgieron estos afanes de libertad en México y descubre además un juego de espejos entre autores que se ven a través de lo que otros dicen de ellos, dejando de lado la voz preponderante y anecdótica.

La lucha con la zozobra vale mucho sobre todo en la reflexión, en la mirada atenta sobre los textos, sin dejarse llevar por la vida de cada uno de los autores estudiados y sobre todo sin tener ningún prejuicio. Al final, Alicia García Bergua habla de las mujeres y lanza el desafío de ponerse a analizar esa lucha por la zozobra y la libertad que ellas también han vivido.

ENTREVISTA EN VIDEO A ALICIA GARCÍA BERGUA

“Es un libro que no quería hacerlo en un plan académico, pero investigué y leí y reflexioné mucho. Tardó cuatro años en publicarse. Es un problema con los contemporáneos y la vida de los poetas, convertir la poesía en una interpretación de la vida de los poetas. Me parece muy peligroso mezclar ambas cosas. La poesía finalmente es un logro existencial, es una libertad emprendida, a partir del lenguaje y cuando uno empieza a ahondar en las cuestiones existenciales, empiezas a alejarte del hecho”, afirma Alicia García Bergua en entrevista.

Alicia García Bergua
Editó la UANL. Foto: Cortesía

“Yo lo que quería era la empresa de libertad que era su poesía”, agrega.

“Hablé de las mujeres porque se necesitaría hacer una búsqueda semejante en su poesía. Creo que es distinto a la de los hombres, entre ellos había mucha comunicación. Para hacer evidente que esas empresas literarias, se realizan en común, la literatura es parte de la comunidad, la literatura es una búsqueda de la comunidad”, afirma.

“El escepticismo tiene una función terapéutica”, decía Octavio Paz en relación a Xavier Villaurrutia. “Creo que toda esa generación de poetas contemporáneos, la gran mayoría, salvo Owen que estuvo muy involucrado en la causa priísta cuando estuvo en Latinoamérica, estaba pensando en Pellicer, estuvo marcada por un escepticismo, porque se vivían tiempos muy difíciles en México. Hay que darse cuenta de que ellos empezaron en los ’20, pero acababa de pasar la Revolución Mexicana, que implicó un cambio muy grande”, afirma.

Alicia García Bergua
“Hubo mucha creación por un lado y hubo mucho escepticismo por el otro”. Foto: Cortesía Facebook

“Hubo mucha creación por un lado y hubo mucho escepticismo por el otro”, afirma.

Los intelectuales de estos tiempos también tuvieron mucho escepticismo a los gobiernos de la época. Decir que todos los intelectuales estuvieron con el PRI es una conclusión burda.

“Sí, totalmente. Yo lo escribí mucho antes que esto y me costó mucho publicarlo, porque no era del interés de muchas editoriales. Los ensayos son el patito feo de las empresas. Son cosas que he pensado desde mucho antes, sí creo que estamos en un momento en que predomina una ideología que todo lo hecho en el pasado era conservador y no vale la pena. Es una falta de visión inmensa y de la complejidad de la cultura. Ahora está la moda de hablar de Elena Garro y de lo que Octavio Paz le hizo a Elena Garro, pero de alguna manera la obra de Paz que es importantísima ha pasado a un segundo plano. La gente no se atreve a leerlo, a pensar, a repensar lo que él decía. Estamos con muchos problemas que siempre pensé que ya habíamos resuelto en México y eso me entristece mucho”, afirma.

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“Las obras brillan por sí mismas y las obras hablan por sí mismas. Eso de no leer detenidamente las obras y de no preocuparse por tener una visión valorativa y crítica de las obras es muy peligroso. En este libro que no lo escribí como los ensayistas académicos que ocultan las citas y le dan forma de aparato al final del texto. Yo lo que hice que las lecturas fueran compartidas también con los lectores. Para dar un contexto de cómo estaba la discusión con respecto a la ideología, más que yo dar una larga explicación, al principio me valí de todo lo que Cuesta decía de Vasconcelos. Es muy iluminador acerca de lo que pensaba del gobierno de aquel entonces. Quise dar una visión del contexto, siempre resulta una descripción, en cambio la agudeza de Jorge Cuesta pone de manifiesto mucho mejor el tiempo histórico”, expresa.

“Jorge Cuesta consideraba que la introspección era una manera de conocerse a sí mismo. Lo que hacemos los poetas es conocer a los demás a través de un conocimiento de nosotros mismos. Es una observación casi fenomenológica. Jorge Cuesta plantea que en esa introspección hay una búsqueda de conocimiento y de encontrar a otros y de comunicación. Era un poeta introspectivo”, afirma.

Jorge Cuesta y Octavio Paz se plantearon mucho que hubiera una comunidad intelectual en el país. Con el antecedente de Alfonso Reyes y de Henríquez Ureña. “Paz trató de trascender esta idea romántica del individuo solo, tratándose de expresar con el lenguaje, pensando en que nos volvemos nosotros cuando de alguna manera asumimos un lenguaje que es de todos”, concluye.

Alicia García Bergua nació en la Ciudad de México, el 9 de septiembre de 1954. Poeta, ensayista y traductora. Estudió Filosofía en la ffyl de la unam. Desde 1975 hasta 1987 trabajó en la revista Naturaleza, de la que fue jefa de redacción, y en el Centro de Comunicación de la Ciencia de la unam, donde se formó para hacer divulgación científica con Luis Estrada. Editora en la primera etapa como revista del suplemento La Jornada Semanal, de 1988 a 1991. Fue coordinadora de publicaciones del ini, 1992-1993; guionista y asistente de la Coordinación de Información del Noticiero Cultural 9:30 de Canal 22, desde su comienzo en 1993 hasta 1996; editora de la revista Este País, de 1996 a 2001 y asistente editorial de Scientific American – México de 2004 a 2006. En 2009 tradujo el manuscrito de 1842 y el ensayo de 1844 de Charles Darwin, previos al Origen de las especies, para una edición comentada y prologada por Carlos López Beltrán publicada por la UNAM y la editorial española Cascada. Durante 2009 y 2010, se desempeñó como tallerista en la SOGEM y en la Universidad del Claustro de Sor Juana. Fue asesora e hizo trabajos de asistente editorial para la revista ¿Cómo ves? y fue una de las coordinadoras del taller en línea y presencial de escritura creativa en divulgación científica Cienciorama: www.cienciorama.unam.mx. Escribió, junto con Antonio Serrano, dos obras de teatro que fueron puestas en escena: A destiempo (1987) y Doble cara (1989)y el guión de la película En el aire, de Juan Carlos de LlacaBecaria del Fonca de 2001 a 2007 y de 2011 a 2013. Miembro del snca, 2001. En 2010 fue escritora residente en el castillo de Civitella en la provincia de Perugia en Italia, como becaria de la Fundación Civitella Ranieri. Miembro del snca desde 2001.

One Comment

  1. ¡Lo quiero! Se vuelven urgentes ensayos, crítica y narrativa con visión y misión de conserva, como diría Roger Scruton: preservar la verdad y la belleza.