Wenceslao Bruciaga

“La marcha gay es un bonito mal necesario”: Wenceslao Bruciaga

“La teoría queer, en aras de buscar lo neutro, termina haciéndole el caldo gordo a los fascismos”, dice en entrevista este provocador, que acaba de sacar la segunda edición de Un amigo para la orgía del fin del mundo (Discos Cuchillo)

Ciudad de México, 19 de septiembre (MaremotoM).- Ya está la segunda edición de Un amigo para la orgía del fin del mundo, también por Discos Cuchillo, una pequeña editorial y casa de música y volvemos a leerla y divertirnos como nunca. Volvemos a salir de todos nuestros clósets, buscando tal vez esa libertad que busca Wenceslao Bruciaga, su auto.

No cree en la fantasía gay, no cree en los grupos y critica precisamente a la comunidad LGTB (y todas las iniciales que sigan) por priorizar las apariencias pequeño burguesas disfrazadas de derechos. Claro, más sereno acepta que muchas de las cosas que se han logrado para el colectivo, ha sido por los activistas, pero en la vida íntima defiende el individualismo a morir.

Efectivamente, además de díscolo, provocador, un escritor muy talentoso y amante de todos los riesgos, Wenceslao también es suicida. No quiere volverse viejo (con lo que le gusta el sexo) y no quiere ser pobre cuando ya no pueda ser productivo. Lo dice tomando un café, riéndose siempre y uno mira el sol de septiembre, la gente en la calle camina hacia sus trabajos y cree que la vida es buena de todas maneras, incluida la entrevista a este escritor que ya ha aprendido a hacerlo (lo de escribir, decimos).

Wenceslao Bruciaga
El libro es una idea de empezar a romper estas barreras entre homosexuales y heterosexuales. Foto: MaremotoM

–Háblame de Discos Cuchillo…

–Es una propuesta bastante independiente. Ya habían sacado un libro llamado Yo no soy dj, de Pepe Casanova, que me había gustado mucho. Me los encontré un día y les dije que andaba con ganas de sacar mis columnas, pasó bastante tiempo, nos juntamos con el dueño de Sodom, Gabriel Sierra, a quien le decimos “Gabo”, y le propusimos hacer fiestas con DJs de Discos Cuchillo. Con ese dinero se fue financiando el libro, hablo de la primera edición. Esta segunda la hicieron todos los de la editorial. Es un lugar solo para hombres, pero en la presentación se abrió para las mujeres, una idea de empezar a romper estas barreras entre homosexuales y heterosexuales, con estos derechos que no han servido para nada, bueno, algunos han servido, pero que no distinguen a toda la comunidad.

–¿Tú escribes crónicas porque odias los grupos?

–Sí. Odio, bueno, no sé si los odio, pero odio la cerrazón de los grupos y de los activistas de los últimos tiempos. Parece ser que se están esforzando en conseguir derechos que se vinculen con el visto bueno de los heterosexuales. Yo estoy llegando a grados de intolerancia muy radical.

–Como cierto feminismo, que se basa en Marta Lamas, porque sus posturas tienen el okey de los machos

–Exacto. Aquí igual pareciera que para sobrevivir dependemos de los convencionalismos de los heterosexuales. La semana pasada publiqué una nota hablando de que hay dos o tres asesinos seriales de homosexuales en Zacatecas. Ninguno de los activistas había hablado al respecto, pero defienden el matrimonio homosexual.

–Una de las impresiones que tuve con las crónicas es que te buscas como homosexual

–Es cierto. Tengo una cosa muy clara o sea dos: me gustan mucho los hombres y me gusta el sexo. Siempre creí que la homosexualidad era eso. Todo ese rollo queer, pos-estructuralista, muy capitalista, habla del género fluido, del tercer sexo…me parece bien, que cada uno haga lo que quiera, pero me desespera que los homosexuales siempre tengamos que negar que lo que nos hace homosexuales es porque damos o nos dan por el culo. Hasta el activismo pareciera bordear ese hecho, que por otra parte permitió poner el VIH en las agendas mundiales. Por un momento la sexualidad de los gay fue fundamental para hablar del VIH fue importante, porque así era.

Wenceslao Bruciaga
Pareciera que para sobrevivir dependemos de los convencionalismos de los heterosexuales. Foto: MaremotoM

–¿Qué serían las teorías queer?

–Judith Butler, Paul Preciado, hablan de la deconstrucción, de que no existen ni hombres ni mujeres, todo es susceptible de deconstruirlo. Pero yo, por más que les dé vueltas, esto no me hace sentido; si deconstruimos todo, con qué te quedas; también destruyes al sujeto político, que no toma posturas definitivas. Tomar una postura conlleva tomar posiciones que no van a ser populares.

–Es como los occidentales, cuando se puso de moda la cultura oriental…éramos una basura, pero de todos modos le dábamos prensa a esa cultura

–Eso lo dice Fadanelli en Memorias del subdesarrollo: justamente esta apertura occidental es lo que no ha permitido las cosas del género, por ejemplo. Hace poco leí un artículo feminista en donde hablaban de las ventajas de la burka, por Dios…no soy chica, no me importa, pero ¿te cae? La teoría queer en aras de buscar lo neutro terminan haciéndole el caldo gordo a los fascismos.

–El tema del capitalismo te lleva también a que ser heterosexual es pecado

–Diste en el clavo. Me acusan de ser un homosexual muy patriarcal, machista y misógino…probablemente lo sea, pero es un machismo y una misoginia que no le hace daño a nadie. Ahora estoy trabajando en esta analogía que la teoría queer es muy cristiana, busca que te sientas culpable. No me voy a sentir mal de los placeres, para eso está el catolicismo. Y la teoría queer muchas veces discute el género a partir de la culpa.

 Wenceslao Bruciaga
Un amigo para la orgía del fin del mundo. Foto: Cortesía

–Me encantó la crónica de Courage

–Esa nota se la debo a Roberta Garza, que dirigía la revista del domingo en Milenio. Ella me pidió que me fuera de infiltrado en esos grupos de courage. No fue tan fácil, aunque sí muy divertida. Te hacen como un par de entrevistas personales y luego entras a las terapias. Curiosamente te centra en hacerte sentir culpable de todo lo que te gusta.

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–También refiere a esos mundos distópicos…todos somos culpables de vivir cómo vivimos

–La culpa es una gran herramienta de manipulación y de integración. Se habla de la inclusión, pero siempre está el mundo heterosexual que es el que rige. Me gustaría más como “diálogo”, no someternos a las reglas vigentes. En esta crónica de courage entendí que lo que buscan es integrarte a una convención que se da por buena. Que te gusten las mujeres, que tengas hijos, a lo mejor esas son las reglas de la vida, pero las reglas de la vida están para romperlas.

–Y así nacen los psicópatas y los asesinos

–¿Te acuerdas de esta película de David Fincher? Los asesinatos los cometían en nombre de los pecados capitales. Los psicópatas son los que buscan el orden y la purificación.

 Wenceslao Bruciaga
Los asesinatos los cometían en nombre de los pecados capitales. Foto: MaremotoM

–¿Para qué te sirve escribir todas estas crónicas?

–Conforme voy creciendo, voy siendo cada vez más radical. Hoy tengo más razón que antes. Me excita la provocación, tiene que ver con la cultura pop. Ayer conocí a un chavo de Argentina que me regaló el libro Derrumbando la casa rosada, la historia del punk allá y descubrí que por eso me gusta el punk, hay una vena muy fuerte de la provocación para reflexionar sobre cosas que de otra manera no se pondrían a debatir. Me gusta hablar de estas cosas, no quedarnos sólo en la viñeta del homosexual afeminado que se quiere casar, esos convencionalismos heteronormados. ¿De qué sirvió que se autorizaran el matrimonio homosexual si eso generó la condena del homosexual? De pronto ligas a alguien en las aplicaciones y te encuentras a alguien que te dice, uy, sí, vamos a coger antes de que llegue mi marido, porque estoy casado. ¿Neta? Parece que estuviéramos viviendo antes de la revolución sexual de los 60. Quiero dejar una cosa bien clara: está bien el matrimonio homosexual, pero no digan que es lo más revolucionario del mundo. Está bien ser un homosexual conservador, pero díganlo. Me enferma la hipocresía.

–Hablemos de la marcha

–La marcha gay es un bonito mal necesario. Tengo opiniones muy encontradas con respecto a la marcha. Definitivamente es una fiesta, ya no es una marcha contestataria. Es un desfile, no está mal. Hay que pelear por tu derecho a la fiesta y éstas pueden ser reivindicativas, pero ya se volvieron muy capitalistas. Todo está patrocinado. Una de las cosas que me llama la atención de la marcha es que los cuartos oscuros o los clubes de sexo que de pronto quieren estar, les hacen el feo, porque promueven el sexo promiscuo. Eso es lo que somos. No puede ser que se hable tanto de homosexualidad y no nos pongamos de acuerdo en cosas tan básicas. Nos encanta coger y punto.

–¿Qué piensas de los activistas?

–Creo que se necesita tener un ego muy atrofiado para convertirte en activista gay. Siempre termina con el tema de los egos. ¿No existe el activismo de bajo perfil? Que hagas algo y no tengas que cacarearlo todo el tiempo.

–¿Qué cosas ha logrado el activismo?

–Se han logrado muchas cosas, definitivamente. Lo del matrimonio, aunque nadie discute lo malo que es el matrimonio homosexual. Nos ponen en una visibilidad frente a los que están en contra de los homosexuales. Pero, claro, no tendríamos las clínicas Condesa, ni acceso a los retrovirales gratuitos, un sistema que es lo mejor del mundo. Me parece bien que ahora se compren retrovirales más baratos y eso no se pudo haber hecho sin el activismo.

 Wenceslao Bruciaga
Tengo opiniones muy encontradas con respecto a la marcha. Foto: MaremotoM

–A veces pareces estar más cerca de los machos que de los homosexuales

–Me gusta cómo soy. Soy disruptivo y doy mucha información de mis aventuras en los cuartos oscuros. Siempre creo que los gay somos misóginos natos. Los espacios que hemos construido donde no entran las mujeres lo hemos construido sin hacerle daño a nadie. No todo es color de rosa entre los gay, por ejemplo la discriminación física es un poco fea, los estándares de belleza son bastante fuertes. Ya estando ahí lo sabes resolver.

–¿Eres suicida?

–Sí, siempre he traído eso porque me hizo mucho daño leer a Camus, quien decía que para él el problema a resolver por la filosofía era el suicidio. Cioran, que me lavó el cerebro gruesísimo. Él decía que “sólo vivo porque tengo la posibilidad de matarme cuando quiero”. El mundo no está apuntando en una buena dirección y me aterra el futuro.

 Wenceslao Bruciaga
Hay que trabajar para que no falten los poppers en la casa. Foto: MaremotoM

–Uy, yo jamás le voy a entregar al capitalismo mi depresión

–Yo soy depresivo también, la melomanía tiene sus desventajas, te tomas las canciones demasiado enserio.

–¿Qué piensas de tu literatura?

–Me gusta, cada vez más y ya entendí de qué se trata. Ahora estoy trabajando dos nuevas novelas, que estoy a punto de terminarlas. Me paso mucho tiempo en el desmadre, lo que se habla de Bukowski, de John Fante, de Hunter Thompson, eso de que escribían durante horas…bueno, yo trabajo en otras cosas porque los poppers están cada vez más caros. Hay que trabajar para que no falten los poppers en la casa.

One Comment

  1. Estoy muy de acuerdo con las opiniones de Wenceslao, hoy en día si eres homosexual si no te linchan o juzgan los heterosexuales, lo hacen los mismos gays, especialmente los autodenominados activistas en su carrera de ratas por destacar e increpar a todx aquel/aquella que no reproduzca sus discursos políticamente correctos que solo les sirven a ellxs para escalar socialmente y conseguir presupuestos pero no se reflejan en en lograr la concordia que tanto presumen de defender mientras te dan zancadas en inbox si les contradices, cuestionas o develas sus contradicciones (como un por ejemplo un tal Charlie dos veces López que casi me crucifica por decir que hay mejor musica que Thalía, aunque tambien su pop basura me gusta, y con eso me gané el adjetivo de “clasista”, perdón por tener cultura musical aunque no soy rico ni discrimino a nadie por su condición económica, gracias). Los activistas generalmente apestan, salvo contadísimas excepciones.