La escuela católica

La masacre de Cirseo revive en La escuela católica, por Netflix

En este crimen tan violento, se revela una posición de clase y una muestra honda de machismo, albergado en la escuela donde solo hay varones. “Son un pedazo de carne”, según Angelo, que muestra el grado feroz de psicopatía, algo que va a seguir manteniendo, cuando en una libertad condicional, mata a una mujer y a su hija.

Ciudad de México, 26 de septiembre (MaremotoM).- La escuela católica tiene el peso de una piedra que se cuelga en tu cabeza. No puedes dejar de pensar en la Masacre de Cirseo, que desconocías antes de ver la película, quieres saber qué tienen o tenían en la cabeza esos jóvenes “de buena familia” que habitaban los barrios de clase alta en Roma y te preguntas por qué ese crimen sigue tan vivo en Italia.

La Masacre de Cirseo cuenta la historia de dos muchachas de la clase baja, que obnubiladas por estos chicos que estudiaban en una escuela católica, tienen auto y se fijan en ellas, se dejan invitar a una casa de vacaciones de uno de ellos.

Lo que transcurre allí es horroroso. Termina con la vida de una de ellas y la otra, casi moribunda, consigue sobrevivir.

La escuela católica
Una de ellas sobrevive, haciéndose pasar por muerta. Foto: Cortesía Netflix

La película está dirigida por Stefano Mordini, basado en el libro de Edoardo Albinati, que cuenta el crimen acontecido en 1975 y que hoy explica, por ejemplo, porqué acaba de ganar la derecha en Italia o por qué hay grupos neonazis en Argentina que casi matan a la vicepresidenta.

Lo cierto es que estos jóvenes habían militado en movimientos fascistas, habían ya tenido deudas con la justicia (por ejemplo, Angelo Izzo, que había violado a dos menores, pero la causa había quedado detenida, mostrando el poder de estas familias que los avalaban) y ni hablar lo que para ellas representaban las víctimas: mujeres, mujeres que no eran particularmente lindas (según ellos), mujeres de una clase baja.

En este crimen tan violento, se revela una posición de clase y una muestra honda de machismo, albergado en la escuela donde solo hay varones. “Son un pedazo de carne”, según Angelo, que muestra el grado feroz de psicopatía, algo que va a seguir manteniendo, cuando en una libertad condicional, mata a una mujer y a su hija.

La película se estrenó en Netflix el pasado 14 de setiembre y hoy es la segunda más vista en la cadena.

La Escuela Católica se basa en hechos que realmente sucedieron, hechos de los que, en parte, fui testigo directo. Trabajando a partir de esos hechos reales, he entrelazado episodios y personajes con diferentes porcentajes de ficción: algunos están inventados de la nada, otros tienen una deuda considerable con cosas que realmente sucedieron, con personas que existen o alguna vez existieron”, dijo Albinati sobre su libro.

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Mordini, el director, ha sido un poco criticado por no darle una característica política a la película, pero si uno mira con atención, está por supuesto el tema del género, del machismo, de cómo las mujeres en todos lados son vistas como “actores secundarios”, pero al mismo tiempo revela el grado de violencia, prejuicios, clase e ideología que conforman nuestras sociedades.

El caso pasó hace más de 40 años, lejos de haber una película histórica, el director la vio con los ojos del patriarcado, demostrando que ni Italia ni ninguna de nuestras ciudades cosmopolitas y modernas ha cambiado mucho.

Entre el 29 y 30 de septiembre de 1975, por 35 horas, tres hombres secuestraron, violaron, golpearon y drogaron a dos muchachas: Donatella Colasanti (Roma, 1958-2005) y Rosaria López (Roma, 1956-1975). Esta última no sobrevivió. El hecho ocurrió en una villa ubicada en San Felice Circeo, en la región italiana de Lazio. La propiedad era de la familia de Andrea Ghira, quien finalmente resultó responsable de los crímenes con Angelo Izzo y Giovanni “Gianni” Guido.

Los tres pertenecían a familias romanas adineradas. Al momento del crimen, Ghira, de 22 años, era hijo del contratista de obras y campeón olímpico de waterpolo Aldo Ghira; Angelo Izzo (20 años) era estudiante de medicina y Giovanni “Gianni” (19) estudiaba arquitectura.  

Con un detalle al estilo Michael Haneke (Funny Games) y sobre todo al estilo de La naranja mecánica, de Stanley Kubrick, el director va exponiendo las múltiples torturas de los asesinos y violadores, dejando de hecho un misterio. Uno no sabe hasta muy entrada la película que esas chicas van a ser las víctimas de la Masacre de Cirseo.

La escuela católica
La escuela católica

En Roma, de regreso de la villa, los asesinos dejaron el vehículo aparcado para deshacerse de los cuerpos luego. Entonces Donatella gritó y golpeó la cajuela, tuvo suerte de que un vigilante nocturno pasara por allí y advirtió a las autoridades.

Mordini quiere que las mujeres sean vistas como objetos, tal como la vieron sus victimarios y tal como luego las vio la sociedad italiana, en una idea subterránea y colectiva que mucho había denunciado Pier Paolo Pasolini, un mes antes que él mismo fuera asesinado en una playa de Ostia.

“El varón nace y vive como un ser imperfecto si no se acomoda al patrón dominante. Según el modelo viril debería ser, en teoría, fuerte, valiente y decidido. Eso supone partir de un fracaso. Ya eres un perdedor, un enfermo. No estás íntegro. Tu personalidad, tu vida y tu cuerpo no están a la altura del modelo que se propone aún hoy. Tienes un déficit estructural”, ha dicho el escritor y responsable del guión, Edoardo Albinati.

La película es una versión libre de un crimen que todavía golpea y duele a quien quiera verlo.

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