Ethel Krauze

La novela es un territorio escabroso, el cuento es ese espacio donde yo me encuentro: Ethel Krauze

Ahora, es El fragmento impertinente (Paraíso Perdido), una editorial que se juega por las escritoras en todas sus edades y ella a su vez la elige porque es precisamente una empresa muy inquieta, que ha crecido mucho en los últimos años.

Ciudad de México, 28 de enero (MaremotoM).- Ethel Krauze escribe y escribe. Cuando la voy a ver o a escuchar, ya tiene un libro nuevo. En ese estar todo el tiempo en escritora, es cuando salta al más insólito detalle de la realidad, cuando acierta con la atmósfera que todos vivimos, cuando aparece como una guía literaria de que es esto lo que pasa, lo que va a pasar.

Ahora, es El fragmento impertinente (Paraíso Perdido), una editorial que se juega por las escritoras en todas sus edades y ella a su vez la elige porque es precisamente una empresa muy inquieta, que ha crecido mucho en los últimos años.

Se trata de 20 cuentos, que tienen una vena erótica, aunque no es una literatura erótica ciento por ciento y por los cuales la autora intenta “reparar la fractura original que había sido la empresa de su vida. Conocía bien cómo sobrevivir con los pedazos rotos, separándolos en compartimentos, para que no supieran uno del otro, para que no se extrañaran, para que a cada uno de ellos les brotaran ramas nuevas que dieran origen a flores diferentes, distantes, paralelas, simultáneas”, dice.

ENTREVISTA EN VIDEO A ETHEL KRAUZE

“Yo he estado siguiendo la editorial Paraíso Perdido, tengo gente conocida que ya ha publicado, me parece una apuesta muy interesante, independiente, no es de la Ciudad de México. El centralismo no es lo óptimo. Tiene una apuesta por el cuento, que ha sido como el patito feo de las editoriales”, dice Ethel Krauze en entrevista.

–Son cuentos como clásicos, que tienen una veta erótica, son cuentos que aparecen también como cartas

–Yo entiendo que se pueda ver con un dejo de erotismo. Sin embargo, la factura de estos cuentos no es erótica, sino la recuperación del deseo. Es como recuperar el deseo en sus diferentes facetas, como oscuras, claras, extrañas, las que no han sido nombradas. Es como ponerle nombre al deseo. Creo que cuando las mujeres escribimos textos de una índole parecida a estos, pareciera que estamos haciendo literatura erótica. No es como para despertar la pasión, sino para indagar en el cuerpo y en el alma el deseo de las mujeres.

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–Por otro lado, está el deseo por vivir. Hay una regla que a partir de los 40, de los 50, tú ya dejas de existir para la sociedad.

–Ese mirarse al espejo cuando uno se habla a sí misma. Por eso está titulado así, en cada uno de los cuentos forman un volumen en donde aparece ese fragmento impertinente, esa astilla que no te permite descansar, que no permite que te quedes tranquila, que está ahí horadando. Te obliga a que vayas más a fondo, al reconocimiento de las emociones y sobre todo a ese despertar de la conciencia de las formas del deseo.

Ethel Krauze
Editado por Paraíso Perdido. Foto: Cortesía

–¿Qué te ha traído escribir este libro en términos literarios?

–Mi hogar básico en la literatura es la poesía, yo escribo apostando por el género que es materia prima en la literatura. Mi segunda casa es el cuento. Acabo de entregar una novela a Alfaguara, que me llevó como 40 años desde que la inicié hasta que la terminé. No encontraba el tono, el lenguaje, para contar la historia que me ha perseguido toda la vida. La novela es un territorio escabroso, el cuento es ese espacio donde yo me encuentro. Mi estilo va evolucionando en el cuento. Aquí trabajo más con el lenguaje sin ambages e indago en espacios más sutiles. El cuento es muy agradable, muy retador. Ahora escribo cuentos breves, que son como primos hermanos de la poesía.

Ethel Krauze
El cuento es el territorio de la situación, no de la solución. Foto: Cortesía Facebook

–En los cuentos estableces la factura, en la novela la resuelves

–No lo había pensado, pero tienes razón. El cuento es el territorio de la situación, no de la solución. Tengo ojos para ver el fragmento impertinente, la novela no se puede quedar ahí.

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