Mircea Cartarescu

La poesía es la manifestación de la labor humana: Mircea Cărtărescu, ganador del Premio FIL de Lenguas Romances

Mircea Cartarescu (Bucarest, 1 de junio de 1956) es el más importante narrador rumano de la actualidad. De su obra poética destacan El Levante (1990). Dio el salto a la narrativa con Nostalgia (1993), que se abre con su relato “El Ruletista”. Siguió Lulu (1994) y Cegador (1996-2007). Suyos son también Las Bellas Extranjeras (2010, Premio Euskadi de Plata) y El ojo castaño de nuestro amor (2012).

Ciudad de México, 5 de septiembre (MaremotoM).- “Cărtărescu merece ser considerado el más grande escritor rumano de la actualidad. Y Solenoide es la piedra angular de toda su obra y la pieza más increíble de la prosa rumana de los últimos veinticinco años”, ha dicho Ioana Pârvulescu, uno de los tantos críticos que ha leído las 800 páginas de la novela Solenoide, probablemente una de las más leídas de su extensa obra.

Solenoide es una novela monumental en la que resuenan ecos de Thomas Pynchon, Jorge Luis Borges, Jonathan Swift y Franz Kafka. Estamos ante el largo diario de un escritor frustrado que desgrana su infancia y su adolescencia en los arrabales de una ciudad comunista, devastada, gris y fría —una Bucarest alucinada, dotada de una melancolía abrumadora—, escribe su editorial.

Profesor de Rumano en un instituto de barrio, con una carrera literaria fracasada y una profesión que no le interesa, compra una casa antigua con forma de barco, construida por el inventor de un solenoide, que alberga una extraña maquinaria: un sillón de dentista dotado de un tablero de mandos.

El cuerpo y la nostalgia son propias de esta obra en donde uno no puede ver dónde empieza o termina el realismo y comienza la ficción desatada del autor.

Mircea Cartarescu
Para mí la poesía es el centro supremo. Foto: Cortesía

El profesor pronto intima con una profesora que ha sido captada por una secta mística, la de los piquetistas, que organizan manifestaciones nocturnas por los cementerios de la ciudad y por la morgue. Mientras tanto, el narrador se enfrenta a alucinaciones que le revelan la verdad de su existencia.

Mircea Cartarescu (Bucarest, 1 de junio de 1956) es el más importante narrador rumano de la actualidad. De su obra poética destacan El Levante (1990). Dio el salto a la narrativa con Nostalgia (1993), que se abre con su relato “El Ruletista”. Siguió Lulu (1994) y Cegador (1996-2007). Suyos son también Las Bellas Extranjeras (2010, Premio Euskadi de Plata) y El ojo castaño de nuestro amor (2012).

Ahora, este autor que siempre es candidato al Premio Nobel, ha ganado el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, cuyo dictamen ha sido anunciado hoy en una conferencia de prensa llevada a cabo en Guadalajara, Capital Mundial del Libro.

Fue Antonio Sáez, el español que dio el anuncio, elaborado por un jurado integrado por Lorena Amaro Castro, de Chile; Marco Belpoliti, de Italia; Javier Guerrero, de Venezuela; Maria Eunice Moreira, de Brasil; Oana Sabo, de Rumania; Antonio Sáez Delgado, de España, y Laura Scarabelli, de Italia. El jurado, por otra parte, destacó en el acta que el poeta, ensayista y narrador rumano “es un escritor multifacético de estilo maximalista que se inserta plenamente en la tradición de la literatura mundial, interpelando desde lo onírico y existencial a sus lectores en todo el mundo”.

Mircea Cartarescu
El ojo castaño de nuestro amor, por Impedimenta. Foto: Cortesía

Dotado con 150 mil dólares estadounidenses, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances es el máximo galardón de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y reconoce una vida de entrega a la creación literaria. Este año se recibieron 80 candidaturas, en las que se postuló a 67 autores de 18 países y tres continentes: Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, España, Francia, Guatemala, Honduras, Italia, Líbano, México, Nicaragua, Perú, Puerto Rico, Rumanía, Uruguay y Venezuela. Las postulaciones fueron realizadas por instituciones culturales y educativas, asociaciones literarias, editoriales y los propios miembros del Jurado.

“Tiene usted muchísima razón, siempre me he considerado un poeta y estoy muy orgulloso de eso y espero que siempre me quede así: con la mirada de niño viendo la realidad. Creo que eso es la esencia de la poesía. Incluso en mis novelas y en todo lo que he escrito siempre he intentado mantenerme como poeta”, me dijo en una entrevista pasada y hoy, definió a la poesía (que falta en las novelas actuales) como “el centro supremo, es aquello que no es una manifestación aislada. Sino al contrario, para mí la poesía es la manifestación de la labor humana, está presente en las matemáticas, en la física, en la teología, en todos los campos del conocimiento hay poesía. Porque poesía no es nada más escribir versos o escribir poemas. Poesía es estar en un estado de gracia, donde sabemos que nuestros pensamientos, nuestras palabras, entran en sincronía con el universo. Los poetas no escriben poesía, los poetas lo que hacen es entrar en el estado del alma que tienen niños, alejándose de los círculos de poder, de ser una celebridad, la verdad es que el poeta es el que mantiene la ingenuidad de un niño y que siente el ritmo del universo”.

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“La distancia que hay entre Europa y México es muy grande, siempre me ha asustado. Tuve que pensarlo muy bien y prepararme para las 17 horas de vuelo, pero estoy muy feliz de haber venido, llevo finalmente dos días aquí y ya me parece que hace 10 años que estoy. Muchas veces se ha dicho que Rumania es un país latinoamericano perdido en Europa. Rumania siempre se encontró en el cruce entre Occidente y Oriente. Dos de las provincias más importantes de nuestro país estuvieron bajo dominio del imperio otomano y el tercer principado rumano, Transilvania, hizo parte del imperio austríaco. Por lo tanto, los 70 años no fueron un periodo tan largo para nosotros, pero ha provocado mucho dolor y ojalá sea un capítulo que se haya acabado para siempre en nuestra historia, porque hoy estamos muy orgullosos de pertenecer a la Unión Europea”, ha dicho.

Cartarescu, el gran escritor de Bucarest. Foto: PezBanana

“Hay una gran semejanza entre Rumania y México, entre Rumania y los demás países latinoamericanos. En mi país existe una gran discrepancia entre las pocas familias poderosas y el resto de la población. Aunque se llame el Partido Social Demócrata, el partido que hoy gobierna Rumania, hace muy poco para los pobres”, agregó.

Frente a una pregunta de Virginia Bautista, del periódico El Excelsior, acerca del estilo literario, Mircea Cărtărescu respondió: “Yo no siento ninguna evolución en mi manera de escribir con el paso del tiempo. Desde 1973, cuando tenía 17 años y escribía en mi diario personal, veo que el estilo de escribir es exactamente igual a la entrada que anoté en mi diario esta mañana. En los tiempos de cambios sociales en mi país, cuando dejamos el periodo comunista y entramos en el mundo libre, pasamos por todos esos cambios pero nos mantenemos fieles a nosotros mismos. Para mí escribir es un proceso interior, siento que no soy yo el que escribe, sino que mi cuerpo es un objeto”.

“Comencé a escribir a los 24 años, creo que es una edad ideal para el principio, publiqué inicialmente siete volúmenes de poesía y luego me di cuenta de que era suficiente. Desde el momento que tomé la decisión de dejar de escribir poesía, respeté mi palabra y en los últimos 30 años no he escrito un solo verso. Desde entonces novelas e historias que tienen una estructura parecida a la poesía. Los libros más importantes son volúmenes de muchas páginas, entre los cuales la más importantes es Cegador, una trilogía que tiene 1500 página”.

Mircea Cartarescu presenta Solenoide. Foto: PezBanana

“Tengo una relación de amor-odio con Bucarest. Igual que la ciudad de México es muy complicada, con un tráfico que te saca de quicio, pero también con mucha gente simpática como aquí.

“Yo antes de ser escritor me declaro un lector muy devoto, he leído durante toda mi vida y podría decir que mi verdadera pasión es leer. En realidad, con todos los escritores que he leído me he impregnado de toda la tradición clásica de la literatura europea. Probablemente los que más influencia han tenido sobre mí son los llamados clásicos de la modernidad: James Joyce, Virginia Woolf, Thomas Mann, los poetas T.S.Eliot y Ezra Pound. De los actuales, Javier Marías me gusta mucho, Antonio Tabucchi, Herta Muller y de México, sin duda, Juan Rulfo está en mi mente habitualmente”, ha expresado.

A propósito del Premio Nobel, Mircea Cărtărescu dice, definitivamente: “Soy demasiado modesto para pensar en estas cosas, dejo a los demás pensar en esto y mi Premio Nobel es cuando escribo una nueva línea que me gusta”.

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