“La poesía es un manantial y hay que encontrarlo”: Óscar David López

Cáncer Queen, obra ganadora del premio “Enriqueta Ochoa” 2015, un alegato contra los padecimientos humanos escalofriante, publicada por Cuadrivio Ediciones.

Ciudad de México, 20 de marzo (MaremotoM).- Conocí al poeta Óscar David López en Mexicali, con un poema, “woofan ss experiment”, del que todavía recuerdo el primer verso. “Hablando de perros los nazis eran los mejores hasta que un día se les enseñarles a hablar”. Siempre su poesía es un golpe a la conciencia, como si uno estuviera caminando por un recorrido conocido y de pronto, una bomba, un estruendo, un golpe en la piedra que tienes enfrente, te hace despertar a los gritos.

Es muy amigo de Elma Correa (Que parezca un accidente, Nitropress) y ambos representan un poco –tal vez casi sin quererlo- esa literatura salvaje, sin temor a lo que digan los leguleyos qué es novela o qué es cuento. Luchan por sus letras y cada palabra les cuesta más o menos la vida, si uno describe la existencia de Óscar David, un hombre afectado por una enfermedad más o menos genética, una enfermedad intestinal llamada CUCI “que me saca de la jugada regularmente dos o tres meses al año”.

“Tomo 21 pastillas diariamente y estoy en un protocolo de anticuerpos monoclonales que me aplican cada dos meses vía intravenosa, así me mantienen como sano. Soy un travesti de la salud: puro personaje. Así también un travesti de los géneros literarios: donde escribo poemas, estoy escribiendo un relato hipertextual. No me gusta aburrirme. Por eso la promiscuidad lectora y el arrepentimiento de estanque bibliotecario. Habito: http://oscardavidlopez.blogspot.mx/”, me contó la primera vez que lo entrevisté.

Hoy me encuentro con él para hablar de Cáncer Queen, la obra ganadora del premio “Enriqueta Ochoa” 2015, un alegato contra los padecimientos humanos escalofriante y que publicó Cuadrivio Ediciones.

“El libro deslumbra por su unidad, por su uso del lenguaje, su temática, y su extensión, provocando una lectura fresca y ágil que conecta los tiempos actuales”, dijeron en 2015 los jurados Nadia Contreras, José Eugenio Sánchez Garza y Edgar García Valencia. Y también habla sobre la enfermedad, ese fantasma que todos tenemos y del que no nos vamos a escapar.

Nació en 1982. Autor de la novela Nostalgia del lodo / La nostalgie de la boue (2005), de los libros de poesía Cáncer Queen (2019), Mapping (2015), Farmacotopía (2014), Kitsch de cuarzo (2012), Roma (2009), Perro semihundido (2008) y Gangbang (2007).

Presentando su libro en la Feria de la UANL Leer. Foto: UANL LEER

–Hay ironía, hay perversión, “la enfermedad no la vemos hasta que no la padecemos”, dice el refrán

–Yo había escrito sobre la enfermedad. Fue el libro Farmacotopía y lo escribí durante una crisis de salud, pero este libro nació en otro punto, ya recuperado, estabilizándome, pero en ese momento se empezaron a  morir amigos. Fue muy sorprendente darme cuenta de que yo la libré. Mis amigos desaparecían, pero también más que como ejercicios como una forma de poderles dar voz a esos escritores que se iban. Me veía ahí profesionalmente, identificándome con ellos. El libro salió. Después me di cuenta de que tenía ciertas líneas, que son la enfermedad, la amistad y esta cosa del género. Hay una crisis de eso, cuando uno de enferma enseguida pierdes el género, quieres salir de eso, pierdes totalmente la sexualidad, no eres hombre ni mujer. Eso me interesó que se viera más.

–La vida es una eterna lucha contra la muerte y esa lucha es individual… ¿piensas eso?

–Enfrentarse a volver a escribir es también una lucha contra la muerte. Quiero otra vida cuando la tenga otra vez. Quieres empezar siempre.

–¿La poesía es para ti una manera de absorber varias vidas?

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–Sí. Yo hace tiempo decía que el poeta tenía que ser como un travesti, ponerse en los tacones y en la ropa del otro, para poder transmitir eso a los lectores. No sólo para el ejercicio del poeta y su ego, sino los lectores puedan encontrarse en esa poesía. Este libro estructuralmente es más amable que otros, los demás son más aguerridos, en forma, combatiendo el discurso lineal.

–También hablas mucho de la comida, ese poema a la hamburguesa es genial…¿qué piensas con respecto a la comida?

–Es cierto. En la segunda parte hay un poema al pastel, creo que la comida es un tema, si uno es vanidoso, sobre todo en el mundo homosexual, todos están a dieta. Mi enfermedad, aunque se dice que es inespecífica, mucha gente me decía que esos alimentos hacían que se despierte, pero a veces no pasaba eso, come cosas crudas me decían y la lechuga cruda era lo peor para mí.

Un libro para todos, incluso para los no lectores de poesía. Foto: Facebook

–¿Tuviste que enfrentar una nueva manera de comer?

–Sí y aprender a convivir con gente. La comida siempre une y separa a las personas y de forma terrible. Te excluyen de una carne asada porque estás enfermo y no quieren hablar de ti.

“Cuando uno de enferma enseguida pierdes el género, quieres salir de eso, pierdes totalmente la sexualidad, no eres hombre ni mujer”. Foto: Facebook

–¿Cómo la libré?

–La libré de una manera extraordinaria. Mi familia estuvo ahí todo el tiempo. Una persona que se tuvo que develar, mi hermana, la mayor. Justo en este momento mi cuñado se está muriendo de cáncer (ya murió). Ella, mi hermana, se me hace una persona súper fuerte.

Cáncer queen es de una persona sana, mientras estoy enfermo no podemos escribir

–Sí, es un libro de una persona sana que habla de gente que se está muriendo. A veces no entiende por qué se está muriendo. El libro tiene el título de las primeras palabras de Susan Sontag, ella se refiere a un cuento de ciencia ficción, cáncer queen es una nave espacial. Nunca he encontrado el cuento. Ahí nació el primer poema.

–¿Cómo ves a la poesía mexicana?

–La poesía mexicana es por grupos. Aunque digan que no te conocen, sí te conocen. La poesía mexicana me gusta ciertas cosas, está más calmada ahora. Hace unos seis años había mucho combate, muchas líricas distintas, el evento de calle o los festivales antes eran más escandalosos, no la siento tan revolucionario. Me gustan Luis Felipe Fabre, Sisí Rodríguez, Maricela Guerrero y Minerva Reynosa. Ellos son cercanos y casi todos son mujeres, fíjate.

­–¿Cómo es tu obra?

–Es diversa. No es sólo lo que ha salido publicado. He perdido recientemente dos novelas, se robaron mi computadora y no las tenía guardadas. Pronto terminaré otra novela, he escrito crónicas, tengo necesidad de escribir esto y a eso voy. Siempre me veré escribiendo. Creo que después de que la libré y que dije que nunca iba a volver a escribir, esto es como un vicio, una adicción. Soy muy disciplinado y por eso publiqué muchísimo, ahora quiero postergar un poco la escritura, estoy escribiendo prosa, me interesa mucho la cultura popular, todo lo mexicano…Cuando digo Oaxaca es para mí otro país, porque los regiomontanos somos más gringos que mexicanos.

Cáncer queen es un libro que lo pueden leer todos

–Sí, era eso lo que quería. Que lo leyera mi madre y mi sobrino, que pudieran reconocerse cuando no son lectores de poesía, se puedan compenetrar con un poema. Las personas que han leído el libro les ha gustado bastante. La poesía está en todo, en el cine, en las artes visuales, en la ópera, vas a encontrar poesía ahí. La poesía es un manantial y hay que encontrarlo.

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