Raúl Zurita

La poesía vital y mortal de Raúl Zurita en Verás no ver

Fundiéndose con la tierra, eligiendo él mismo el cementerio, las palabras de Zurita en los muros: Verás no ver, llorarás.

Ciudad de México, 21 de octubre (MaremotoM).- Parece ser que el cine se ha vuelto on demand. No podemos ir a las salas, pero las películas existen, se filman, se estrena y tenemos que verlas.

Así parece que en la pandemia, largamente, tendremos que ver los filmes por televisión. Ahora está on demand el documental sobre Raúl Zurita, de Alejandra Carmona Cannobbio y uno tiene que verlo varias veces, una de las ventajas que tiene este sistema de visión.

Zurita, verás no ver, empieza con el sonido del mar, luego el desierto, luego un hombre de un cuerpo que tiene ochenta años, pero él, no se siente distinto a cuando tenía 6 años.

No le gustaba jugar a la pelota, no le gustaba caminar, tiene el Parkinson hace 17 años, ahora tiene 66 y camina por esas tumbas que son como cunas de niños donde la Dictadura de Augusto Pinochet ha matado a todos sus opositores.

Raúl Zurita
Ya está disponible en YouTube. Foto: Cortesía

“Matar no tiene reversa”, dice el poeta, escritor, artista y activista político. Dice algo así como la consecuencia de los crímenes de los militares en una tierra (“Donde se junta el Océano Pacífico con el desierto, la unión de la naturaleza con el hombre”) es este silencio que se mezcla con el ocre, con esos colores del desierto que son como las pieles de los hombres.

Te puede interesar:  House of Gucci o por qué cada vez amo más a Lady Gaga

El gran poeta chileno piensa en su final y quiere hacer una intervención para ello. Las frases sobre el desierto que se acuñarán con el paisaje y que darán la cuenta ínfima de este segundo que vivimos en el mundo.

La vitalidad de Raúl Zurita y todo su verbo en la garganta atrapa el rock y se pega como lapa al aire que lo envuelve.

“Somos del aire y de las montañas”, nunca conversará con quienes lo apresaron, con quienes desaparecieron a su chico, a su chica, a sus amigos, a tantos compatriotas donde cada una de sus vidas aparece en ese mar, en ese desierto, en esas montañas.

El filme es un poema. Alejandra parece conocer demasiado bien a Raúl Zurita y atiende cada una de sus instrucciones. “Esta foto en blanco y negro es preciosa”, dice él, que escucha música todo el tiempo, como algo que lo liberara de ese cuerpo aferrado a una enfermedad (“Salud y arte”, es algo que debemos pensar), cuando habla del Parkinson es como algo que tiene y bueno, sigamos adelante.

Fundiéndose con la tierra, eligiendo él mismo el cementerio, las palabras de Zurita en los muros: Verás no ver, llorarás.

Comments are closed.