Minari

La realidad es mágica en la película Minari, producida por Brad Pitt

Esto en el campo y la película es coreana, ha ganado El Globo de Oro a la Mejor Película de Habla No Inglesa, el Oscar por lo mismo y triunfó en el Festival de Sundance. Ahora que pensamos tanto en Abbas Kiarostami (1940-2016, Irán), esos filmes en donde nunca pasa nada y que van directo a la memoria, cuando Martin Scorsese dice que en su cine “la realidad siempre es mágica”, Minari me hace acordar al El sabor de los cerezos.

Ciudad de México, 3 de enero (MaremotoM).- La televisión siempre tiene en estos tiempos un aire de revancha, pues podemos ver aquellas películas que no hemos visto en el cine como Minari, una aspiración de Brad Pitt por entender el lado secreto de los Estados Unidos, ese costado donde vemos la construcción de un pueblo tal como es, sin el lujo del sueño americano, sin esa sordidez de los que viven por subsidio (aunque de por sí existen).

Esto en el campo y la película es coreana, ha ganado El Globo de Oro a la Mejor Película de Habla No Inglesa, el Oscar por lo mismo y triunfó en el Festival de Sundance. Ahora que pensamos tanto en Abbas Kiarostami (1940-2016, Irán), esos filmes en donde nunca pasa nada y que van directo a la memoria, cuando Martin Scorsese dice que en su cine “la realidad siempre es mágica”, Minari me hace acordar al El sabor de los cerezos.

Es esa calma tramposa de una granja en ciernes lo que revela la acción de la película

dirigida por Lee Isaac Chung y protagonizada por Steven Yeun, Yeri Han y el niño Alan Kim. Todos ellos forman parte de una familia de origen coreano que se instala, a mediados de los años 80, en una granja de Arkansas. Para hacer más feliz a la esposa, que siempre estará en desacuerdo con “haber dejado la ciudad” e irse a vivir a ese pueblo de campesinos, la familia decide traer a la abuela de Corea.

“Tú no eres una abuela” es la primera definición que le ofrece su pequeño nieto, pero poco a poco irá mostrando que es una abuela sabia a veces y estúpida a otras, en este filme recientemente estrenado en Amazon, para Primer Video.

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El hombre de la familia está empeñado en sacar su huerto para dejar de ser “un sexador de pollos” (la gente que distinguía a los pollitos por su sexo), para tener su propia empresa y para salir adelante con su familia.

El trabajo demuestra lo que tenemos como clisé de los inmigrantes coreanos: es el canto a laborar desde la madrugada y como pasa en el filme tener cansados los brazos al final del día, no poder levantarlos. También hay otro clisé que es la creencia de la gente del campo de los Estados Unidos y cómo las religiones se encuentran con dificultades en la iglesia del pueblo.

¿Cómo hacer el pozo de agua cuando lo dicen los campesinos estadounidenses? ¿Cómo echar las criaturas del mal de los huertos que ellos predican con rezos?

Minari
El niño es delicioso. Foto: Cortesía

La realidad se complica y se complica como la realidad misma con él: no hay fuegos artificiales ni tragedias más que el día a día y el matrimonio comienza a ser víctima de esa parsimonia.

Hay diferencia de cultura, de comida, de costumbres y al mismo tiempo cuando la familia coreana comienza a hacer algunas cosas “norteamericanas”, puede ser que las cosas se arreglen.

Esta es una película que anhela el futuro, se enreda en el presente y evoca con cierta mirada de extrañeza al propio pasado.

Hay una escena maravillosa en la que la abuela saca cosas del equipaje que ha traído y entre ellas una bolsa de chiles que la esposa alaba como si hubiera alcanzado todo Corea para ella, inmediatamente después se pone una castaña en la boca y luego de abrirla se la da al nieto, que obviamente no la quiere comer.

Una película pequeña que se va haciendo un filme gigante. Para verla.

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