Annie Ernaux

La socióloga de la intimidad ha ganado el Nobel de Literatura: Annie Ernaux

Es Francia. Es leída. Cada vez más leída por sobre todo las mujeres que son en definitiva quienes hacen girar la rueda literaria. No sé si hay estadísticas de cuál es el género que más lee en el mundo, pero en nuestro país son las damas las que ponen el punto en las íes y hace que el poner el lápiz en el papel tenga sentido.

Ciudad de México, 6 de octubre (MaremotoM).- Pensaba seguir atenta a la designación del Premio Nobel, pero lo cierto es que la diferencia horaria me despertó con el nombramiento de la escritora francesa, Annie Ernaux, que ha recibido el mayor galardón de las letras.

Es Francia. Es leída. Cada vez más leída por sobre todo las mujeres que son en definitiva quienes hacen girar la rueda literaria. No sé si hay estadísticas de cuál es el género que más lee en el mundo, pero en nuestro país son las damas las que ponen el punto en las íes y hace que el poner el lápiz en el papel tenga sentido.

“Annie Ernaux, hoy de 82 años, Premio Nobel de Literatura 2022, año del centenario de Marcel Proust que nunca tuvo el premio. Hace cinco años sacó una dura novela sobre el abuso sexual que padeció: Memories de une file, la cual está disponible en Cabaret Voltaire. Una digna autora para este galardón. A continuación, los dos primeros párrafos de ese duro libro, el cual tiene a ratos un aire a Proust y Marguerite Duras.

“Hay seres que se ven anegados por la realidad de los otros, su manera de hablar, de cruzar las piernas, de encender un cigarrillo. Atrapados en la presencia de los otros. Un día, más bien una noche, se dejan arrastrar por el deseo y la voluntad de un único Otro. Lo que creían ser se desvanece. Se disuelven y miran cómo obra, cómo obedece, arrastrado por el curso desconocido de las cosas, su reflejo. Van siempre por detrás de la voluntad del Otro. No la alcanzan nunca. Les lleva siempre un tiempo de ventaja. Ni sumisión ni consentimiento, solo el asombro ante la realidad que hace que uno se diga simplemente qué me sucede o me está sucediendo a mí, salvo que en esa circunstancia ya no hay un yo o ya no es el mismo yo. Únicamente existe el Otro, amo de la situación, de los gestos, del momento siguiente, que solo él conoce.”, apunta el escritor Juan José Rodríguez, un gran seguidor de la literatura francesa, sobre todo a partir del programa La Grande Librairie, donde estuvo varias veces.

Annie Ernaux
Annie Ernaux, ganadora del Nobel. Foto: Cortesía

“He querido olvidar a aquella chica. Olvidarla de verdad, es decir no querer escribir más sobre ella. No pensar más que debo escribir sobre ella, sobre su deseo, su locura, su estupidez y su orgullo, su hambre y su sangre cortada. Nunca lo logro”, dice en Memoria de chica, donde se sumerge en el verano de 1958, el de su primera noche con un hombre. Una noche que le iba a dejar una huella imborrable, que iba a perseguirla durante años. Hasta la valiente decisión de reconstruirla escribiéndola, ayudada por fotografías y cartas recuperadas, sumida en una búsqueda: la de sus antiguos amigos y amigas, la de Él, ese primer hombre, pero sobre todo la de sí misma, aquella Annie del 58 que tanto le cuesta entender a la Annie actual, en un vaivén implacable entre el ayer y el hoy.

“La socióloga de la intimidad”, ha llamado el ex conductor de la Grande Librairie, François Bunel y nuestra experta en literatura francesa, Melina Balcázar, la ha visitado en 2019, donde le hizo una entrevista que publicó en Laberinto, el suplemento cultural de Milenio. “—En su escritura, muestra la dimensión política de la intimidad al vincular la memoria individual y la colectiva.

–Van siempre juntas. No podemos separar lo íntimo, lo individual de lo general o colectivo, ya sea del punto de vista histórico, sociológico, de lo cultural. Se trata de una convicción de la que no tenía del todo conciencia cuando comencé a escribir. En un principio se trataba de una especie de introspección, pero incluso en lo que parecía más íntimo, como en Pura pasión y Perderse, que eran análisis de una pasión que nunca presenté como mía a pesar de que era mi experiencia, quería más bien observar cómo la pasión nos atraviesa y desestabiliza. Intentaba objetivar todos los indicios, los síntomas, en los que desde luego hay también un aspecto social”, le dijo precisamente respecto de la intimidad sociologizada e histórica.

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“La autoficción se basa en lo que le ocurrió a alguien, pero la ficción —es decir, cierta manera de arreglar la historia— transforma” es la firme convicción de esta autora prolífica y que hoy ha ganado el Nobel “por el coraje y la agudeza clínica con la que descubre las raíces, los extrañamientos y las restricciones colectivas de la memoria personal”.

LA GANADORA Y LA PASIÓN DE ESCRIBIR

En declaraciones a la televisión sueca, la escritora dijo que recibir el premio era “un gran honor”, pero también una gran “responsabilidad”. “Me quedé muy sorprendida”, reconoció. Nacida en 1940 en Normandía, Ernaux hizo su debut literario en 1974 con Les armoires vides, pero fue su cuarto título, La place (1983) el que lanzó su carrera literaria. Le siguieron obras que han sido editadas en español, como El lugar, La mujer helada, La Vergüenza y El uso de la foto.

En español, primero la editaba Tusquets y luego Cabaret Voltaire, que hoy a la mañana, todos sus libros estaban agotados.

“Soy lector de Annie Ernaux desde hace muchos años, desde que la comenzó a publicar Tusquets en el 91 y luego Cabaret Voltaire. La conocí en los Encuentros de Formentor y es una mujer muy amable y generosa. Me alegro muchísimo. Un buen Nobel, ha escrito Manuel Vilas en Twitter.

Precisamente, es Cabaret Voltaire quien tiene todos los derechos de la flamante Premio Nobel y el próximo 26 de octubre dará a conocer La ocupación: He querido escribir como si tuviera que estar ausente cuando se publicara el texto. Escribir como si tuviera que morir y ya no hubiera jueces. Aunque sea una ilusión, quizá, creer que el advenimiento de la verdad dependa solo de la muerte. Mi primer gesto al despertarme era cogerle el sexo, empinado por el sueño y quedarme así, como aferrada a una rama. “Mientras siga asida a esto, me decía, no estaré perdida en el mundo.” Si reflexiono hoy sobre lo que significaba la frase, me parece que quería decir que el único deseo posible era ese, tener el sexo de aquel hombre agarrado con la mano”, empieza el texto traducido por Lydia Vázquez Jiménez.

Annie Ernaux
En declaraciones a la televisión sueca, la escritora dijo que recibir el premio era “un gran honor”, pero también una gran “responsabilidad”. Foto: Cortesía FIL en Guadalajara / Ruth Rosas. Premio Formentor: Annie Ernaux.

Distinguida con el Premio de la Lengua Francesa en 2008, fue galardonada con el Premio Formentor 2019 por una obra que según el jurado hace “un implacable ejercicio de veracidad que penetra los más íntimos recovecos de la conciencia”.

“Annie Ernaux escribe, desde hace 50 años, la novela de la memoria colectiva e íntima de nuestro país. Su voz es la de la libertad de la mujer y de los olvidados del siglo. Se une con esta coronación al gran círculo de Nobel de nuestra literatura francesa”, ha dicho el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

Para celebrar el Nobel, nos quedamos con una frase de la escritora Gilma Luque, que dice: “Annie Ernaux escribe sobre la muerte del padre, sobre el regreso al origen y no deja espacios para la imaginación, todo es claro: los lugares, la arquitectura de la casa y la geografía de la ciudad. Su literatura trata sobre la vida. Vive la escritura y escribe la vida. Necesita marcar el tiempo, recordar aquellos que fuimos, cuando la evidencia de la felicidad era igual a la del miedo o de la ignorancia. Dice Annie Ernaux que para vivir verdaderamente las cosas, es necesario volver a vivirlas. Quizás de eso se trata escribir”.

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