Carlos Castán

La soledad es estar sin libro. La verdadera arma contra la soledad es la literatura: Carlos Castán

La soledad, la mujer que está lejos, la incomprensión del mundo son los temas que toca Carlos Castán, en cuentos que cada uno funciona como una joya. Si pudiéramos catalogar estos cuentos diríamos que están en joyeros individuales para que sean puestos uno a uno en esos días donde buscamos leer algo distinto, algo conmovedor.

Ciudad de México, 18 de diciembre (MaremotoM).- La presentación que cruza el Atlántico de este gran libro de cuentos, editado por Páginas de Espuma, me crea mucha intriga. Como que hay un cuentista en España que no conocemos y que hace tan bien lo que nosotros hacemos excelente. Quiero decir, el cuento no es sólo latinoamericano, pero acá hay unos representantes maravillosos de este género por el que se animó Juan Casamayor con su editorial.

Estos Cuentos (Páginas de Espuma) reúne tres libros de cuentos: Frío de vivir, Museo de la Soledad y Solo de lo perdido (junto a su relato más extenso, Polvo en el neón) y su autor, Carlos Castán, ha sido, a lo largo de más de veinte años, el ejemplo rotundo de una estética personalísima.

El escritor, que ha venido a presentar su libro a México, a la Feria Internacional en Guadalajara, lleva una atmósfera en cada cuento, una trama que lejos de adivinarla ni siquiera se sospecha, para caer en esa mirada tan honda y casi poética que tiene el cuento.

Carlos Castán
Editado por Páginas de Espuma. Foto: Cortesía

Este es “un volumen, por tanto, especial desde su propio prólogo –deslumbrante y aclaratorio–, que permite ver la evolución del escritor en su escritura y en su vida. Y que logra el objetivo principal: que sus historias, sus cuentos, no se dejen de leer nunca. Que no se terminen jamás”, dice la sinopsis.

“Para mí es maravilloso que todos mis cuentos se editen en un volumen. Esos cuentos estaban inhallables. No soy un autor obsesionado por vender, pero sí que me gusta que el lector interesado lo encuentre fácil”, dice Carlos Castán en entrevista.

“Además, me hacía mucha ilusión publicar en Páginas de Espuma, una editorial de cuentos en España, que no tiene la tradición cuentística que hay acá en Latinoamérica y en América toda. Un libro de cuentos no podría estar en un lugar mejor que esta editorial”, agrega.

A nadie le amarga un dulce, dice este autor con respecto a los premios, aunque no piensa en las ventas y ni en ellos. “A los cuentos hay que leerlos poco a poco. Mis cuentos son cuentos en mucho sentido, son totalmente cerrados y todos son cuentos muy diferentes. Hay algunos que son clásicos, pero luego hay otros muchos que tienen una estructura muy rota”, explica Castán.

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“Hay algunos que son más narrativos y otros lo que impera es la evocación. La creación de las atmósferas, las diferencias generacionales, no siempre el episodio, lo que sucede, la peripecia, es lo más importante”, agrega.

Carlos Castán
No siempre lo que sucede, la peripecia, es lo más importante. Foto: Cortesía Denisse de la Parra

La soledad, la mujer que está lejos, la incomprensión del mundo son los temas que toca Carlos Castán, en cuentos que cada uno funciona como una joya. Si pudiéramos catalogar estos cuentos diríamos que están en joyeros individuales para que sean puestos uno a uno en esos días donde buscamos leer algo distinto, algo conmovedor.

“La soledad es un tema que me ha obsesionado siempre. Hay como una especie de paradoja porque Camilo José Cela tenía una frase que decía: un libro y toda la soledad. Pues esa frase no representa la soledad. La soledad es estar sin libro. La verdadera arma contra la soledad es la literatura”, afirma.

“Esa comunicación a nivel profundo, como de alma a alma, lo da la literatura. Hay como un aplazamiento, el autor que escribe en soledad está mandando un mensaje en una botella y puede ser que cuatro años más tarde, alguien en otro continente, produzca ese acto milagroso, que para mí es casi mágico, de la comunicación entre dos personas”, dice.

“Una tarde de sábado, que se ha puesto a llover, me da por poner viejos discos, entras en un estado de ánimo peculiar, quieres comunicárselo a alguien, pero la intensidad con que quieres decirle algo, no entra en sintonía. Decía Fernando Pessoa que Escribir es mi manera de estar solo, pero yo la completaría de quien no quiere estar solo”, agrega.

Las preocupaciones de Carlos Castán son el aumento de las desigualdades en todo el planeta, el aumento de ciertas violencias. “La violencia es el desconocimiento. Desconfiamos de quien no conocemos. Me preocupa mucho también la incultura. Lo que la gente da por bueno, me he dedicado durante 32 años a dar clase de filosofía a adolescentes y ahora nos encontramos gobiernos nefastos que tienen el respaldo popular, prácticamente plantean un discurso de la emoción, sin los datos”, concluye.

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