Socorro Venegas

“La última palabra no la puede tener ni un crítico ni un historiador, sino los lectores”: Socorro Venegas

Una colección contra el olvido: Vindictas

La colección Vindictasinicia con cinco títulos: El lugar donde crece la hierba, de Luisa Josefina Hernández; Minotauromaquia, de Tita Valencia; De Ausencia, de María Luisa “La China” Mendoza; En estado de memoria, de Tununa Mercado y La cripta del espejo, de Marcela del Río.

Guadalajara, Jalisco, 5 de diciembre (MaremotoM).- La colección Vindictas, integrada por cinco novelas de escritoras latinoamericanas que no gozaron de la debida difusión a pesar de su calidad y que la UNAM incluye en esta nueva colección para visibilizarlas es una idea de la escritora y editora Socorro Venegas.

Vindictasinicia con cinco títulos: El lugar donde crece la hierba, de Luisa Josefina Hernández; Minotauromaquia, de Tita Valencia; De Ausencia, de María Luisa “La China” Mendoza; En estado de memoria, de Tununa Mercado y La cripta del espejo, de Marcela del Río.

Hay autoras mexicanas nacidas en los ’80 que hacen la presentación y la coordinadora es de la también escritora Ave Barrera. A mí el hecho me parece discriminatorio, que sean sólo las escritoras nacidas en ese año para hablar de escritoras de ese tamaño, con tantas artistas nacidas más allá de los 80, es tener una mirada parcial. Por otro lado, no todas las autoras convocadas por Vindictastienen ese peso de la obra, de una trayectoria y hay prólogos que de verdad no tienen nada que ver.

Pero yo no soy la editora, quien maneja esta colección, así que la fuimos a ver a Socorro, para que sea ella quien explique los libros.

–¿Cuándo se te ocurrió Vindictas?

–Leí en Facebook una experiencia de Ave Barrera, donde decía que había encontrado, herrumbrada en una biblioteca, un libro de Josefina Hernández que le habían recomendado leer. Me conmovió eso que leí y le mandé un mensaje. Le dije que me encantaría leer esa novela, me consiguió una fotocopia, la leí y entonces le dije a Ave qué le parecía si la publicaba en la UNAM y que ella hiciera la introducción. A todo me dijo que sí. Después pensé en hacer una colección y fue un paso importante para este rescate del olvido. Barrera, con un equipo de escritoras a la que convocamos, hicieron las introducciones. La idea es que escritoras nacidas en los 80, se encontraran con estas autoras que estaban bastante invisibles. Pienso que es fundamental tener estas novelas, más allá de que te gusten o no, hay que tenerlas al alcance. La última palabra no la puede tener ni un crítico ni un historiador. Ni un grupo de señores que definen qué es el canon literario. La última palabra la tienen los lectores. El nombre fue una propuesta del mismo equipo y algo que me gusta mucho es que sea esa generación, tenemos mucho que aprender de ella, de esa manera tan valiente cómo se han enfrentado al patriarcado. Esas miradas, esos diálogos, que ocurren en la novela, es un ejercicio afortunado y por supuesto continuará.

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Socorro Venegas
La directora de Vindictas. Foto: Secretaría de Cultura

–Está bien lo que dices las de los 80, pero me interesa mucho saber qué piensan otras mujeres que no han nacido en esos años, me parece un acto discriminatorio

–Yo creo que no. Está arrancando y se abre a otras miradas. Hemos ido conquistando nuestros espacios y hay que abrirlo a nuevas generaciones. Sí me estoy yendo a las jóvenes, porque me importa mucho esa mirada que puedan traducirle a los lectores.

–Sí, pero será esa sola mirada

–Un libro está al alcance de cualquiera. Para que trabajemos alrededor de Vindictas, estamos preparando un seminario de manera que haya más espacios para el diálogo a través de esas novelas. Creo que es importante abrir los proyectos a los más jóvenes. Es la gran parte de la población y no hay pensadas para ellas políticas públicas.

Socorro Venegas
Estamos contribuyendo a la formación de lectores, estamos contribuyendo al diálogo democrático desde la universidad, dice la también escritora. Foto: Facebook

–¿Cómo ves tu cargo ahora y qué piensas del Fondo de Cultura Económica

–El gran nicho de las editoriales está en los niños y en los lectores jóvenes. Son ellos los que están leyendo, sobre todos los niños. Aquí en la UNAM editando libros para ellos me ha servido mucho. La UNAM llega a los jóvenes desde que tienen 15 años, por las prepas y los cch, así que estamos preparando un proyecto editorial para que el próximo año lancemos una colección de narrativa juvenil. Con respecto al Fondo de Cultura Económica, siempre encuentro ese espejeo con mis libros, este año hasta hace pocos días todavía se publicaban libros que dejé encauzados. Es un proyecto que hay que mirar con perspectiva histórica. Son colecciones que nacieron hace 25 años, esas colecciones han tomado un lugar importantísimo, que desafía la viabilidad presupuestaria del Fondo. No hay dinero que alcance para publicar tantas colecciones. Lo que indica que quizás tendría que ser una editorial aparte de la del Fondo. Esta administración hereda ese desafío, en un contexto que atraviesa la política de austeridad. Yo hablé mucho con Paco Ignacio Taibo II acerca de lo que significaban los libros y las colecciones y él escuchó.

–Estás tú como escritora, has sacado un libro que tuvo buenas críticas…

–Siempre he mantenido mi carácter de escritora contra viento y marea. Todos los proyectos de trabajo me apasionan y me empeño al ciento por ciento. No subordino una actividad a la otra. Eso tiene un costo personal muy fuerte. Me levanto temprano para leer y escribir. No siempre todo funciona de la manera más armónica, pero la escritura, que es mi trabajo más personal, necesito darle el espacio y su tiempo. Ahora estoy terminando una novela.

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