Ricardo Chávez Castañeda

“La única manera de alcanzar la verdad es unir tu historia con la historia que estás contando”: Ricardo Chávez

Una mujer que muere a manos de otro ser humano y un mundo que sigue adelante. El Fondo de Cultura Económica publica No, la nueva novela de Ricardo Chávez Castañeda.

Ciudad de México, 21 de marzo (MaremotoM).- ¿La vida escrita es más vida? ¿Escribir los recuerdos es para que la gente no olvide? ¿Hablar con los muertos o pensar en su sonrisa, en todo lo que a él le gustaba, implica aceptar su desaparición? Todas estas preguntas guiaron al escritor Ricardo Chávez Castañeda para su novela NO, que acaba de salir publicada por el Fondo de Cultura Económica.

Tiene una llamada en la portada: NO ANTE EL SILENCIO TRÁGICO DE LA VIOLENCIA. Está dentro de la colección popular, algo que le produce mucho orgullo al autor, probablemente porque esta historia deba ser conocida por mucha gente, incluso para arropar a quien la cuenta, que tuvo que pensar en varios enemigos –de su familia- cuando abrió la Caja de Pandora.

Empieza la novela hablando de Nacho, de Ignacio Padilla. Muerto hace cuatro años en un absurdo accidente automovilístico en Querétaro. Hoy mucha gente piensa que aquello no fue verdad. Que verá a Nacho hablar de sus nuevos cuentos o contando algún nuevo proyecto literario.

“¿De verdad pensé que haría un libro sobre Ignacio Padilla? ¿Yo? ¿Convertirlo en uno de mis muertos?”, se pregunta Chávez.

En el medio aparece la historia de su primo Omar, un feminicidio que la familia guarda en silencio y con remordimiento y que Ricardo se dispone a contar ahora.

–Empiezas con la muerte de Ignacio Padilla…

–Sí, cuento todo lo que me pasó. Cuando él murió pensé en todo lo que muere con nosotros. Como buenos escritores te preocupas por los libros que morirán contigo. Ahí descubro que estoy habitado por una historia desde que tenía 20 años y que no es posible que esa historia se muera. Que debería escribirla; en el orden jerárquico en el que tengo enlistados los libros que voy a escribir, ese es el último. Así que me decido a escribirlo. Por otro lado, era mi manera de estar y de agradecer haber estado cerca de Nacho.

–Acaba de morir Eduard Limónov, que es un personaje creado por la autoficción, este género que enuncias cuando empieza la novela

–Yo creo que la autoficción permite a los escritores como poética existencial indagar mucho más profundamente en ciertas historias que no hemos resuelto.

Ricardo Chávez Castañeda
Lo que me gusta de esta posibilidad es que descubre que eres mucho más de lo que crees y te han pasado muchas más cosas que las que piensas. Foto: FCE/Abril Hernández

–Por otro lado, haces como una especie de diario, homenajeando a Roberto Bolaño

–Escribes desde lo que te está pasando. Las fechas que pongo ahí son las fechas reales. Creo que los que caemos un poco en el descubrimiento de que también podemos escribir sobre nosotros, descubrirlo a esta edad: la autoficción funciona como un intermedio, el creer que puedes hacer algo con la vida más allá del recuento. Lo que me gusta de esta posibilidad es que descubre que eres mucho más de lo que crees y te han pasado muchas más cosas que las que piensas. En este camino muchos vamos a encontrar recursos similares, como el del diario o incluso poner fotografías, el tema de los hechos reales como una necesidad de época.

Te puede interesar:  Hombres de verdad vagando en la FIL

–Claro, también haces literatura y cuentas el caso de tu primo Omar, que desarrolla toda la trama

–Me di cuenta de que no había contado esa historia por respeto a mi familia. Justo por eso no lo había escrito. Estaba esperando que murieran algunos familiares, mi tía murió, pero mi tío todavía está vivo. Me di cuenta de que mi familia sigue viva y que siempre voy a afectar a alguien. He resuelto que somos una familia pero es necesario contar algo para aportar a modificar lo que nos está afectando a todo el país. Rompí el secreto y ahora veré las consecuencias.

Ricardo Chávez Castañeda
Nunca hablamos de lo difícil y lo incómodo que es ser hombre. Foto: FCE/Abril Hernández

–Te ayudó también a ti a entender el tema del feminicidio

–Yo digo que para mí el libro fue indagar, no sólo el tema de la masculinidad, sino lo biológico, las tendencias, conté la historia tres veces, las primeras dos me hice cargo de las víctimas, que eran mi primo y su novia muerta y después desde la perspectiva de los homicidas. Si no entendemos qué permite a los hombres hacer eso, no nos daremos cuenta de que nosotros compartimos mucho lo que esos hombres tienen. Para mí es una posibilidad de confrontar. Las mujeres ya conocen esta historia y los hombres no queremos oír esta historia. Hemos aprendido a cerrarnos. Mi novela intenta abrir esa cerrazón. Las palabras se contagian y hay momentos como este que son propensos para este contagio. Los hombres tenemos que enfrentar el dolor. Nunca hablamos de lo difícil y lo incómodo que es ser hombre. Nunca hablamos de eso.

–También hablas del rompimiento con Janna, tu ex mujer

–Conforme va avanzando el libro, yo veo que me tengo que exponer más. La única manera de alcanzar la verdad es unir tu historia con la historia que estás contando. Es necesario llevarlo al extremo.

–Es bueno que no hables de masculinidad ni de feminidad, sino de los malos y los buenos

–Claro. Yo hablo mucho de la mala humanidad. Lo contrario sería la buena humanidad. Creo que es necesario crear una nueva división.

–¿Qué nivel tiene esta novela en toda tu carrera?

–Para mí es importante esta novela. Todo artista siempre está en busca de la sencillez, aquí alcanzo algo en que la historia se puede seguir fácilmente. Es un libro que se deja leer. Por otro lado, es un honor ser parte del Fondo de Cultura Económica, el alcance que tiene esta editorial es increíble.

Comments are closed.