Anamari Gomis

“La universidad se vuelve cada vez más consciente de la lucha de género”: Anamari Gomis

Académica y escritora, que ama profundamente a la literatura y a los perros, que a la UNAM, su casa, la ataca en confianza, pero la defiende públicamente con una pasión de estudiante. Ella es Anamari Gomis.

Ciudad de México, 15 de marzo (MaremotoM).- Allí estaba, hermosa y elegante como siempre, Anamari Gomis. Estaba entre las otras 78  académicas de la UNAM, que recibieron el Reconocimiento Sor Juana Inés de la Cruz, de manos del rector Enrique Graue Wiechers.

Estaba ahí para defender y congratularse por su ser académico, esa categoría que siempre nos preguntamos los escritores si está bien, porque como te resta tiempo para las novelas y los cuentos y la poesía. Ella no. Ha hecho y hará todo.

Como escritora, Anamari Gomis es la autora de Antología: Cinco poetas jóvenes, Oliverio Girondo, A pocos pasos del camino, La portada del Sargento Pimienta, De dónde viene el tiempo, El artificio barroco de Los peces de Sergio Fernández, Cómo acercarse a la literatura, Los demonios de la depresión, Los derechos de los niños, Ya sabes mi paradero, Sellado con un beso, Dejar huella. Perros de papel, de la memoria, de la imaginación y recientemente, por Textofilia, El otro jardín del edén, del que ha dicho la escritora Ana García Bergua que “A medio camino entre la evocación, la autoficción y la herencia joyceana de Sergio Pitol y Salvador Elizondo, en estos cuentos la gracia, la riqueza y la observación profunda del detalle brillan con plenitud y espléndido oficio: las casas, las mudanzas, las comidas y las ropas, así como las delicadas relaciones familiares…”

Académica y escritora, que ama profundamente a la literatura y a los perros, que a la UNAM, su casa, la ataca en confianza, pero la defiende públicamente con una pasión de estudiante. Ella es Anamari Gomis.

Anamari Gomis
Te dan una bellísima moneda con la efigie de Sor Juana, un diploma y es una distinción importante. Foto: Cortesía

–Un premio que te debe de poner muy contenta

­–Estoy muy contenta. El premio no me lo dio mi facultad, sino que la Coordinación de Difusión General, me lo dio la Dirección de literatura y la Dirección de Publicaciones, lo cual quiere decir que es un galardón que me lo entregan tres escritores, uno es Jorge Volpi, la otra es Rosa Beltrán y la última es Socorro Venegas. Eso me ha hecho muy feliz. Te dan una bellísima moneda con la efigie de Sor Juana, un diploma y es una distinción importante.

–Tu carrera como escritora y en tu carrera como académica, ¿nunca has encontrado una diferencia, algo que te reste tiempo para ambas?

–Lo he llevado bien, porque la docencia te obliga a estar leyendo, a estar al tanto. Sobre todo yo que doy Literatura Mexicana Contemporánea. Lo cual tiene sus bemoles, porque a veces te metes tanto en la Literatura Mexicana que no tienes tiempo para lo demás. Yo no puedo sin leer en inglés o en francés, a otros escritores. Muchas veces hay una madeja en la que el tiempo y el trabajo no te permite hacer las cosas. Si tienes un cargo académico como yo ahora, eso te quita tiempo para escribir. Pero eso también te enseña qué es la universidad, te pone en contacto con personas, te abre otros mundos y te dan historias y un poco de la psicología de la gente para usarlo en tu literatura.

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–En México están muy juntas la academia con la literatura…

–Lo mismo en Argentina. Hay académicas extraordinarias ahí. Las teóricas de la literatura son muy respetadas.

Anamari Gomis
Me preocupa mucho que la facultad esté en paro, desde el 4 de noviembre. Foto: Cortesía

–¿Qué cosas te preocupan de los alumnos de la UNAM?

–Me preocupa mucho que la facultad esté en paro, desde el 4 de noviembre. Hay un grupo de mujeres organizadas, dicen que son estudiantes, están en ese paro mientras todas las cosas que han pedido se han cumplido, no les parece suficiente. Las chicas que están ahí son muy inteligentes, están rabiosas, pero ese no es el camino. La universidad se vuelve cada vez más consciente de la lucha de género. Tenemos que llegar a una equidad absoluta. En la universidad nunca ha habido un hombre que gane más que una mujer, por ejemplo. Me preocupan mucho mis alumnos que no tienen clase.

–¿Por qué te dieron el premio?

–¡Porque me lo merezco! He trabajado mucho tiempo allí, he publicado mucho, a veces uno no es tan disciplinado. Yo puedo perder el tiempo de manera increíble e innecesaria. Estamos en la cultura del quehacer, pero un escritor debe perder el tiempo sin hacer nada, ensimismado, los orientales se van mucho más para adentro. Para mí es muy importante no hacer nada. Hay una anécdota muy famosa de Pío Baroja, que un día está sentado frente a su casa y pasa un campesino y le dice: –Don Pío, ¡descansando! Y él le contesta: –No, trabajando. Unos días después vuelve a pasar la misma escena y el campesino le dice: –Don Pío, ¡trabajando! Y él le contesta: No, descansando. Eso nos pasa a todos los escritores, a veces estás con la cabeza construyendo y necesitas de ese espacio, de ese tiempo, de no hacer nada y a veces necesitas estar sentado, mirando a la distancia, para no hacer nada.

Anamari Gomis
Es una reunión de cuentos, algunos no tienen un tema, es recopilación de varios cuentos. Foto: Cortesía

­–¡Dirías que la universidad va a encontrar el equilibrio entre los que protestan y poder mantenerse firme como la gran casa de estudios que es?

­–Es el gran reto en estos momentos. La universidad siempre va a tratar de resolver este tipo de situación con diálogo, con encuentros y hasta ahora han sido bastante inútiles y no se ha resuelto nada. Me preguntas algo que seguramente algo se pregunta el rector todos los días.

­–Has publicado recientemente un libro en Textofilia

­–Es una reunión de cuentos, algunos no tienen un tema, es recopilación de varios cuentos. La edición es muy bonita. Lo cierto es que una vez que publicas un libro es como si no lo hubieras escrito. Ahora estoy muy pendiente de lo que escribo, que vuelven a ser cuentos pero con finales insólitos. Siempre había trabajado el realismo y mucha parodia. Nunca he caminado por lo fantástico. No es que mis nuevos cuentos sean totalmente fantásticos, simplemente son insólitos. O sale algo muy bueno o no sale nada. Vamos a ver.

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