La versatilidad musical poco apreciada en Andrés Calamaro

Creo que la versatilidad de Andrés Calamaro sigue oculta para un sector muy amplio de su público y que, por otra parte, esa capacidad camaleónica para componer resulta casi inadvertida para quien conoce apenas algunos de sus numerosos éxitos.

Su música va más allá de temas como “Flaca”, “Paloma” o “Estadio Azteca”. Público conocedor de sus hits se sorprendería al escuchar “Revolución turra”, “Crucificame”, “Recuerdo reloco” u “Horarios esclavos”. Canciones donde la composición musical, la voz, el fraseo y la letra parecen de otro músico; pero es El salmón. Misteriosos muchas veces son los caminos del éxito.

El músico que inició su carrera con Los abuelos de la nada en la década de los 80, ha lanzado canciones que van desde el tango hasta el rock pasando por la cumbia villera, el flamenco, la canción norteña y la balada. En éstos, sin excepción, ha logrado llevar su concepto musical a sitios insospechados o poco habitados por rockeros de su generación y de generaciones posteriores.

Quizá, para el público más joven la música de Calamaro no ofrece mundos habitables y quizá el público más viejo perdió el interés en escuchar las propuestas renovadas. Pero esto no lo veo como puntos negativos, al contrario, sucede que a un músico versátil es difícil seguirle el paso, pues regularmente, lo sabemos, el escucha se casa con un estilo y una forma específica de su músico favorito; pero cuando este cambia suele tomarse por un Judas. La historia musical lo comprueba. Sin embargo, Andrés no deja de reinventarse, incluso con los riesgos que esto implica.

Andrés no deja de reinventarse, incluso con los riesgos que esto implica. Foto: Cortesía

En conversaciones con amigos y conocidos, seguidores o no de Andrelo, encuentro algunos puntos donde más de uno coinciden, estos son: con toda su fama es fácil reinventarse; los primeros discos fueron los mejores; desde que me enteré que es aficionado a la tauromaquia lo dejé de seguir. Bueno, pues creo que justo esos puntos en su contra en verdad son a su favor, porque, ¿qué mejor que un músico mainstream que busca de manera honesta ir contra su propia corriente musical? Por otro lado, justo porque sus primeros discos son los más famosos, es un mérito que siga a sus 57 años de edad explorando otros ritmos, incluso por diversión. Por último, el argumento de la tauromaquia queda afuera, pues acá hablamos de su obra musical, no de sus gustos personales. En una entrevista realizada hace 8 años por Andreu Buenafuente, Andrés declaró “parece que todo lo que me gusta es inmoral, es ilegal o engorda” refiriéndose, por ejemplo, a la prohibición de las corridas de toros en Catalunya, que sucedía pocos días antes de ser entrevistado. Y es que el cantante desde hace años se encuentra en un punto donde su carrera no se verá disminuida por estos gustos políticamente incorrectos.

Aquí, quisiera hacer un breve repaso de sus colaboraciones más recientes con músicos de distintas nacionalidades. En estas seis canciones, de diversos ritmos, queda clara la capacidad musical de Calamaro, misma que le permite integrarse a variadas propuestas rítmicas, aportando en todas un toque personal para que, en ocasiones, provoque una versión completamente distinta y mejor que la versión original

Cochi Nini con Mala fama

Lanzado el 15 de abril de este año. Es el tema más reciente en el que Andrés Calamaro colabora y lo hace para llevar la canción a otro punto (ya el año pasado se había lanzado la canción sólo con Mala fama). Con dulces arreglos, casi una balada villera y puro sentimiento del rrioba pues Mala fama está integrada por músicos formados con puro empirismo musical. Andrés aporta la voz y su ida toque sonoro en su participación con uno de los grupos más representantes del pueblo argentino, grupo que más ha soportado el ninguneo del género de la cumbia villera y que por suerte, en los años más recientes, ha logrado mayor aceptación. Una versión que se presenta en vivo, con todo el sentimiento del género, con un Andrelo bien integrado a la canción.

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Te recuerdo dulcemente con Juan Gabriel

Lanzada en 2016. El video muestra a los dos cantantes en un estudio de grabación ejecutando la canción que los une. Los arreglos se mantienen como en la versión original, integrados por una orquesta (viento, cuerdas y percusión) pero aderezados con guitarra eléctrica, una batería también de balada y coros más sutiles. Sin embargo, el aporte de Calamaro otra vez lleva la composición a una versión que parece distinta. Su fraseo inevitablemente cambia ligeramente el ritmo. Así, resulta un tema fresco con sus raíces de años atrás.

Allá en la mesa del rincón con Los Tigres del Norte

Realizada para el unplugged de MTV que en 2011 grabó el grupo originario de California. Desde el inicio es una versión distinta pues comienza con un tango que muestra a un salmón cantor de letras mexicanas pero con una atmósfera porteña. Un acierto que da introducción a lo que sería la canción como se conoce, en la que el músico argentino aporta su últimamente característica voz rasposa principalmente en los coros.

La ranchada de los paraguayos con Niño Josele

Grabada con un histórico del flamenco. Una canción muy interesante pues los arreglos propios del género de Josele se abren para dejar entrar historia y letra argentinas. Incluso integra varias palabras del lunfardo como “ranchada”, “yuta” “petiso”, “bagayo”, “zarpado” y “gil” entre otras. El tema relata la historia de unos presos paraguayos y argentinos en el pabellón 5 de una cárcel misteriosa. Ahí conviven como mejor pueden, compartiendo los regalos que las familias les llevan, cebando unos mates dulzones mientras cuentan cómo llegaron ahí. Una canción realizada con maestría que junta dos mundos que es difícil imaginarlos conviviendo.

Tres Marías con Pablo Lescano, Miranda, Charo Calamaro, Dante Spinetta, Emmanuel Horvilleur y Vicentico

Compuesta por Andrés para su álbum On the rock de 2010. Un cóctel de ritmos rápidos, bailables, hechos para hacer feliz a quien los escuche. Guiados por el teclado del máximo representante de la cumbia villera: Pablo Lescano. Extrañamente no son muy identificables las voces de sus músicos invitados. Sin embargo, se consigue un tema agrupado, donde cada uno hace lo que toca, ni más ni menos, y el resultado es una canción fresca que cierra con un punteo contundente en el teclado de Pablito Lescano.

Gorrión porteño con Las manos de Filippi y Che Chino

Las manos de Filippi, banda originaria de Buenos Aires en 1992 que se caracteriza por sus letras de protesta y por la ejecución perfecta de distintos géneros musicales fusionados como el punk, ska, cumbia y reggae entre otros. Guitarras tangueras lideradas por la voz de Hernán Vega El cabra y su característico “seseo” al cantar se funden con una voz que roza el sentimiento tanguero de Calamaro. Una canción underground donde participa uno de los músicos más mainstream del rock latinoamericano.

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