Vicente Fernández

La Virgen de Guadalupe recibe a Vicente Fernández

“El último de los grandes”, “Una voz única”, “El último gran cantante de rancheras”, “Un símbolo de la cultura hispanoamericana”, son las voces que en las redes sociales se despiden de Vicente Fernández.

Ciudad de México, 12 de diciembre (MaremotoM).- Hoy el día es de muchos policías en la calle. La gente va en masa a la Basílica para conmemorar el día en que se apareció Juan Diego la mismísima imagen de la Guadalupe.

Hoy también es un día triste para los que amaban a Vicente Fernández (1940-2021), el “símbolo de la canción ranchera” como lo nombró el presidente Andrés Manuel López Obrador y para mí el cantante con el que siempre quiso cantar Mercedes Sosa, al quien consideraba uno de los mejores de México.

De hecho, también pensé en Mercedes Sosa cuando “Chente”, a los 74, decidió explorar un universo sonoro que resultaba nuevo para él y grabó Mano a mano, donde cantaba tangos a su manera, tangos con arreglos de mariachi.

Vicente Fernández ha vendido a lo largo de su carrera casi 70 millones de discos, un verdadero récord que de todos modos no refleja lo mejor de su arte, un huracán que se manifestaba en los interminables conciertos en vivo donde llevaba a sus seguidores hasta el paroxismo.

Cuenta con más de 100 producciones discográficas en 50 años de trayectoria, que incluye 40 filmes en los que ha desarrollado una nada despreciable carrera como actor.

A fines del año pasado presentó el libro Pero sigo siendo el rey, un volumen con más de 200 imágenes y en donde cuenta algunas cosas, “aunque no todas” para evitar que su esposa de toda la vida, Cuquita, le pida el divorcio, según dijo en una conferencia de prensa llevada a cabo en Guadalajara.

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Ahora, es otro libro, el de la argentina Olga Wornat, El último rey: la biografía no autorizada de Vicente Fernández (Planeta), el que le quita el sueño a la familia y donde la periodista cuenta, entre otras cosas, que hace mucho tiempo que el patriarca estaba enfermo y sus allegados lo quisieron ocultar.

Cuando se despidió dijo: “No quiero que digan que ya canto menos o que mi voz no es la misma. Que ya dejé de cantar, aunque me siguieran aplaudiendo o que no duro las tres horas. Creo que es el mejor momento para decir adiós”, dijo en su Rancho Los Tres Potrillos, donde despuntaba su otra pasión además de la música, los caballos.

Alguna vez estuve a punto de entrevistarlo, pero el discriminador del jefe mandó a alguien “tan mexicano” para hacerlo, que el día de la cita tenía cruda y no fue. Pero, en fin, noto ahora que el Día de la Virgen de Guadalupe, cuando todos vuelven a ir a la Basílica y los mexicanos conmemoran hoy un día tan especial, muere el “Chente”.

“El último de los grandes”, “Una voz única”, “El último gran cantante de rancheras”, “Un símbolo de la cultura hispanoamericana”, son las voces que en las redes sociales se despiden de Vicente Fernández.

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