Brenda Ríos

“Las denuncias del #metoo, en el medio laboral, siguen vigentes”: Brenda Ríos

25 perspectivas, visiones, lenguajes, puntos de partida. 25 mujeres, en este caso, que coinciden en la pasión creadora.

Ciudad de México, 10 de noviembre (MaremotoM).- Un libro para leer una tarde de sábado, con el café recién preparado y con todas las emociones a tope, tratando de comprender el pensamiento de Brenda Ríos (1975, Acapulco, México) en Raras (Turner), su nuevo libro.

Amy Winehouse, María Moreno, Elena Garro, Clarice Lispector, Sharon Olds, Andrea Arnold, Jean Rhys, Chantal Maillard, entre varias más se dan cita en Raras, un trabajo que nace de una inquietud meramente íntima: todas ellas son un paradigma para imaginar la naturaleza del cuerpo y de la mente femenina. Este libro, dice Brenda, es personal.

25 perspectivas, visiones, lenguajes, puntos de partida. 25 mujeres, en este caso, que coinciden en la pasión creadora. La pasión como vía crucis, experimentación, búsqueda, espacio propio, ojos hacia dentro, ojos domésticos. Mujeres que hacen una épica moderna: contar la guerra del día, el día como batalla, el cuerpo como batalla, las relaciones amorosas, familiares, prisioneras de una guerra de la que nadie cuenta los muertos.

Editorial Turner. Autora, Brenda Ríos

También hay otro libro de Ríos: La sexta casa, un poemario editado por el Departamento sinaloense de Cultura, dirigido por Jesús Ramón Ibarra. Un libro que transita el inconsciente y la voz poética de Brenda, en donde “la casa es inmanencia, es padre y madre”.

–El libro Raras es meterse en la vida de las escritoras y también ver tu pensamiento, ¿verdad?

–Sí, es cierto. Es una cuestión inevitable, pero acaba uno envuelto en todos los temas. Llevo mucho tiempo tratando el tema de mujeres. En el 2005 publiqué un libro sobre Clarice Lispector, en Tierra Adentro. Tiempo después hice una tesis que no se publicó sobre Inés Arredondo. Ya tenía ciertos textos publicados en revista Casa del tiempo. Me di cuenta de que ya tenía un gran pastel de donde cortar rebanadas. Al final hablé con la editora de Turner y se nos ocurrió hacer un libro en correspondencia con el de Rubén Darío. Él tiene 21 en su libro Raros y tuve que agregar cuatro a mi libro. Tuve que trabajar de más. Es imposible desvincular a ciertas obras de las vidas personales de las artistas, es algo que supe cuando hacía Raras.

Brenda Ríos
Me di cuenta de que ya tenía un gran pastel de donde cortar rebanadas. Foto: Facebook

–¿Cuándo dices raras te refieres a ellas mismas o también al entorno que durante tanto tiempo las ha negado?

–Sí. Está todo vinculado. Tenemos una cultura construida sobre el patriarcado cultural. Si lo dice un hombre tiene más peso, tengo esa idea de que cuando uno habla de los hombres, aunque sean personas nefastas en la vida privada, logramos separar la obra. Pero en las mujeres es mucho más difícil. Quería hablar de Sharon Olds, que empieza a escribir ya mayor y yo decía que quería acercarme a la obra, pero ella empezó a escribir a partir de que se divorcia y tiene un libro que rompe sobre ese tema. ¿Cómo separar esas cosas? Hay una especie de vinculación con sus vidas que hacen estas mujeres. La pasión como vía crucis, anclado a su propio trabajo.

–Me llamó mucho la atención que Siri Husvedt fuera a recibir el Princesa de Asturias con su marido, Paul Auster…

–No sé si viste esa película sobre el Nobel, con Glen Close. Cuando el periodista le pregunta si es ella la autora y entonces ella le dice, “asumiendo que sí, no hubiera tenido nunca el valor de publicar”. No estaba hecha para resistir, ese tipo de carácter que requiere la literatura. Virginia Woolf era blanca y era de clase alta, ilustrada, aunque no haya ido a la universidad, viene de un contexto en el que pudo hacer resistencia y tener una personalidad fuerte en el mundo cultural. No todas están hechas de eso. Es un punto que me parece fundamental. Estás preocupada por tu obra y por tu entorno.

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Brenda Ríos
Los temas que me interesan de la literatura mexicana escrita por mujeres, es el género fallido de lo erótico. Foto: Facebook

–Hablas sobre Inés Arredondo, sobre Elena Garro, hay muchas cosas para investigar en la literatura mexicana

–Me encantaría seguir escribiendo. Es algo muy común que la gente me diga lo que no tiene. Los temas que me interesan de la literatura mexicana escrita por mujeres, es el género fallido de lo erótico, hay una literatura que no alcanza a tener cierto nivel en lo erótico. ¿Qué pasa con el peso del cuerpo y la religión?

–También está el tema del clasismo

–Definitivamente estamos viviendo estas discusiones de gente muy joven, absolutamente convencidas de la nueva ola del feminismo, pero eso se queda en una clase social. Las chicas universitarias, que tienen cierta educación y que pueden comprender hacia dónde va el futuro de ese feminismo enarbolado. Obviamente hay un grueso de población que no tiene la menor idea de las discusiones en las redes sociales.

–¿Te has preocupado como pagar la renta a fin de mes?

–Sí, por supuesto. Yo he tenido becas para estudiar. Me considero una minoría muy privilegiada. También he escrito sin becas. Este libro Raras me encerré a escribirlo y estuve ocho meses en mi casa. Yo escribiendo sobre Anäis Nin que se la pasaba bomba en París, sin salir de mi casa, viviendo de mis ahorros. Uno no ve el proceso que implica escribir un libro, claro que no hablo de sacrificio, sólo me concentré en hacer este proyecto. Encierros, organización económica, el tiempo de producción en la escritura es de mucho silencio, no ver gente que te distraiga…

Brenda Ríos
Este libro Raras me encerré a escribirlo y estuve ocho meses en mi casa. Foto: Facebook

–¿Qué dejó el #metoo en México?

–Creo que dejó una conciencia de las cosas que se habían normalizado, por ejemplo el acoso. Las denuncias, que tienen doble filo, lograron que no se viera normal lo que se consideraba normal en la cultura. En el medio laboral está totalmente normalizado y sigue vigente. Tenemos que mover estos discursos para que lleguen a otras capas. Tendrían que intervenir políticas públicas.

–¿Perteneces al grupo Marabunta de Escritoras?

–La verdad es que nadie me invitó. La verdad ni me enteré, hay muchas cosas en las que estoy de acuerdo. No estoy tan consciente de las cosas como se ven ahora. Acabo de leer una entrevista a Isabella Rosellini, en la que ella dice que fue violada a los 15 años. Soy una súper estrella en Italia y puedo denunciar a ese hombre violador. Decide no hacerlo, porque en esa época era una cuestión cultural y ahora estamos trabajando por un mundo en el que se pretende cambiar. Yo no estoy muy a favor del escracheo, hacerlo pública, aún cuando el 90 por ciento de los casos sí sean verdad. Me hace acordar un poco a esta antifeminista (como se llama a sí misma), Camille Paglia, que ella está absolutamente en contra el @metoo, porque una puede decir que no, es una posición infantil de la mujer. Claro que hablamos en esta época donde hay un montón de trabajos que contemplan acoso. La secretaria, por ejemplo, que para llegar a fin de mes tiene que pasar un montón de cosas.

–He leído La sexta casa, que habla de una escritora distinta…

–Ese libro tiene muchos años. Me llevó 10 años en hacerlo. Si lees un libro mío notarás que es más relajado que ese libro.

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