Elena Poniatowska

Las guillotinas numeradas de Pasto verde, dedicadas a la princesa Poniatowska.

¿Cómo llegó a mis manos ese libro? Ese libro estaba fuera de la biblioteca de la Poni desde hace décadas y estaba en resguardo, junto con muchos libros que tenían el exlibris de la escritora, cartas y hasta un autorretrato de la Poni (dicen que pintaba muy bien) en San Miguel de Allende.

Ciudad de México, 19 de febrero (MaremotoM).- Nunca estuve tan cerca de la aristocracia como cuando cayó este libro en mis manos. Hablo de la primera edición de Pasto Verde, del maese Parménides García Saldaña, el autor del Rey criolloEn la ruta de la onda, y que para muchos es el autor más importante de la generación que Margo Glantz bautizara como los escritores de “la Onda”. Sin duda la importancia de Parménides en la literatura mexicana es innegable pero este tema no es el que nos convoca en este escrito.

Sucede que este ejemplar que cayó en mis manos perteneció, ni más ni menos, a un miembro transterrado de la nobleza europea, más específicamente, a la nobleza polaca: A Elena Poniatowska. El libro tiene una dedicatoria de Parménides a la Poni, un tanto sarcástica, si tomamos en cuenta el hecho de que Elenita es, como bien lo dijo el entonces subcomandante Marcos, una Princesa: “La princesa Poni” (si mal no recuerdo). Dice la dedicatoria:

“Para Elena Poniatowska, con cariño y admiración, en estos días en que el lugar común es la represión, para los que de ancianos no quieren vivir de una pensión (un corazón dibujado con tres cruces) AMOR Y ODIO. Parménides, terrorista frustrado”.Pasto verde

Es sarcástico porque, como todos sabemos, el terrorismo revolucionario de la Revolución Francesa, guillotinó a todo miembro de la aristocracia francesa que cayó en las manos de los jacobinos y sus huestes de “sans cullotes” (sin calzones). O sea, un “terrorista frustado” (Parménides) le dedica su libro a una princesa europea. Se sabe del radicalismo de Parménides y su postura contra el stablishment intelectual mexicano del que ya para 1968, Elenita Poniatowska era parte.

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Esta hermosa dedicatoria me hace pensar en el encuentro amoroso entre una aristócrata y un jacobino cuyas guillotinas están en el filo de cada página de ese libro de culto que es Pasto Verde. Fue publicado en julio de 1968 y, por las palabras del “terrorista frustrado”, se infiere que fue firmado después de la matanza de Tlatelolco, que Poniatowska en su momento denunciara con gran valentía cuando nadie se atrevía a hacerlo.

¿Cómo llegó a mis manos ese libro? Ese libro estaba fuera de la biblioteca de la Poni desde hace décadas y estaba en resguardo, junto con muchos libros que tenían el exlibris de la escritora, cartas y hasta un autorretrato de la Poni (dicen que pintaba muy bien) en San Miguel de Allende.

Pasto verde
Dedicatoria para Elena Poniatowska. Foto: Cortesía

Alguien muy, pero muy cercano, “despojó” a Elenita de varios objetos. En realidad muy probablemente ella se los obsequió y al parecer era un librero de alcurnia, que suponemos tuvo una relación sentimental con la escritora décadas atrás. Él murió hace unos meses y sus familiares vendieron (eso si muy caro) toda su biblioteca, inmensa y con una impresionante acervo de títulos raros y joyas bibliográficas. Entre los libros vendidos había libros de la Poniatowska y uno de ellos me lo vendieron a mí.

Yo pretendía atesorar ese ejemplar pero, Cést la vie, ahora está bajo el resguardo de un amigo bibliófilo.

Nunca estuve tan cerca de la aristocracia como cuando tuve ese texto en mi librero. Y aunque la pureza de sangre solo sirve para hacer mejor la moronga (y casi podría jurar que Elena Poniatowska opina lo mismo) tuve cerca las guillotinas numeradas de Pasto verde dedicadas a la princesa Poniatowska.

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