Esther Vivas

Las madres no han tenido voz y muchas veces han sido silenciadas: Esther Vivas

“Parece que tenemos que escoger entre una maternidad neoliberal supeditada al mercado o una maternidad patriarcal sacrificada”, dice Esther Vivas, en un libro que habla de temas invisibles como la infertilidad, el embarazo, la pérdida gestacional, el parto, la violencia obstétrica, el puerperio, la lactancia, el negocio del biberón.

Ciudad de México, 16 de abril (MaremotoM).- Mamá desobediente, una mirada feminista a la sociedad (Ediciones Godot), de Esther Vivas, obliga a pensar primero si no hemos tenido siempre una mirada feminista hacia la maternidad. Pero efectivamente no, todo ha sido visto con el patriarcado y con el prejuicio sobre las mujeres, tanto por cual que es probable que ni siquiera entendamos en qué consiste el embarazo, el parto, mucho menos lo que le pasa a la mujer después de parir.

Y por supuesto, no sólo los hombres, sino esa cantidad de mujeres absorbidas por el pensamiento patriarcal y las costumbres, que tratan a las mujeres como depositarias de bebés, como si fueran perras parturientas, al costado de la casa.

Mamá desobediente
El libro ya está en México. Foto: Cortesía

“Vivimos en una sociedad hostil a la maternidad. No es sencillo quedarte embarazada, tener un parto respetado, dar de mamar donde y cuando quieres, compaginar la crianza y el empleo”, dice la editorial del libro, destinado no sólo a denunciar la violencia obstétrica, sino también a rescatar el derecho a vivir sin imposiciones la experiencia materna.

“Parece que tenemos que escoger entre una maternidad neoliberal supeditada al mercado o una maternidad patriarcal sacrificada”, dice Esther Vivas, en un libro que habla de temas invisibles como la infertilidad, el embarazo, la pérdida gestacional, el parto, la violencia obstétrica, el puerperio, la lactancia, el negocio del biberón.

“Creo que históricamente la mirada a la maternidad generó una mirada patriarcal. Si hemos sido madres hemos tenido que responder a un determinado patrón y modelo de maternidad, la madre abnegada, sin vida propia, sin otros intereses más allá de la crianza, tenemos que ser una súper woman”, dice Esther Vivas.

“Este modelo de maternidad es patriarcal y fruto de un modelo productivista y capitalista. Es necesario romper con este modelo y reivindicar una mirada feminista para tener una maternidad llena de goce y libre de violencia”, agrega.

Ahora, en las redes sociales, los hijos dilectos ponen que sus padres han sido vacunados con una alegría infinita. Hijos tan grandes como sus padres, de 50, de 60 años, que pareciera ser que esta relación es absolutamente maravillosa, pensando por ejemplo en una madre que ha tenido ocho hijos y es probable que no haya querido tener ninguno. ¿Cómo analizar a los padres, a la maternidad, a este asunto que está enfrente, que  es como un elefante rosado, pero que sin embargo no queremos ver?

Esther Vivas
La maternidad tiene luces y sombras. Foto: Cortesía

“El problema es que la maternidad muchas veces, también en el ámbito literario, han sido narradas por hombres. ¿Y las madres? Las madres no han tenido voz y muchas veces han sido silenciadas”, dice Vivas.

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“Es tan importante que las mujeres que somos madres empecemos a narrar la maternidad en primera persona, las luces, las sombras de las que nadie habla, que las madres tenemos derecho a quejarnos, fracasar forma parte de la experiencia de ser madre. Hay muchos temas tabúes que no se tratan, como la violencia obstétrica, la depresión postparto, no hay que avergonzarse por ellos y hay que tratar de pedir ayuda en esas circunstancias”, agrega.

“Hay que hablar de los problemas de infertilidad, es muy importante que las mujeres narremos estas experiencias. La violencia obstétrica está muy normalizada, porque pensamos que parir es esto, que te insulten, que te hagan una cesárea innecesaria, que te saquen al bebé nada más nacer, pero estas acciones son circunstancias de violencia física y psíquica hacia la madre y al bebé”, expresa.

La literatura trata a las mujeres parturientas también de forma patriarcal. Ha tenido un hijo y tiene el vientre flojo, los pechos caídos, como una mujer que ha tenido un hijo está fuera del sexo.

“Es esta idea de que una mujer que es madre no es una mujer sexual, identificando a la madre con la Virgen María. Hay que empezar a reivindicar la maternidad real, hay un ideal de madre muy romantizado, ser madre implica poner patas arriba con tu vida anterior. Eso nadie te lo cuenta. Es un terremoto, es un estallido y como nadie nos dice pensamos qué está pasando, soy yo la que lo está haciendo mal”, dice Esther.

“Hay que sacarnos la careta cuando somos madres, donde escondemos la experiencia real, oscura, para hablar de todas estas experiencias”, agrega.

Esther Vivas
Es esta idea de que una mujer que es madre no es una mujer sexual, identificando a la madre con la Virgen María. Foto: Cortesía Capitán Swing

¿Qué voz tendría que tener la madre?

“Yo no hablaría de la voz de la madre, sino de las voces de las madres. La maternidad se tiene que leer en plural. No es lo mismo tener un hijo cuando es tu primera criatura, que tu tercer o cuarto hijo. Hay muchos tipos de maternidad”, dice.

¿Qué papel debería tener el hombre en la maternidad?

“El hombre debería estar implicado en la maternidad, la maternidad es responsabilidad de la madre y del padre y de la sociedad en general. Estamos hablando de cuidar la salud física y psíquica de niños que serán adultos”, afirma.

Esther Vivas es periodista especializada en análisis político, sistema agroalimentario y maternidades. Licenciada en Periodismo y máster en Sociología, es autora de una decena de libros, como El negocio de la comida. ¿Quién controla nuestra alimentación? (2014), que lleva varias ediciones; Sin miedo (2013), escrito con Teresa Forcades, con 6.000 ejemplares vendidos en castellano y catalán y Planeta indignado. Ocupando el futuro (2012), escrito con Josep Maria Antentas. Varios de sus libros han sido traducidos al portugués, francés, italiano, alemán y croata.

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