Las novelas de la Tierra Media y J.R.R. Tolkien: Su vida y los amigos de la escuela

Tolkien, dirigida por Dome Karukoski y escrita por David Gleeson explora los años formativos de la reconocida vida del autor, en una película que se estrenará el próximo 14 de abril.

Ciudad de México, 3 de abril (MaremotoM).- La vida de Tolkien, el autor nacido el 3 de enero de 1892, Bloemfontein, Sudáfrica y fallecido el 2 de septiembre de 1973, Bournemouth, Reino Unido. El escritor de El Hobbit, El Señor de los Anillos y El Silmarillion, entre otras obras fundamentales para muchos lectores (y muchos hacedores de películas y series, obviamente).

Tolkien, dirigida por Dome Karukoski y escrita por David Gleeson explora los años formativos de la reconocida vida del autor, en una película que se estrenará el próximo 14 de abril.

Encuentra la amistad, el valor y la inspiración entre un grupo de compañeros escritores y artistas en la escuela. Esa hermandad se fortalece conforme crecen y sortean el amor y la pérdida juntos, incluyendo el noviazgo tumultuoso con su querida Edith Bratt, hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial, que amenaza con deshacer su fraternidad. Todas estas experiencias más tarde inspirarían a Tolkien a escribir sus famosas novelas de la Tierra Media.

En sus mundos e historias nunca antes vistos, los ámbitos de Tolkien de hechiceros, hobbits, dragones y seres míticos evocan las mejores partes de la naturaleza humana: nuestro amor por las misiones, nuestra disposición por sacrificarnos el uno por el otro, nuestras esperanzas para que el bien derrote al mal y la fuerza que obtenemos de la camaradería genuina.

Con Tolkien llega una historia de cómo el joven Tolkien se transformó de un huérfano solitario en uno de los narradores más grandes de todos los tiempos —una historia que por sí sola es un relato encantador iluminado con el poder de la imaginación, los vínculos de una hermandad y la forja de la determinación en las llamas del amor y la guerra.

Nicholas Hoult (1989, Wokingham, Reino Unido) interpreta a John Ronald Reuel Tolkien en su periodo formativo como estudiante, joven romántico y soldado, mucho antes de que haya publicado El Hobbit en 1937. Criado por una madre devota y creativa, que murió de manera trágica cuando él tenía doce años, Tolkien fue dejado para labrar su propio camino precario. Todo cambia cuando forma una sociedad secreta con sus compañeros de escuela, artistas jóvenes, marginados y rebeldes, quienes, juntos, esperan cambiar el mundo. En ellos, descubre amistades incondicionales que lo animarán a través de los tiempos sombríos de la guerra y le darán la confianza para intentar ir tras la amante malhadada que le prohíben ver, y que lo inspiran a escribir obras épicas que nadie más pudo haber conjurado.

“He sido aficionado de Tolkien desde que tenía doce años, así que la cosa más importante para mí es transmitir en la película todas las emociones que tuve cuando leí sus libros”, dice el director Dome Karukoski.

El amor tormentoso con Edith Brath. Foto: 20th Century Fox

“Tolkien es una historia mágica de amor y amistad. Es la historia de un chico huérfano que encuentra una fraternidad, va a la guerra y descubre a la mujer que amará para toda la eternidad. Al mismo tiempo, es acerca de cómo Tolkien, en su brillantez creativa, pudo haberse inspirado para entrelazar cada una de estas cosas reales —amistad, guerra y amor— en estos mundos de fantasía increíblemente animados”.

“Aunque me encantan las novelas de Tolkien desde que era niño, no sabía nada acerca de este periodo de su vida adolescente, que es muy intrigante y revelador. No sabía de sus pérdidas personales, tragedias en el amor y la guerra, o acerca de esas primeras amistades que significaron tanto para él. O que encontró un gran amor y se lo arrebataron, y batalló para encontrarlo de nuevo. Me encantó el enfoque que Dome le dio a la historia, la idea de que, a través de estas experiencias triviales y sombrías, Tolkien obtuvo la voz para crear las historias que ahora nos apasionan más que nunca”, dijo entretanto Nicholas Hoult.

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Un esperado biopic. Foto: 20th Century Fox

El Tolkien que nadie conoce

Para mí, uno de los retos más grandes cuando asumí la dirección fue: ¿cómo manifiestas de manera visual la mente de un genio? Me metí de lleno en las historias e ilustraciones de Tolkien, con la idea de buscar cómo funcionaba su mente, de ver las maneras de mostrar cómo vio el mundo. Quería que aquellos que aman los libros fueran capaces de trazar el origen de todo lo que ves en el filme en la obra de Tolkien, pero que también eso fuera tan sutil que la historia fuera igual de absorbente sin la necesidad de saber acerca de la Tierra Media”, afirmó Karukoski.

El joven Nicholas Hoult interpreta a Tolkien. Foto: 20th Century Fox.

Tolkien perdió a su padre cuando era niño, después fue extraído de su lugar de nacimiento sudafricano a una Inglaterra que nunca había visto, por su querida madre, pero enferma, quien se murió de diabetes a los 36 años en una era previa a la insulina. Para cuando tenía doce años, John y su hermano Hilary eran huérfanos sin dinero, pero Tolkien desafió esas circunstancias a cada instante. Al poco tiempo, se volvió evidente que tenía talentos excepcionales, incluyendo un don raro para inventar idiomas, concebir mitologías e inventar criaturas imaginarias en mundos y dibujos. Ese don le dio la oportunidad de inscribirse en la prestigiosa escuela King Edward, en Birmingham, donde su floreciente vida de fantasía comenzó a ascender, gracias al mejor tipo de soporte —un círculo de amigos leales que lo seguían retando a que fuera más allá y que siempre le daban un apoyo incondicional.

“Me pareció muy revelador descubrir que Tolkien fue parte de este cuarteto de amigos que realmente eran una hermandad. Juntos se enrolaron para La Gran Guerra, así que tenías esta alianza de jóvenes que tenían que enfrentar un peligro tremendo, que es un tema que se volvió muy cercano al corazón de Tolkien. Más tarde en la vida, Tolkien estaba muy dispuesto a separar su vida personal de su obra y habló muy poco al respecto, pero es imposible no hacer las conexiones”, dice el escritor David Gleeson.

Gleeson también se dejó llevar por la historia de amor casi Shakespeariana entre Tolkien y su compañera huérfana Edith Bratt. Después de un noviazgo candente basado en su amor mutuo por las artes y las travesuras, su vínculo fue casi mutilado cuando el tutor de Tolkien, el padre Francis Morgan, prohibió de siquiera hacer contacto visual a la pareja perdidamente enamorada hasta que Tolkien tuviera veintiún años. Las cosas quizás y ahí hubieran podido haber terminado, pero Tolkien se rehusó a dejar ir su sueño. “Aquí tenías un romance tremendo entre estas dos almas, que fueron separadas justo cuando más se necesitaban entre ellos, sólo para haberse encontrado de nueva cuenta y haberlo hecho funcionar. Es otra historia notable de la vida de Tolkien.”, comenta Gleeson.

Los amigos, determinantes para Tolkien. Foto: 20th Century Fox.

Karukoski se identificaba con Tolkien al más profundo nivel, porque él también creció sin padre. Nacido en Chipre de una madre finlandesa, Karukoski no conoció a su padre estadounidense hasta que tuvo catorce años, así que fue capaz de apelar de manera instintiva a la soledad de Tolkien y entender cómo la comunión y nociones que encontró con sus amigos en la TCBS y con Edith funcionaban como un hechizo en él.

“Si bien no soy un huérfano como Tolkien, los primeros años de mi vida los viví sin padre. Al ver a Tolkien como un huérfano perdido que intenta encontrar su camino, hizo mucho eco en mí. Su búsqueda por amigos, por el amor y por su propia identidad tenían un núcleo emocional que no pude resistir”, comenta.

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