Juan José Millás

“Las personas normales son las más raras del mundo”: Juan José Millás

Es uno de los escritores más respetados y queridos de España. Es traducido a 23 idiomas y ha recibido muchos premios, entre ellos el Planeta por El mundo y el Premio Nacional de Narrativa también por El mundo. Ahora ha escrito su diario-novela, La vida a ratos.

Ciudad de México, 1 de octubre (MaremotoM).- Son tres años de vida del narrador. Como una autoficción en la que Juan José Millás (1946) cuenta sus neurosis, sus obsesiones, el estar o no estar viejo y que hoy, luego de medio año de salida, La vida a ratos (Alfaguara) se convierte en uno de los libros más vendidos del escritor.

Si uno lee los libros de Karl Ove Knausgård (1968), siente que va en una autopista, casi meditando, no entiende o no quiere entender lo leído, pero entra en un mantra, como si las palabras tuvieran un efecto hipnótico.

Al leer a Juan José Millás uno siente exactamente el sentimiento contrario. Quiere discutirle, hablar con él, decirle por qué ha dicho algo que a uno se le hubiera ocurrido…él se ríe y dice que todos se sienten identificados con las “personas normales”.

¿Qué es normal?, le pregunto. Y él dice que tiene ganas de ofrecerle a una televisora que haga un programa para elegir a la persona más normal del mundo. Luego del concurso, veríamos como esa persona considerada la más normal, termina siendo la más loca.

Es uno de los escritores más respetados y queridos de España. Es traducido a 23 idiomas y ha recibido muchos premios, entre ellos el Planeta por El mundo y el Premio Nacional de Narrativa también por El mundo.

Para algunos premios es todavía joven, pensamos, mientras que él lo que piensa que lo mejor de la vida es escribir. Tener salud mental para escribir. Es lo único que le interesa.

Juan José Millás
Juan José Millás. La vida a ratos. Foto: Cortesía

–Me encantó La vida a ratos

–Fue una escritura muy gozosa, porque no convocaba atenciones que provoca una novela. Una novela estás todo el tiempo con la guardia alta, porque te propones dificultades que no puedes superar. Hay momentos en que la novela se detiene y esta a punto de pudrirse, porque te presiona también el tiempo. Un poco a modo de una bitácora, de un diario, a ver qué era de mi vida, nació este libro. Soy una persona mayor. Al principio pensé en observar la vejez, pero enseguida me di cuenta de que eso daba para poco porque la vejez además es muy artera. Se convirtió en un diario de los diferentes espacios en los que se desarrolla mi vida. Que son los de una persona bastante normal. El lector se ha sentido muy reflejado. Se suma a la vida cotidiana de una persona normal.

–La vejez no es sólo la edad. Sino de cuando uno comienza a ser viejo para la sociedad

–Bueno, es que no sé es joven o sé es viejo. Sé es joven y viejo al mismo tiempo. No es una línea recta, no hay una continuidad. Recuerdo que una vez me llamó una Asociación de Escritores Jóvenes, que iban a hacer un congreso en Alcalá de Henares. Me pidieron que yo diera el discurso inicial. Acepté y les dije que “vosotros no nos dan cuenta del disparate que significa pertenecer a esa Asociación”. Con esto les quería decir que todo escritor joven debe llevar un escritor viejo dentro y un escritor viejo debe llevar un escritor joven dentro. Sería una escritura unilateral. Esas dos edades del hombre nos van acompañando a lo largo de la vida y no de un modo sucesivo. Regresan situaciones adolescentes cuando uno ya es mayor. Yo cito a John Cheever, cuando dice “en la madurez hay misterio y hay confusión”. Ese sería un comienzo perfecto para el diario de un adolescente o para el diario de un niño, incluso. La infancia está llena de confusión y misterio igual que la vejez. Por eso entre los abuelos y los nietos hay abierta una relación de la que los padres están excluidos. El abuelo y el niño se parecen mucho. Yo me pongo a delirar con mi nieta y me sigue el juego directamente. Si me pusiera a delirar con mi hijo me mandaría al cuerno a los dos minutos de empezar. Esto de la vejez y de la juventud es un invento. Es como el orden cronológico. Una vez un estudioso de mi obra fue a editar un libro con artículos míos y me dijo que los iba a ordenar por orden cronológico. Le dije yo ¿por qué? ¿Te crees que el orden cronológico es menos arbitrario que cualquier otro orden? El orden cronológico es tan arbitrario como el temático.

Juan José Millás
Es que las personas normales son las más raras del mundo. Foto: MaremotoM

–También es arbitrario decir “una persona normal”. En el diario hay una persona que ha perdido un poco la razón

–Es que las personas normales son las más raras del mundo. Yo quiero hacer un programa de televisión para buscar a la persona más normal de España. Se haría por provincias y luego esas personas competirían entre sí para ser la más normal de España. Después de todo ese proceso veríamos que la persona más normal es la más anormal. Freud decía que en ninguna puerta de ninguna casa se podría poner un cartel que dijera: Aquí no ha pasado nada.

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–En este caso, podría morirse la psicóloga y eso sería complicado

–Bueno, ese es uno de los espacios en los que me muevo. Siempre he pensado qué pasaría si mi psicoanalista se muriese. Es una muerte impactante y significativa, es quedarse viudo de alguien, pero no sabemos de quién.

–Siempre me pareció un poco a Woody Allen. ¿Le gusta a usted?

–Me gusta mucho por su capacidad por acercarse a todos los asuntos del ser humano, con una mirada amable. No hay tema que no haya tocado, el de la pareja, el de la muerte, el de la identidad, pero se ha acercado a ellos de un modo inteligente y diría que amable. Su cine es un gran catálogo de todas las preocupaciones del mundo contemporáneo.

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Me gusta mucho lo que dices con respecto a mi diario, porque creo que mi diario te impulsa a escribir. Foto: MaremotoM

–Leyendo los libros de Karl Ove Knausgård es como un mantra, pero cuando leo el suyo me dan ganas de hacer algo y de contestarle a usted todo el tiempo

–Yo he leído los dos primeros de él. El tercero me pasó descubrir el truco de un mago. Me dejaron de interesar. Me gusta mucho lo que dices con respecto a mi diario, porque creo que mi diario te impulsa a escribir. A mí los libros que me hacen preguntarme qué estoy haciendo mientras lo leo si lo que quisiera es escribir, me gustan muchísimo. Me movilizan. Me pasa mucho esto con Leila Guerriero, cuando la leo pienso que tengo que ponerme a escribir.

–¿Qué es el misterio en la vejez?

–Cito una frase de un escritor que es impronunciable, que se llama Imre Kertész, que de la muerte de joven dice que es un asunto melodramático. A mediana edad es un asunto filosófico y en la vejez dice que es un asunto burocrático. Una de las cosas de misterio es que la muerte se convierte en un asunto burocrático. Tienes que dejar las cosas ordenadas. Ya no hay dudas de que te vas a morir y no dices que es dramático. ¿Es filosófico?, ha perdido esa dimensión. El suicidio sigue siendo filosófico.

–Cioran dice que vivió todo lo que vivió porque en cualquier momento se podía matar…Usted es más práctico

–Quizá el lado práctico provenga de la infancia. No pasar por las mismas necesidades que vi que pasaron mis padres. Yo soy una persona que no deja que los problemas se pudran. Yo los afronto. Yo me abrazo a lo que me da miedo. Y esa es una de las razones que me ha ayudado mucho a escribir. Escribir me da mucho miedo y me sigue dando mucho miedo. Me abrazo a ello cada día que me levanto.

Juan José Millás
Yo soy una persona que no deja que los problemas se pudran. Foto: MaremotoM

–¿Este libro entonces fue escrito con miedo?

–Fue más gozoso. Era una especie de bitácora, no había el tiempo que te provoca una novela. Yo quería darle un sentido final, no sabía si era una novela disfrazada de diario o si era un diario disfrazado de novela. Cuando me preguntaron los editores, les dije que no sabía. Se quedaron un poco preocupados. El primer día que hice promoción, llegué a la editorial, me cerraron en un despacho e iba apareciendo los periodistas. Todos se refirieron a una novela, de manera que a la hora de comer dije: ¡Es una novela! Se pusieron todos muy contentos. Entre esta ambigüedad entre el diario y una novela, rompí el esquema del diario, lo dividí en semanas, hasta 190 semanas, que son tres años de mi vida. Organicé cada semana de manera que constituyera en sí misma una unidad narrativa. Me di cuenta de que funcionaba muy bien narrativamente. Funcionaba también que hablara de los distintos espacios donde transcurre mi vida. Hasta tal punto de que una vez ordenado el libro, se podría haber puesto un índice que dijera si a usted sólo le interesa lo que pasa con la psicóloga, lea estos capítulos.

–Es tan estupendo narrativamente, que al cine, donde faltan tantos temas humanos, este libro bien podría ir al cine

–Los editores dijeron vamos a ver si conseguimos a un productor que haga una serie y que el protagonista fuera yo.

–Usted lee mucho a John Cheever. Yo todavía no me animo

–No le tengas miedo a John Cheever. Lee los diarios, son fantásticos, te gustará mucho…

–¿Usted cree que este libro lo ha leído gente que antes no lo había leído?

–Ha funcionado muy bien. Está funcionando todavía. Tenemos la impresión de que sí debe de estar en un nivel de ventas igual que mi novela anterior, Que nadie duerma. Las impresiones que nos llegan son siempre muy buenas.

–¿Siente que ha ganado los suficientes premios?

–Siempre digo que el placer de escribir está en el placer de escribir. Si además de escribir, publicas, pues estupendo. Si además de publicar, tienes éxito, mejor. Pero no hay que contar con todo eso, uno se vuelve loco. Creo que el éxito en escribir es poder seguir escribiendo, tener salud mental para poder seguir haciéndolo y tener un editor que te quiera publicar.

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