Heartstopper

LECTURAS | La primera novela del universo de Heartstopper, Nick y Charlie

En México, la editorial VR Editoras, con traducción de María Victoria Echandi, ha sacado el libro Nick y Charlie, en una cadena de Heartstopper, para los nuevos lectores.

Ciudad de México, 12 de agosto (MaremotoM).- Nick y Charlie es la historia de Alice Oseman. Se trata de unas historietas llamada Heartstopper en la que dos estudiantes de un colegio secundario de varones se enamoran. La autora comenzó a hacerlo en un blog, hasta que el interés de los lectores se hizo descomunal y terminó firmando con Hachette Children’s Group para su publicación oficial.

Aunque ya lleva lanzados cuatro tomos traducidos a más de cinco idiomas, el reconocimiento internacional escaló de manera desmedida en abril de este año con el estreno de la adaptación audiovisual de Netflix, cuyo repentino éxito le aseguró dos temporadas más. Mientras tanto, la autora prepara la quinta y última entrega que cerrará, en febrero de 2023, la historia de amor entre Charlie Spring y Nick Nelson.

En México, la editorial VR Editoras, con traducción de María Victoria Echandi, ha sacado el libro Nick y Charlie, en una cadena de Heartstopper, para los nuevos lectores.

Todo el mundo sabe que Nick y Charlie son la pareja perfecta y que son inseparables, pero ahora que Nick se irá a la Universidad y Charlie se quedará atrás, todos se preguntan si seguirán juntos.

¡Qué pregunta tan tonta! ¡Por favor! ¡Si son Nick y Charlie!

Pero cuando la despedida se acerca, los dos jóvenes empezarán a cuestionarse si su amor es lo suficientemente fuerte para sobrevivir a la distancia. O si solo están retrasando lo inevitable… Porque todo el mundo sabe que el primer amor nunca es para siempre, ¿o si lo es?

La autora inglesa publicó este año la primera novela del universo de Heartstopper, que hasta ahora solo contaba con historietas.

El libro comienza con la fiesta del último día de clases de Nick y sus compañeros. Con temática de High School Musical, película de amor adolescente de Disney que fue furor en 2006, los alumnos de último año están de festejo.

Así empieza Nick y Charlie, de Alice Oseman

Como delegado del colegio Truham Grammar he hecho muchísimas cosas: me he embriagado con vino en una reunión de padres, me he tomado fotografías con el alcalde tres veces y hasta una vez hice llorar a un chico de séptimo año. Pero absolutamente nada de eso ha sido tan malo como tener que detener la diversión de los de 13° en su último día de escuela, que es exactamente lo que nuestro profesor a cargo, el Sr. Shannon, acaba de pedirme que haga.

Probablemente sea buena idea mencionar que mi novio desde hace dos años, Nick Nelson, es uno de los estudiantes de ese curso.

–No te importa, ¿verdad? –El Sr. Shannon se inclina sobre la mesa de la sala común donde se supone que estoy repasando para mis exámenes, aunque la verdad es que estoy mirando un concierto de Mac DeMarco en mi teléfono–. Se ha salido un poco de control y creo que hay más chances de que te hagan caso a ti que a mí, ¿comprendes lo que te digo?

–Eh…

Le echó un vistazo a mi amigo, Tao Xu, que está sentado junto a mí comiendo un paquete de grajeas de chocolate. Me devuelve la mirada con las cejas levantadas como diciendo “amigo, qué horror ser tú”.

Realmente no quiero decir que sí.

El último día de colegio de los chicos del último año tiene como temática a High School Musical. Han colgado un cartel gigante que dice “East High” en la puerta, cubriendo el cartel de Truham, y han estado reproduciendo las canciones en las computadoras del aula, así que todo el colegio puede oírlas.

Hasta han hecho una coreografía flashmob con What Time Is It en el campo de futbol durante el desayuno y han venido al colegio todos vestidos de rojo, con uniformes de basquetbol o de porristas. Para absoluta decepción, Nick eligió vestirse de basquetbolista.

Y la cereza del postre, aunque sin relación a High School Musical, han construido un fuerte con cajas de cartón en las canchas de tenis y están teniendo una barbacoa allí adentro.

–Tan solo quiero que paren con lo de la barbacoa –dice Shannon, claramente consciente de que no tengo muchas ganas de entrar en un fuerte de cajas de cartón y pedirles a ciento cincuenta chicos mayores que yo que terminen su fiesta–. Ya sabes, por un tema de seguridad e higiene. Si alguien llegara a quemarse, seré yo quien tenga que lidiar con sus padres enfadados.

Se ríe por lo bajo. Me he ganado la completa confianza del Sr. Shannon en estos meses que llevo como delegado. Lo que es curioso, dado que rara vez hago algo de lo que me pide.

Mantén a profesores y estudiantes de tu lado. No hagas enemigos ni demasiados amigos. Ese es mi consejo para sobrevivir a la secundaria.

–Sep, no hay problema –digo al fin.

–¡Me salvas la vida! –exclama y me apunta con el dedo al pasar junto a mí hacia la puerta–. ¡No estudies tanto!

Tao me mira, todavía atragantándose de chocolate.

–En realidad no irás a enfrentar a los del último año, ¿verdad?

Me río.

–Nah, solo iré a ver qué están haciendo y les diré que tengan cuidado con Shannon.

Mi otro amigo, Aled Last, me mira desde la otra punta de la mesa. Ha estado organizando por color sus apuntes de Matemática desde hace al menos una hora.

–Ya que vas, ¿me puedes traer una hamburguesa? –pregunta.

–Si aún queda alguna –respondo levantándome de la silla y poniéndome el blazer de mi uniforme.

Los de 12° año ya se han ido de la clase de estudio y si yo todavía me encuentro aquí es porque me es más sencillo repasar en la escuela que en casa. Lo mismo ocurre con Tao y Aled. Pero ninguno de nosotros quiere estar aquí realmente. Es el día más caluroso del año y todo lo que deseo es estar recostado en algún lado con una compresa helada en mi cabeza.

Con Nick tenemos planes para este fin de semana. Él por fin se habrá librado del colegio y yo me tomaré un descanso de los estudios por un par de días. Hoy es jueves y me quedaré a dormir en su casa. Mañana por la noche iremos a la fiesta que hace Harry para los de los cursos superiores. El sábado iremos a la playa y el domingo a Londres. No es que pasemos todos los fines de semana juntos, de todas formas.

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No es que nos veamos absolutamente todos los días. Si hace tres años alguien me hubiera dicho que a los diecisiete llevaría dos años en una relación, me le hubiera reído en la cara.

–¡CHARLIE SPRING!

Cuando atravieso la apertura entre las cajas, por debajo de un cartel que dice “¡WILDCATS!”, Harry Greene se me acerca con los brazos extendidos. Lleva un uniforme de porrista de High School Musical como para una niña de doce años, así que exhibe mucho más muslo de lo que probablemente sea adecuado para una escuela.

El fuerte es inmenso, ocupa dos de las canchas de tenis. Además de la cantidad absurda de cajas de cartón, han robado unas diez mesas de las aulas y tienen dos parrillas de barbacoa completamente equipadas ubicadas entre las dos canchas. Algunas personas reparten hamburguesas y bollos de pan. Vampire Weekend suena desde un parlante inalámbrico en una esquina.

Casi todos los de 13° año están aquí. Es una clase enorme comparada con el resto de la escuela; muchas de las chicas de Higgs de ese año se transfirieron a Truham después de un gran incendio en su escuela; algunos edificios se destruyeron. Larga historia.

Harry apoya sus manos en sus caderas y me sonríe.

–¿Qué te parece?

Harry Greene, un tipo bastante bajo con el cabello peinado hacia arriba, probablemente sea el individuo más infame de toda la escuela, en parte debido al número de fiestas que organiza y en parte debido al hecho de que nunca jamás se calla.

–¿El fuerte o tus muslos? –Alzo las cejas.

–Los dos, amigo.

–Los dos son geniales –digo sin emoción–. Buen trabajo. Sigue así.

Harry da un paso al costado y hace una estocada.

–Sabía que la falda era una buena decisión. Debería hacer esto más seguido.

–Definitivamente.

Harry solía ser una persona bastante desagradable, uno más de los alumnos mayores que me hacía bullying cuando yo era más joven y el único chico de la escuela que había salido del clóset. Afortunadamente, maduró con el tiempo y se dio cuenta de que ser homofóbico no está bien. Eso no significa que lo haya perdonado, Nick y yo seguimos creyendo que es un completo imbécil.

–¿Te envió Shannon? –pregunta todavía con las piernas flexionadas–. ¿Vienes a matar nuestra diversión?

–Técnicamente, sí.

–¿Lo harás?

–Obviamente no.

Harry asiente.

–Llegarás lejos, amigo. Llegarás lejos.

Nick suele resaltar entre la multitud, pero hoy casi todos están vestidos rojo. Algunas pocas personas claramente no tenían ningún interés en el evento, una de ellas es mi hermana Tori, quien viste su uniforme negro y está sentada sobre el pavimento en una esquina hablando con su amiga Rita. Pero quitándola a ella y a otros pocos, todos los demás se mezclan en una gran masa roja.

–Nick está por allí.

Vuelvo a mirar a Harry y está señalando hacia la esquina izquierda más alejada mientras me sonríe. Luego, comienza a caminar tarareando We’re All in This Together y lo sigo.

–¡EY, NICK! –grita Harry sobre la multitud de estudiantes de último año, todos tienen comida y vasos plásticos rojos en las manos y se sacan fotografías los unos a los otros.

Y allí está. Le da la espalda a un pequeño grupo de gente con una expresión ligeramente asombrada como si no estuviera seguro de estar escuchando la voz de Harry en realidad.

Salgo con Nick Nelson desde los catorce años. Le gusta el rugby, la Fórmula 1, los animales (en especial los perros), el universo de Marvel, el sonido de los bolígrafos sobre el papel, la lluvia, dibujar sobre zapatos, Disneyland y el minimalismo. También le gusto yo.

Su cabello es rubio oscuro, sus ojos son café y es unos cinco centímetros más alto que yo, en caso de que te interesen esas cosas. Creo que es muy sexi, pero puede que solo sea mi opinión.

Al vernos, agita una mano con entusiasmo y cuando finalmente llego a él me mira y pregunta:

–¿Todo bien?

El disfraz de High School Musical de Nick consiste en un par de pantalones deportivos rojos y una musculosa a juego. Ha sujetado un papel con el dibujo desprolijo de un lince en su camiseta con un alfiler. Si soy honesto, lo he visto con atuendos peores.

–No respondiste mi mensaje –digo.

Traga un sorbo de su bebida.

–Estaba con la mente en el juego.

Luego extiende una cámara descartable y me toma una fotografía antes de que pueda siquiera sonreír o asegurarme de lucir presentable.

–¡Nick! –Elevo mi mano delante de la cámara un segundo demasiado tarde.

Suelta una carcajada y guarda la cámara en su bolsillo.

–Una más para la colección de Charlie Desprevenido.

–Ay, por Dios.

Harry ya se ha marchado para hablar con otro grupo así que Nick se acerca un poco más a mí y nuestras manos se tocan automáticamente; sus dedos golpean los míos como si estuviéramos jugando a algo.

–¿Te quedarás un rato o debes estudiar?

–En realidad, no estaba estudiando. –Echo un vistazoza mi alrededor–. Estaba mirando conciertos de Mac DeMarco.

–Ah, por supuesto.

Nos quedamos allí parados un tiempo mientras nuestros dedos se tocan y luego Nick alza una mano para acomodar mi cabello ligeramente. De repente, me golpea la idea de que este es el último día que compartiremos en la misma escuela. Se terminaron seis años de estar en el mismo lugar todos los días de la semana. Somos una pareja desde hace dos años: dos años de almorzar juntos, de compartir tardes de estudio, de escondernos en salones de música, de tecnología, en los vestuarios. Dos años de volver caminando juntos cuando está soleado y de tomar el autobús cuando hace frío; Nick dibujando rostros en las ventanillas empañadas y yo quedándome dormido en su hombro. Eso se terminó.

Alice Oseman
Alice Oseman. Foto: Cortesía

Quién es Alice Oseman. Nació en Kent, Inglaterra, en 1994. Es escritora, guionista e ilustradora. Escribió los libros Solitario, Silencio de radio, Nací para esto, Sin amor y Heartstopper. Ganó los premios Inky Awards en 2017 y Goodreads Choice Awards en 2020, entre otros.

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