Natalia García Freire

LIBROS DE LUNES | Nuestra piel muerta, de Natalia García Freire

Un libro cuya hermosura radica en mostrarnos ese mundo diminuto e invisible que arropa a Lucas y los paralelismos que ese mundo encierra con la fragilidad  y fortaleza humanas.

Ciudad de México, 11 de enero (MaremotoM).- La joven escritora ecuatoriana nos invita a entrar al mundo de los insectos y a ser testigos de la metamorfosis de Lucas, un niño que encuentra en la oscuridad el refugio para huir de un padre autoritario y la ausencia de una madre que lucha con la descomposición de su propia mente. Nuestra piel muerta es la primera novela de Natalia García Freire (Paraíso Perdido, 2021), en este libro los artrópodos nos rodean todo el tiempo y son la perfecta compañía para un niño que entiende el mundo de una manera inquietante. A través de un monólogo lo narra, su hogar está plagado de seres diminutos que sobreviven bajo la tierra y detrás de las paredes, se arrastran y se multiplican, incluso bajo la piel muerta.

Cada uno de los capítulos se siente como un zumbido que va de un susurro a un ruido ensordecedor, la pérdida de la inocencia se descubre con cada capa de tierra que el niño escarba, para descubrir a los habitantes de ese mundo que tanto le atrae. Hay poesía en la creación de este universo en que Lucas se convierte en el rey de los artrópodos: “Cuando el ángel del infierno se dio cuenta de que estaba desterrado creó un reino más poderoso que el de arriba. Voy a crear un reino también, padre. Lo estoy escuchando. Erigiré mi iglesia sobre este reino, tendré un altar coronado de mariposas y larvas; besaré por siempre a los escarabajos, oraré ante todas las arañas y marcharé con los alacranes: porque es de ellos esta casa.”

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Natalia García Freire
Editó Paraíso Perdido. Foto: Cortesía

Es perturbador adentrarse a una lectura que casi nos repta, dónde la descomposición va más allá de los cuerpos. Testigos silenciosos observan cómo la familia se reduce a individuos que se repulsan entre ellos, ya sea por egoísmo, enfermedad o incapacidad de comunicarse.

La realidad que Lucas construye para él es sagrada y necesaria para alcanzar su libertad. En las páginas de este libro lo vemos mudar de esqueleto y dejar atrás el dolor de las ausencias.

Él está sólo, puede notar el desprecio en los ojos de su padre. El niño es un personaje que habita ese vacío con la añoranza eterna de volver al abrazo de su madre, de recuperar ese vínculo con la naturaleza, ser el olmo y el jardín que nadie rechaza.

Un libro cuya hermosura radica en mostrarnos ese mundo diminuto e invisible que arropa a Lucas y los paralelismos que ese mundo encierra con la fragilidad  y fortaleza humanas.

Para mayor información de dónde encontrar esta novela pueden visitar la página editorialparaisoperdido.com y literalmx.com

 

 

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