Chanel Miller

LIBROS DE LUNES | Tengo un nombre, de Chanel Miller

Chanel Miller le escribió una carta a su violador y la subió a las redes, once millones de personas la leyeron en tan sólo cuatro días. En esa carta la autora hace una declaración íntima y estremecedora de su calvario, de cómo funciona la justicia en los Estados Unidos y de cómo intenta recuperar su vida después del suceso.

Ciudad de México, 7 de marzo (MaremotoM).- En el Museo Memoria y Tolerancia en la Ciudad de México hay una sala que muestra unas horcas invertidas, la obra se llama Metrónomos y es un performance de datos, realizado por el artista Rafael Lozano-Hemmer, que se mueven según la frecuencia con la que se cometen distintos crímenes contra la humanidad. Una de las que va con mayor rapidez es la que señala el número de violaciones a mujeres. En el mundo se cometen 1027 por hora. El dato es escalofriante, mientras se está observando la oscilación, en tan sólo un minuto, 17 mujeres han sido abusadas sexualmente en algún punto del planeta. Lo peor es que parece ser siempre culpa de la víctima y no del victimario, ya sea por el lugar en el que se encontraba, la ropa que llevaba puesta o lo mucho que se divertía antes del suceso.

Uno de los reclamos del movimiento feminista cada 8 de marzo hace referencia a ello: queremos poder caminar por las calles sin miedo a que nos violen o nos maten, exigimos que nadie nos agreda en lugares públicos o privados y que se nos respete. El tiempo pasa y ninguna autoridad hace nada para reparar el daño o mejorar la situación, por eso creo importante leer libros como el de Chanel Miller, editado por Penguin Random House: Tengo un nombre. En él conocemos de primera mano lo que viven tantas mujeres abusadas sexualmente. La sociedad juzga a la víctima antes que al violador. En este caso específico Miller nos cuenta lo que se dijo de ella y de el hombre que abusó de ella: Chanel estaba borracha, perdió el conocimiento, no se defendió, él era un atleta de Stanford con un futuro prometedor, ella no era nadie, él era un nadador con los mejores tiempos y un hombre que nunca había violado la ley, estaba borracho y no estaba consciente de lo que hacía.

En una fiesta de fraternidad se separó de su hermana, lo que pasó después no lo recuerda. Despertó en un hospital sin saber que había sido violada. Personal del área de urgencias le hacían pruebas para comprobarlo. Luego la llevaron a elegir algo de ropa porque la suya había desaparecido. Unos ciclistas fueron testigos de cómo el abusador la tenía detrás de un basurero, sometida, ellos la salvaron y llamaron a emergencias.

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Brock Turner es el nombre del violador, del hombre que creyó que podía abusar de ella mientras había perdido el conocimiento. Un hombre que pasó sólo seis meses en la cárcel y que transformó la vida de la víctima y su familia en una pesadilla.

Ella durante el proceso legal era conocida como Emily Doe pero decidió dar a conocer su nombre y aceptar que era una víctima, su posicionamiento y valor dio mucho de qué hablar porque luchó contra todo el sistema. Chanel Miller le escribió una carta a su violador y la subió a las redes, once millones de personas la leyeron en tan sólo cuatro días. En esa carta la autora hace una declaración íntima y estremecedora de su calvario, de cómo funciona la justicia en los Estados Unidos y de cómo intenta recuperar su vida después del suceso.

Chanel Miller
Editado por Blackie Books. Foto: Cortesía

El libro es un grito desesperado, una alarma para despertar a la sociedad que se esconde tras un ordenador y sentencia afirmaciones sobre la vida personal e íntima de las víctimas. A ella la interrogaron sobre la cantidad de alcohol que había tomado, sobre su actitud en las fiestas, sobre su vida sexual antes de ser abusada, se le cuestionaba todo el tiempo. A él, los abogados defensores le dieron todas las herramientas para que justificara su comportamiento, era una simple falla, no un crimen.

En este libro la autora y sobreviviente de abuso afirma que se deben dejar de normalizar las agresiones sexuales, la sociedad no está cumpliendo con su parte de proteger a las mujeres y niñas. Lo único que deseamos es poder caminar de noche, ir de fiesta, ir al colegio, al trabajo o a cualquier lugar y estar a salvo.

Sin duda es un libro que indigna, hace hervir la sangre y duele, pero también consuela y acompaña. ¿Cuántas víctimas han sentido la impotencia de no ver al abusador detrás de las rejas, cuántas se han sentido solas durante el juicio, cuántas han sufrido un colapso mental y físico durante el proceso? Recuperar la vida, volver a sonreír es posible y esta obra lo demuestra.

El libro lo pueden encontrar en físico en cualquier librería del país, también tiene su versión en digital y en audiolibro.

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