Pablo Alabarces - Entrevista

Lo popular y lo masivo en el futbol | Pablo Alabarces, Historia mínima del futbol en América latina

“Hubo un bloqueo de la academia latinoamericana respecto del futbol y otros territorios banales de la cultura. La academia latinoamericana tiene enormes problemas con el mundo popular, no los ha resuelto del todo, pero bueno, estamos mejor”, dice el entrevistado.

Ciudad de México, 9 de mayo (MaremotoM).-Pablo Alabarces, considerado uno de los fundadores de la sociología del deporte latinoamericana, publicó en 2018 con El Colegio de México, la Historia mínima de El futbol en América Latina. Un libro que “está escrito para que lo lea cualquier persona alfabetizada”. Ahí, aborda desde distintos puntos cómo se gesta, se apropia y se vuelve fundamental la práctica y pasión por el futbol. Alabarces, ahonda desde la llegada del juego al continente, con ingleses y escoceses a la cabeza y cómo países como Uruguay, Brasil o Argentina se apropiaron de este deporte, pasa por la compleja fundación del futbol en México y llega hasta la última clasificación mundialista. Sólo por mencionar algunos de los temas que toca en su libro. Al respecto de la profunda investigación que ha realizado el sociólogo argentino durante años, trabajo que lo ha posicionado como investigador fundamental del tema en el continente, es que hablamos en esta entrevista.

Dentro de la academia, Pablo Alabarces tuvo la inquietud por investigar este tema que no era muy bien visto por los investigadores más conservadores, al preguntarle cómo fue el origen del interés por estudiar el futbol, él respondió: “¿por qué no lo hizo nadie antes? Hubo un bloqueo de la academia latinoamericana respecto del futbol y otros territorios banales de la cultura: la música popular, la danza, el deseo, etc. La academia latinoamericana tiene enormes problemas con el mundo popular, no los ha resuelto del todo, pero bueno, estamos mejor.”

Ya de entrada hay un problema muy interesante, ¿cómo plantear la investigación? Pues este fenómeno del futbol junta la cultura popular y la cultura de masas, que no es lo mismo. ”Claro, junta lo popular y lo masivo, lo cual ya implicaba un problema teórico, que es: si hay alguna diferencia entre lo popular y lo masivo. Pero la tradición latinoamericana habla de que lo popular es algo más que lo masivo. No sabía en lo que me metía, me encontré con que no había nada hecho y el al no haber nada hecho lo que nos pasa es que está la pretensión de hacerlo todo, y bueno, hace 25 años estoy girando en este carrusel. La razón concreta podemos llamarla hasta institucional, ¿no? Estaba en un espacio de trabajo que pretendía intersectar la cultura popular con la cultura de masas y se me ocurrió que el fútbol podría ser un buen ejemplo. Así comenzó todo.”

Si seguimos con el tema de lo popular y lo masivo, ¿hacia dónde nos lleva? Me interesa, si estás de acuerdo, que hablemos de esto. Por ejemplo en Argentina, pagar un boleto para ver a Racing o a Boca de pronto sale de la posibilidad económica del grueso de la población. En ese sentido ya lo popular se queda como en otro momento histórico “Al hacer un libro de historia ratificas lo que sabías respecto de la enorme dimensión de lo popular histórico en relación con el fútbol. A la inversa también ratificas lo que toda la investigación contemporánea viene señalando que es, el cambio de la representación de clase en el fútbol contemporáneo, con las copas del mundo como su máxima expresión. En las copas del mundo el público presente en los estadios es de clase media y alta.”

Pablo Alabarces - Entrevista
En las copas del mundo el público presente en los estadios es de clase media y alta. Pablo Alabarces

En el mundo de hoy un presidente de un equipo emblemático como Boca Juniors llega a ser presidente de la nación, la política no se separa del negocio del futbol, esto también cambia la idea de lo popular. Además, Macri dirigió durante doce años la barrabrava de Boca. “Ahora bien en el mundo del estadio, es un fenómeno también global, los colegas brasileños para la copa del 2014, así como los brasileños tenían un movimiento sin tierra y un movimiento sin techo (estos fueron los grandes movimientos sociales) iban a tener un movimiento sin estadio. También esto ha ocurrido por lo que he podido ver en otros países de América latina, lo puedo asegurar respecto de Chile, por ejemplo y en la Argentina todavía hay una tensión en la que va ganando el cambio de clase. Hay un dato inglés que me pasan hace poco, según el cual los públicos que van al estadio en Inglaterra hoy son mayores de 40 años con ingresos promedios superiores a la media del trabajador británico. El fútbol británico era un fútbol de clase obrera, bueno, hoy tenemos en cambio un público de clases medias y altas, blanco y además mayor de 40 años.”

En el libro insistes en esa relación del futbol con el mundo popular, que como decimos hoy pareciera ser más histórica “o más política, en el sentido de que, estamos en un momento en el cual, la obligación del intelectual es denunciar esta falta de democratización del fútbol, en el sentido de las clases representadas. El fútbol latinoamericano, adeuda de democratización por todos lados, lo gobierna la élites que son corruptas, el peso de las burguesías incide. El fútbol es muchas cosas, pero también es una mercancía de la industria cultural, en consecuencia regidas por las leyes de la plusvalía en el capitalismo contemporáneo. No es una expresión de resignación, es una descripción política. Es muy interesante en respuesta a esto que ha surgido en 2017 un movimiento. Se trata de una coordinara de hinchas en el fútbol argentino, que recluta militantes futboleros de clubes muy distintos de la Argentina y que están en esta tesitura: reclamar una devolución del fútbol. Bueno, esa es una señal optimista, aunque sea tímida”

Este libro, como ya lo hemos dicho, al estar escrito con un lenguaje que se sale de lo académico, se acerca al mundo de lo popular, incluso con gente que no está habituada a leer o al revés, incluso con la gente que no está habituada a ver futbol. ¿Qué esperas que suceda con este libro? “Yo no sé cuál puede ser el efecto. A lo largo de más de veinte años de trabajo, aunque cada vez soy más pesimista, sé que nuestro trabajo digo el mío y el de mis colegas, de mis discípulos, etc, algo de impacto tuvo por ejemplo en el tema de la violencia. Hemos contribuido a reorganizar la política de violencia en el deporte, en Colombia lo hicimos. Ahora bien, si la intención estuvo, que no te quepa la menor duda, yo sigo siendo el mismo sujeto que entiendo el trabajo académico y el trabajo intelectual también como un trabajo político, entonces la respuesta sería quise eso, lo lograré, no tengo la menor idea.”

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Pablo Alabarces - Entrevista
Libro editado por el Colegio de México. Foto: Cortesía

Aquí, me parece que no sólo buscas, sino que de algún modo logras deconstruir algunos clichés. Por ejemplo, que el futbol sólo es para hombres, cosa completamente absurda, en el libro tomas en cuenta el futbol femenil, por ejemplo. “Por un lado la relación con los clichés y con los mitos, etc, es que nuestro trabajo, quiero decir como académicos e intelectuales, es comprender, respetar, entender y también deconstruir los mitos y los clichés. No nos pagan para reproducirlos. Además esos mitos son bastante notorios, por ejemplo, esa condición presuntamente universal del futbol, no jodamos, el futbol siguió siendo masculino, y cada vez que se habla de todos se sigue hablando en masculino, no es un todos universal, eso en primer lugar, y eso implica como consecuencia una zona no trabajada, no pensada y la represión y prohibición de la que fue sujeto el futbol femenino en América latina es monstruoso. Por otro lado, la gran narrativa del futbol latinoamericano estuvo a cargo del periodismo deportivo, su obligación es narrar bien, no es ser objetivo. Entonces no tenemos por qué exigirle. Te cuento un ejemplo que usé ayer en una charla, cuando Borocotó, periodista uruguayo que inventa el periodismo deportivo argentino sostiene que la Argentina inventa un estilo criollo de jugadores de futbol producto de la mezcla entre el mate, el asado y el campo, por supuesto que miente; pero miente muy bien, y no podemos exigirle a Borocotó que en 1920 leyera tratados sobre sociología y migración. Ahora bien vamos a trabajar sobre eso y lo que encontramos es ese carácter mítico de las narraciones, por ejemplo, el mito que me parece más maravilloso es el de la invención inglesa, los ingleses trajeron el futbol y resulta que faltan ingleses en esa parte de la historia del futbol en el continente, está repleta de escoceses. El futbol paraguayo lo inventa un holandés, el futbol tapatío lo inventa un belga, en Brasil no hay ingleses sino hijos de británicos. Cuando fui a buscar la historia no encontré ingleses. En todos los casos hay explicaciones de por qué no hay ingleses y hay explicaciones de por qué era importante inventar el mito inglés. Había una comodidad explicativa. Uno no podía entrar con sutilezas tales como las relaciones entre Gales, Escocia e Inglaterra o el peso de los irlandeses o qué función cumplían los sudafricanos, etc. Era más fácil decir ingleses, entonces sobre eso se construye el estereotipo. Por otro lado no se le podía pedir sutilezas sociológicas a los periodistas deportivos de la década del 20. Inglaterra era el imperio. Entonces construir una narrativa de diferenciación y de oposición frente al gran imperio no era posible. Ahora bien, mi obligación al deconstruir esa historia es buscar el dato y el dato lo que me dice es que no hay ingleses o que son muy pocos.”

En el periodismo deportivo parece marcarse una diferencia entre ver futbol y saber de futbol, ¿qué opinión tienes al respecto? “No puedo decir algo más concreto porque eso implicaría un conocimiento más minucioso de todas y cada una de las culturas. En la Argentina, eso me causa mucha gracia, porque el argentino medio se jacta de saber mucho de futbol y lo que yo sostengo es que saben muy poco de futbol. Saben de sus equipos, saben bastante de futbol televisado; pero saber de futbol implica un dominio de un saber específico técnico, táctico, etc. Que gente que lo ve por televisión sencillamente no puede disponer; porque si tú no sabes cómo es el movimiento del carrilero del lado opuesto de donde va la jugada, no podés saber cómo se juega. El hincha argentino es un sujeto repleto de lugares comunes y verdades a medias difundidas por malos periodistas deportivos que también saben muy poco de futbol.”

Por último, me gustaría que nos hables de la llamada “cultura del aguante”, esta actitud, posicionamiento y hasta cierto punto modo de vida del hincha argentino, que, malamente se comparte cada vez con el hincha en todo el continente “puedo ser sintético pero es una dimensión compleja. En primer lugar porque en un exceso periodístico se decidió hablar de “cultura del aguante”, no es una cultura. Sociológicamente está mal decir “cultura del aguante” el aguante es una lógica moral, es decir una ética, un ordenamiento de tipo puramente moral, lo que está bien, lo que está mal. Ahora bien, esa ética decide que, poner el cuerpo y defender inclusive violentamente tu territorio el honor de tus colores, etc, no sólo está bien, sino que es obligatorio. Esa moralidad entonces choca con una presunta moralidad dominante, hegemónica, que se pretende como única según la cual toda violencia está mal. Entonces tenemos una lógica moral que dice que toda violencia está mal y una lógica moral que dice que hay violencias que están muy bien; que pelearse no solamente es legítimo sino que es incluso obligatorio. Si no entendemos que esa lógica moral es lo que organiza la práctica, no entendemos por qué la gente se pelea. Y si tú no entiendes por qué la gente se pelea, no hay forma de modificar esa práctica. Es decir, si la idea frente a la violencia es que lo único que hay que hacer es reprimirla porque es opuesta a una lógica dominante, lógica que por otro lado también se revela a cada paso como hipócrita; porque aquellos que dicen que los hinchas son malvados, a su vez son malvados en otras circunstancias. Por lo cual la lógica dominante es hipócrita, y la lógica “alternativa” se revela como muy sólida y consistente. Con esto no estoy diciendo que yo la comparta, en términos en relación con la violencia soy muy negativo. Sin embargo tengo que entenderla, porque entonces entendemos que no hay práctica que funcione en el vacío. No es que la gente es salvaje, animal y bestia y responde a sus impulsos naturales. Esto es falso. El 95% por ciento del periodismo argentino, insiste en hablar de los violentos. Las ciencias sociales hemos demostrado que los violentos no existen. En el caso de Argentina y retomando que Macri dirigió la barrabrava de Boca. En el momento que una sociedad sostiene que condena la violencia y luego condecora al responsable de una barrabrava transformándolo en presidente de la República, la hipocresía queda absolutamente expuesta.” Finalizó el sociólogo argentino.

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