Clyo Mendoza

Lo que hay en el libro son personas nómades que parecen estar sentenciadas de inmediato: Clyo Mendoza

ENTREVISTA EN VIDEO. Clyo Mendoza, autora de Furia, una novela de una belleza extraordinaria, donde el lenguaje emprende un viaje alucinante por el erotismo, las transiciones de la conciencia y la posibilidad de que diferentes seres puedan habitar un mismo cuerpo.

Ciudad de México, 20 de mayo (MaremotoM).- La editorial Almadía publica Furia, una novela de la también poeta Clyo Mendoza, que tras ser galardonada con el Premio Internacional de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz, escribe este texto de una belleza extraordinaria, donde el lenguaje emprende un viaje alucinante por el erotismo, las transiciones de la conciencia y la posibilidad de que diferentes seres puedan habitar un mismo cuerpo.

Patrocinada por el novelista Juan Pablo Villalobos, hay que coincidir con la belleza de esta novela, teniendo en cuenta además lo joven que es la escritora y lo madura que es.

La sinopsis dice: En un desierto salpicado de poblados asolados por la guerra, dos desertores de bandos opuestos descubren una oscura verdad sobre su familia. Vicente Barrera, un vendedor de hilos que antaño iba de pueblo en pueblo conquistando mujeres y sembrando sus hijos en ellas, pasa sus últimos años amarrado en un cuarto convertido en un perro iracundo. María ha encontrado en Salvador un amor que, de tan profundo, parece disolverlos el uno en el otro y mezclar sus sueños como maquinados por la misma mente. Es en aquel territorio que el destino de los personajes se entrelaza, que sus heridas se heredan y se desangran.

La furia y el deseo son dos motores que encienden esta historia, destinada a quedar en la nueva literatura mexicana con una calidad extraordinaria.

Le pregunto, cuando la tengo a mano, que cómo puede ser la novela de alguien tan maduro, que parece que escribiera desde hace muchos años, en alguien tan joven. Ella me contesta divertida, en medio del calor en Oaxaca, donde nació y reside.

Furia está escrita alrededor de una escritora alemana que me gusta mucho. Una mujer que vivió con esquizofrenia casi toda su vida, muy amiga de los surrealistas, una especie de musa y no dudo que ese único rol fue lo que la enloqueció, además de que era hija de nazis. Ese mundo, aunque me interesa mucho todavía, toda la idea del cuerpo, de Hans Vermeer, que era su pareja, esa relación sadomasoquista e hipersexuada que tenían. Yo estaba lejos de mi contexto y que lo que me interesaba era hablar de que eso son cosas que se repiten, en cualquier punto de la historia, donde hay conflictos o guerra”, dice Clyo Mendoza.

“Esta guerra podríamos identificarla con la Revolución Mexicana. Cómo se construye la idea de la historia también. En México la Revolución es lo más mitólogico que tenemos”, agrega.

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“Creo que en general he explorado en las cosas que escribí previamente el vínculo con la madre, que es complejo. Cómo se cruzan con el cómo son educados los hombres. Inevitablemente también habrá algunas cosas referenciales, la historia de la familia”, expresa.

Clyo Mendoza
Cómo se cruzan con el cómo son educados los hombres. Foto: Cortesía

Las hijas valoran a las madres cuando no están y los hijos valoran a las madres en el momento. Es algo que se dice.

“Me interesaba escribir sobre eso. Por ejemplo, en mi familia no había nadie salido del closet, hasta hace muy poco tiempo y eso me parece que cubre una serie de mentiras. Creo que muchas mujeres eran lesbianas y nunca se atrevieron a aceptarlo. Una serie de cosas que están determinadas por cómo nos educan socialmente y cómo nos condiciona eso para vincularnos amorosamente”, afirma.

Clyo Mendoza
Furia, editada por Almadía. Foto: Cortesía

“Las cosas veladas, me interesaba ver todos los secretos que conozco y de cualquier forma no son secretos míos, una serie de cosas que a veces se me salían de control en la novela. Las cosas que me interesan y me seguirán interesando desde lo erótico, los chicos siempre inician su actividad sexual con las cabras, con los animales, que son tan normales en los pueblos, como la locura de la que yo quería hablar, que tiene que ver con lo mágico, con la brujería, que a veces se intercepta con la racionalidad de la sociedad”, agrega.

“En Twin Peaks, de David Lynch, habla de todos estos seres que emergen de la realidad, a partir de las bombas atómicas y ese el punto en que se abren esos puentes entre esa realidad y la que hay aquí. Ese es como el verdadero crimen contra la naturaleza humana. Todas las guerras abren esos puentes. Lo que hay en el libro son personas nómades que parecen estar sentenciadas de inmediato”, afirma.

El nomadismo en este esquema de la propiedad privada genera demasiados conflictos, dice Clyo, tratando de desentrañar su novela Furia, un paseo por la historia no oficial y un canto hacia un futuro distinto.

“Por eso está ese personaje, que quiero mucho, que es Cástula, una mujer de color, negra, mi familia lo es, soy afrodescendiente, cómo se viven los afectos desde la disidencia. Desde las disidencias involuntarias y voluntarias, de color, ser un soldado desertor o las de sexo”, expresa.

“D. W. Griffith, que es un director que admiro, en lugar de llevar personas de color a sus películas, las pintaba de negro. Eso siempre me ha sorprendido mucho y quería que apareciera en el libro. ¿Hay punto de retorno y de no retorno una vez que uno se pierde a sí mismo?”, se pregunta.

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