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Los 30 libros mexicanos de este año: ¡Salir a comprar!, como dice Divididos

Yo tenía un jefe en Playboy que siempre me decía: “Te vas a ganar el Pulitzer, pero me vas a fundir”. Probablemente en eso consiste nuestra diferencia con la nube de fake news, de trolls, de influencers que hoy están poblando nuestro oficio. Las noticias falsas y la nube de haters sobre un tema revelan hasta qué punto hay intereses oscuros mediando la información. Los influencers son otra cosa, son los chicos de venta de publicidad que han cobrado gran protagonismo entre las marcas y con ellos nos tendremos que ver tarde o temprano, para decidir contenidos.

Ciudad de México, 28 de diciembre (MaremotoM).- Llega el día de elegir y de recordar a esos libros que nos acompañaron durante el año. Esta vez es mayor el entusiasmo porque es la primera lista que hago para mi periódico, una apuesta que decidí luego de ver cómo están los medios “tradicionales” en México, aunque por supuesto, no hay sólo que pensar en nuestro país, el mal es de todo el mundo.

Dice la periodista española Maruja Torres que no somos “los periodistas los que estamos en crisis”, sino los dueños de los medios. A lo mejor esta es la época en que nos liberaremos –no sin dolor y sin sacrificios- de los que han visto siempre en nuestra profesión el negocio, nunca el contenido.

Yo tenía un jefe en Playboy que siempre me decía: “Te vas a ganar el Pulitzer, pero me vas a fundir”. Probablemente en eso consiste nuestra diferencia con la nube de fake news, de trolls, de influencers que hoy están poblando nuestro oficio. Las noticias falsas y la nube de haters sobre un tema revelan hasta qué punto hay intereses oscuros mediando la información. Los influencers son otra cosa, son los chicos de venta de publicidad que han cobrado gran protagonismo entre las marcas y con ellos nos tendremos que ver tarde o temprano, para decidir contenidos.

Yo hago periodismo siempre. En Playboy o en la revista de mi barrio. Por Internet o en algún libro que tenga ganas de hacer para homenajear a un escritor o recordar un hecho. Nunca estaré en crisis. A lo mejor sin dinero, sin fama, pero eso no hace a un periodista esencial.

No quiero empezar a hablar de los libros mexicanos sin dejar de mencionar al libro de Emiliano Monge, No contar todo (Literatura Random House), una novela casi oral, ese dedo acusador es contra el machismo, contra el patriarcado, que tanto nos duele y con el que a veces sentimos que no podremos escapar y, por supuesto, El lector a domicilio (Sexto Piso), de Fabio Morábito, una segunda novela que le ha valido este año el premio Roger Callois y el premio Xavier Villaurrutia. Son dos novelas que han estirado el tiempo del año y que pueden ser consideradas tempranamente como dos clásicos.

Otro de los libros que estira su influencia y que cada vez es más leído (es de hecho el libro más vendido por MalPaso, la casa editorial) es Los cárteles no existen (Malpaso Editorial), de Oswaldo Zavala. Un libro de ensayos donde el autor propone una mirada singular sobre el crimen organizado que tanto nos atosiga.

“Yo no dudo de la existencia del tráfico de droga ni de esos actores que dificulten la gobernabilidad, pero mi principal argumento del libro es que esto que llamamos cártel y de la narrativa que acompaña es un narrativa muy estandarizada para explicar la violencia del país. Que ha utilizado nuestro gobierno y se ha construido desde instituciones oficiales para justificar la enorme violencia que estamos viviendo. Lo que muestro en el libro es que este discurso que tiene su origen en los Estados Unidos ha construido este Estado policial, que en lugar de pensar en la pobreza, en la injusticia social, en la violencia de género y de corrupción, se enfoca en esta narrativa de emergencia de realidad nacional. El uso de esa ficción ha logrado muchas cosas tanto en los Estados Unidos como en México y en todo el continente.”, ha dicho el ensayista.

Vamos a nuestra labor.

Enrique Serna
Era inteligente pero en la materia de inteligencia emocional era un hombre que estaba quebrado y roto, probablemente desde la infancia. Foto: MaremotoM

1.Loba, de Orfa Alarcón (Alfaguara)

“En Loba se cuenta la historia de dos generaciones, bueno de tres si contamos a la abuela. Tiene una carga muy grande de violencia, que van desde el incesto hasta feminicidios, hasta trata. Para mí no fue una obra fácil de escribir, siempre le estuve sacando la vuelta, pero tenía que llegar a completar la novela.” La gran carga narrativa que tiene esta historia nos obligará a terminarla sin interrupciones. (Orfa Alarcón)

  1. Olinka, de Antonio Ortuño. (Seix Barral)

“Esa es la premisa del mexicano Antonio Ortuño en su nueva novela, Olinka (Seix Barral, 2019). Aurelio Blanco, protagonista principal de la historia, ha pagado una condena inmerecida de quince años, en la cual no sólo el desasosiego del cautiverio le azota, sino el peso del abandono de su familia y la posibilidad de que aquel sacrificio no reditúe la lejana promesa del suegro de forrarlo de dinero.” Una obra llena de humor y de ironía, porque si nos ponemos a llorar no hay quien nos pare.(De la reseña de Jaime Garba)

  1. Toda la soledad del centro de la tierra (Alfaguara), de Luis Jorge Boone

“La verdad es que esa imagen del pozo, de la tierra hueca, de los túneles, donde puede vivir gente o de que ahí están las cosas que olvidamos es parte de cierto folclore infantil. Me tocó porque en el Desierto de Coahuila tiene esos pozos sin fondos, nunca terminas de caer y se vuelve una pesadilla para que nunca te acerques a ellos. Yo me quise acercar a esa metáfora porque representa el olvido, la desaparición y que entre más se acerque al mundo de los adultos se vuelve una metáfora más tenebrosa”, dice Boone, en probablemente uno de los mejores libros que ha escrito.

  1. Verdades virtuales, de Rosa Beltrán (DeBolsillo)

“El tema electoral está atado a la posverdad, ¿qué tiene que ver la posverdad con el poder?

–Tiene que ver muchísimo. A partir de los ’60 se socava la confianza y por lo tanto el vínculo que hay entre políticos y sociedad. Eso es general. Ocurre en todos lados y empezamos a darnos cuenta de la mendacidad en la clase política. Sobre todo y más impresionantemente cómo reaccionan esos políticos cuando son expuestos en su mendacidad. El político paradigmático es Donald Trump. No importa que mienta e incluso no importa que sea expuesto en esa mentira, él sabe que lo que se difunde no es una información precisa y que de ninguna manera importa la verdad. Los responsables de decir las cosas importantes es que obedecen a la creencia de una mayoría. Esa mayoría se va a dejar influir tanto por su ánimo, tiene mucho que ver la emocionalidad en esto, como por su propia red de creencias. Entramos a un círculo vicioso, así que estamos totalmente empantanados en la mentira. Algo que hubiera sido impensable antes de los ’60, sobre todo hablando de gobiernos y de gobernantes.” Un libro escrito por una de las mejores autoras de México, un libro pionero y para reflexionar.

Rosa Beltrán
El discurso de la autoayuda y el de las sectas religiosas, parecen detentar la verdad que importa. Foto: Cortesía

5.Restauración, de Ave Barrera (Paraíso Perdido)

“Lo sorprendente y lo que quise transmitir es con los personajes es que pensábamos que era una cuestión generacional. Que nuestras mujeres antecesoras sufrieron una discriminación que consideraban natural. Y que nosotros vamos a revertirlo y que en nuestra generación está resuelta. ¿Por qué nosotras que nos consideramos independientes y autosuficientes estamos en las mismas? Padres, hermanos, jefes, colaboradores, maestros, colegas de inquietudes laborales o nuestra pareja, todos son muchos casos en donde estamos ahí, ¿por qué seguimos ahí sufriendo gestos de discriminación y de violencia? O gestos muy inadecuados hacia la identidad femenina, cuando se supone que ya lo teníamos superado, ¿no?” (Ave Barrera). Un libro que ha dejado una huella, sobre todo entre las escritoras jóvenes y que ha ganado el Premio Lipp.

6.Los años heridos, de Fritz Glockner (Planeta)

“Luis Echeverría fue el presidente más perverso de la historia mexicana, porque es un personaje que nunca asume un puesto de dirección popular, salvo la Presidencia de la República, no fue intendente, no fue diputado, no fue senador, no fue síndico y entra a la función pública en la Secretaría de Gobernación. Él va escalando desde un puesto menor hasta llega a Encargado y luego Secretario de Gobernación. Echeverría es de los pocos Secretarios de Gobernación que sabía donde se guardaban las escobas para hacer la limpieza, en Bucareli y por lo tanto también conocía los sótanos donde se torturaba y se asesinaba a mexicanos. Esa lógica es porqué tenía una relación sumamente estrecha con Gutiérrez Barrios, quien a pesar de que era Sub Secretario de Gobernación durante el sexenio de Echeverría, mantuvo un poder inaudito por encima del mismísimo Secretario. Esta perversión de Echeverría, quien termina confesándome cuando le hice la entrevista en su casa, me suelta la frase que él siendo Presidente de la República manda a romperle la madre a Lucio Cabañas por haber secuestrado al senador Rubén Figueroa Figueroa. Eso me permite esclarecer que no estamos hablando de la clásica Guerra Sucia, de la que hemos hablado, sino que se trata lo que es denominado Guerra de Baja Intensidad”. Un libro inmenso para comprender de dónde venimos.

  1. Declaración de las canciones oscuras, de Luis Felipe Fabre (Sexto Piso).

“¿Qué es lo que intentas con San Juan de la Cruz?

–En primer lugar leerlo desde otro lugar. Pensaba que la mística siempre tiene esta cosa del cuerpo. Como decía Santa Teresa de Jesús: “es un requiebro suave que sucede entre Dios y el alma, donde lo natural también participa”. Es decir, se estaba orgasmeando,claro. En esta época del manierismo, pensaba en un Miguel Ángel haciendo un Cristo desnudo, me resultaba interesante no leer a San Juan de la Cruz espiritualmente. Todos los artistas estaban humanizando las situaciones divinas. Me parecía sumamente parcial. Cuando San Juan de la Cruz explicaba sus poemas, algo que me parecía doctrinario desde mi ignorancia, después me di cuenta de que no, que cita mucho al cuerpo. En algún momento cito a algo que él llama “la lujuria espiritual”, que ellos rezaban y se les paraba el pito. “Si porque el cuerpo se mueve según su naturaleza”, dice San Juan de la Cruz. Es un síndrome que no se ha estudiado mucho, pero que habla de la excitación sexual en cosas que consideramos divinas. Por otra parte, San Juan es de los primeros poetas trans. “La amada en el amado transformada” es un verso trans. Tiene un devenir trans, escribe como mujer, lo cual me resulta fascinante, con un conocimiento de la sexualidad femenina muy impactante.” Un libro estridente que revela la gran obra que está teniendo Luis Felipe Fabre.

Luis Felipe Fabre
En general me interesan más los poetas que lo que hacen los narradores en México. Foto: MaremotoM

8.Permanente Obra negra, de Vivian Abenshushan (Sexto Piso)

“En cierto momento decidí dejar la cuartilla, la página convencional y empezar a trabajar en fragmentos, en formas mucho más breves, que no por ello simplificaba el mensaje ni el lenguaje, sino que al revés, creo que lo iba resaltando. Justo porque cayó en mis manos, cuando yo quería escribir esa novela sobre los negros literarios, la novela El último lector, de Ricardo Piglia y otros libros como el del escritor experimental David Mason, quien coleccionaba sus tarjetas en cajas de zapatos, como lo hizo Vladimir Nabokov. Entonces empecé a pensar en las posibilidades creativas y en algún tipo de mecanismo que se podía echar a andar. Si cambiábamos el formato-libro, a la forma desplegada, siempre amplificable, no lineal, de las fichas. Uno de los centros de Permanente obra negra es la investigación sobre artistas como Duchamp, poetas como Emily Dickinson, teóricos como Roland Barthes o Wittgenstein, quienes usaron las tarjetas o los papelitos sueltos como formas no sólo de investigación y de acumulación, sino también como mecanismos creativos”. Una obra para pensar en lo que uno escribe más allá de la obra literaria per sé.

  1. Desierto sonoro, de Valeria Luiselli. (Sexto Piso)

“Empecé a escribir este libro en el verano del 2014. Durante ese verano estaba en un viaje por tierra con mi familia y en ese mismo verano estalló la crisis migratoria. Los medios comenzaban a informar acerca de los niños que llegaban a los Estados Unidos y eran detenidos. No podía escribir. No podía pensar en otra cosa. Fui documentando más que la crisis misma el discurso en torno a ella. Cuando regresé a Nueva York me involucré de manera más activa. El Gobierno de Barak Obama, de una manera muy cruel, había reducido los días que tenían los niños para encontrar a un abogado que los defendiese. De los 365 días que tenían antes, ahora sólo tenían 21. Yo ayudaba en la traducción, para conseguir abogado lo más rápido posible”. Un libro para mirar para adentro, a pesar de todas las referencias externas que tenga.

10.Oriundos, de Fernando Fernández (Cataria Ediciones)

“No me parece tonta para nada. Tardé tantos años en escribirlo y en darle forma. En estos últimos años tardé tanto tiempo en encontrarle editor que estoy contento porque pueda salir adelante. Fui el único que creyó en el libro”, dice Fernando Fernández. En tiempos de migrantes, hay que leer sí o sí este libro, un compilado de memorias y esperanzas para el futuro.

11.Fandelli, de Guillermo Fadanelli (Cal y Arena)

“En Fandelli (Cal y Arena, 2019), su más reciente novela, Guillermo Fadanelli crea a un personaje con características muy similares a las de él: nace en la Colonia Portales, vive en el Centro Histórico, estudia Ingeniería, le gusta la lectura y funda una revista que se llama Moho. El comienzo de la novela es en un tono existencialista, recordándonos a Albert Camus o Jean Paul Sartre, porque se propone contar “algo” que proviene de la nada y se ha tornado en la historia de Willy Fandelli, pero que podría ser la de cualquiera, porque, si bien venimos de un lugar inhóspito e ininteligible, también es cierto que a ese mismo lugar retornamos: ¿el nirvana, el celo? Para Fadanelli es la nada.” (De la reseña de Roberto Feregrino)

Valeria Luiselli
“Esta novela se escribe contra esos mitos fundacionales que borran, que silencian y lo hace apropiándose de los propios tropos de los mitos fundacionales estadounidenses”. Foto: MaremotoM
  1. Evaporadas: Las chicas malas de la literatura, de Eve Gil. (NitroPress)

“Yo siento que los tiempos cambian y cambia la forma de ver a todos. Ahora, las consideradas “chicas malas” son como heroínas. Antes eran las malas, ahora son las poderosas. Pero todavía existe un prejuicio contra este tipo de mujeres. El que yo haya puesto “chicas malas” como subtítulo es un poco de burla, porque en realidad no eran malas, eran libres, incluso para autodestruirse. Cada ser humano hace con su vida lo que considere conveniente. Una persona mala contemporánea serían los malos políticos o los criminales, pero a mis mujeres las veo con ternura, para su época debieron de haberse hecho de tripas corazón y de tener muchos ovarios para hacer lo que hicieron”, dice Eve Gil. Un libro divertido y a veces cruel, con la que aprendemos a mirarnos las mujeres.

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13.La memoria donde ardía, de Socorro Venegas. (Páginas de Espuma)

“Es un libro donde estoy explorando algunas ausencias que son fundamentales en mi vida. Cuando hablamos de infancia hablo de este hermano que perdí, que estuvo enfermo, de los cinco a los nueve años, y es algo que siempre me ha perseguido. En este libro decidí ver a esa historia desde un ángulo distinto. Pensar cómo vivía mi hermano cuando estaba en el hospital, quiénes eran sus amigos, qué acostumbraba a hacer, qué veía cuando se asomaba a la ventana. Él estuvo mucho tiempo en el hospital, tenía un cáncer y ese es uno de los cuentos, el más extenso del libro, me interesaba mucho. Cómo revisar desde la enfermedad pero también con la mirada de la infancia, el enorme valor que puede tener un niño enfrentándose a la vida. Nunca piensa el niño qué valiente es o qué temerario o que es diferente, sobre todo quiere encontrarse con la gente que ama, estar cerca de sus afectos, hay una historia de amor en ese cuento de dos niños que están en el hospital, ese mundo que es capaz de mostrarnos que hay belleza donde menos lo esperas, es un mundo que me interesaba trabajar.” Un enorme libro de cuentos que Socorro se las arregla para escribir en medio de tantas cosas que tiene que hacer.

  1. Agua de Lourdes. Ser mujer en México, de Karen Villeda (Turner)

Dice Karen Villeda en su libro que las violaciones llegan estadísticamente hasta los 45 años. Ya pasé esa cifra. De pronto leo varias noticias: Una mujer de 70 años fue violada en Iztapalapa; una mujer de 70 fue abusada sexualmente en Santander, una anciana de 85 años fue violada por delincuentes que entraron a robar su hogar en La Plata, Argentina. El miedo, como a Karen, no se va de mí.

“Este libro es una investigación, un ensayo, una memoria, un poema largo a mi tía.

Nunca me queda claro del todo qué sucedió con ella.

Estoy escribiendo acerca de mí. También estoy escribiendo acerca de Karen. Así se llamaba ella.” Un libro como una gran movilización social. No quedarás igual después de leer este libro.

15.Alberca vacía, de Isabel Zapata. (Argonáutica)

“Creo que todos hemos pasado por experiencias similares, mi esposo tiene a sus dos padres pero perdió a una abuela que era importantísima para él. Siempre me dice que esa pérdida la vivió terriblemente. Hay gente que se ha mudado de país, ha dejado los paisajes conocidos de una casa, ha tenido que cambiar de idioma, todo el mundo puede encontrar por dónde conectar en mi libro Alberca vacía”. Un libro que va más allá de la nostalgia, para ser a través de los recuerdos.

16.Raras, de Brenda Ríos (Turner)

“Tenemos una cultura construida sobre el patriarcado cultural. Si lo dice un hombre tiene más peso, tengo esa idea de que cuando uno habla de los hombres, aunque sean personas nefastas en la vida privada, logramos separar la obra. Pero en las mujeres es mucho más difícil. Quería hablar de Sharon Olds, que empieza a escribir ya mayor y yo decía que quería acercarme a la obra, pero ella empezó a escribir a partir de que se divorcia y tiene un libro que rompe sobre ese tema. ¿Cómo separar esas cosas? Hay una especie de vinculación con sus vidas que hacen estas mujeres. La pasión como vía crucis, anclado a su propio trabajo.” Un libro que ama la literatura y sobre todo la literatura escrita por mujeres.

Fritz Glockner
El background que tengo, la tragedia familiar, haber sido sujeto de la historia colateral, me otorgaba esta opción de diálogo con ciertos sujetos históricos. Foto: Facebook/Laura Muñoz Hermida

17.El vendedor de silencio, de Enrique Serna

“En su época hubo varios, ninguno tan poderoso como él, pero hubo varios que recibían órdenes del Gobierno y eran como marionetas del poder. Lo que pasa es que Denegri destacaba mucho más porque era políglota, tenía una amplia red de contactos internacionales, colaboraba en Time, en Life, era muy codiciable para los políticos de la época porque se les paraba el cuello cuando este periodista los entrevistaba.” La historia de Denegri y del machismo en la política mexicana.

18.La compañía, de Verónica Gerber Bicecci (Almadía)

“El hilo conductor que une a estos dos libros es un intento de reflexionar desde las artes visuales y la literatura sobre la crisis climática, de distintas maneras. También es un modo de hacer una escritura que no parte de cero, sino que parte del archivo, entender a la literatura como a un lugar al que uno va a tomar pedazos, como si fuera una ruina para tratar de hacer una figura de cómo es nuestro presente. No escribir desde cero: tomar estos pedazos para ver la forma que tiene nuestro presente.” Dos libros y una gran escritora.

19.Yo soy el araña, de Carlos René Padilla (Reservoir Books)

“Spiderman es un pretexto. El contexto es terrible, ¿qué pasaría con un hombre que fuera superhéroe viviendo en una ciudad del Norte? Es una novela negra, no tiene poderes el superhéroe, se enfrenta a los villanos a mano limpia. Secuestraron a su mujer, María Juana y él, aunque no tenga poderes, no va a esperar a que vengan las autoridades. Voy ahorita como una persona totalmente civil a recuperar a mi persona querida y eso lo hacen miles y miles de mexicanos.” Un libro que compite directamente con los superhéroes de Marvel. ¿Quién ganará?.

20.Tsunami, de Gabriela Jáuregui (Sexto Piso)

Reúne textos de escritoras sobre lo que significa ser mujer. “Tengo a un montón de compañeras y nos hemos ido deconstruyendo y cuestionando los momentos patriarcales. Siento que hay más solidaridad entre las mujeres, las actitudes eran más normalizadas como pelearnos entre nosotras o creer que la guerra de una contra otra. Somos todas compañeras y el problema depende de la estructura”. El buen compilado de lo que pensamos hoy las mujeres en torno a la lucha por los derechos.

21.Detective Malasuerte, de Hilario Peña (Océano)

Detective Malasuerte, así, es la nueva y definitiva edición de la Trilogía Malasuerte y en esta edición Peña pudo quitar, detallar y mejorar algunas situaciones de la historia. Además agregó un índice al final del libro que describe a todos los personajes, héroes, antihéroes, femmes fatales y primigenios de la novela. “De hecho, todo el personaje apareció desde un inicio tal como lo conocemos; es decir, pelirrojo, que tiene buen cuerpo, de voz aguardentosa, un poco echado para adelante y ya fue muy fácil para mí ponerlo en situaciones que yo consideraba importante y viendo cómo reaccionaba ante ellas.” El libro sobre un detective del norte, aunque no le preguntemos a Hilario su definición del norte.

Detective Malasuerte; Hilario Peña.
Cuando emprendo la hechura de estas novelas, me queda claro que si yo las narraba de una manera demasiado realista, a lo mejor me quedaba corto y desperdiciaba muchos recursos que pudieran ayudar a ser más divertida la historia. Foto: Facebook

22.Jaulas vacías, de Bibiana Camacho. (Almadía)

“La familia es el núcleo de la sociedad, pero hay muchas cosas que no se dicen, muchos secretos. Creo que eso hace mucho daño, hacer como que no pasa nada, luego va creciendo en toda la sociedad y terminamos siendo hipócritas. Sí me interesa relatar ese lado oscuro de la familia, esas pequeñas infamias.” Un libro sobre las pequeñas tragedias que todos vivimos y que constituyen la base de nuestra existencia.

23.Adiós Tomasa, de Geney Beltrán (Alfaguara)

“Yo quería desde hace muchos años escribir esa historia. Sin saberlo dejé correr un montón de años, para poder ver con más distancia, más amplitud, la circunstancia. No sólo la historia de Tomasa, que es una persona real, sino la historia del pueblo de Durango, el tema del machismo, el narcotráfico, la violencia contra las mujeres y contra los niños. A partir de empezar a trabajar la novela, una de las cosas que se fue dando son las voces de los habitantes, algo que tiene rato en la literatura hispanoamericana, pero en la literatura urbana es más fácil perder. Si como consecuencia lo vería yo como el aspecto de denuncia buscaría a un lector más amplio.” Una novela de la infancia con que hemos construido nuestro presente.

24.Retrato de mi madre con perros, de Daniel Rodríguez Barrón (Planeta)

“La religión siempre ha ocupado un lugar tortuoso, porque nací dentro de la religión católica, sigo sin saber para dónde jalar y para dónde irme, pero como adolescente pensaba mucho en si Dios existía o si no existía, esa cosa terrible que sería todo si no existiera y esa cosa terrible que sería que existiera. Esa cosa de que un ser pudiera aniquilarte en un segundo, con una sola uña, con un solo dedo, me parece aterrador. Ahí está. Mi abuela era una mujer muy creyente, yo viví en su casa, durante muchos años de mi infancia, sí está lo sagrado y están los perros crucificados…”. Una gran novela sobre cómo crecer entre redes sociales y los recuerdos familiares.

Geney Beltrán - Adiós, Tomasa
Otro aspecto que me interesaba incorporar el aspecto de la intimidad, de los afectos, de las relaciones familiares, como un contrapeso a todo esa violencia verbal que tienen contra los niños. Foto: MaremotoM

25.Uno Conejo/ce tochtli, de Mario González Suárez (Nieve de Chamoy)

“El códice es una amoxtli, que son libros prehispánicos. Son los libros mesoamericanos, había una escritura ideográfica, sobrevivieron muy pocos. Quisiera retomar esa idea de una amoxtli, retomando también la idea del tlacuilo, que es un escriba mexica. Un tlacuilo que iba a una escuela de tlacuilos, donde aprendía distintas cosas, porque para ser tlacuilo había que saber herbolaria, medicina, anatomía, astronomía, aparte de saber pintar y saber narrar, conocer los símbolos, los del calendario…”, explica Mario González Suárez. Un libro para una gran editorial que se ha jugado editando este códice.

26.Vals de los monstruos, de Lola Ancira (Fondo Editorial Tierra Adentro)

La evolución de los monstruos ha centrado su atención ya no en la apariencia. Ahora le tememos a los pensamientos de nuestro compañero de viaje en el transporte público.

Se trata de un libro que nos invita a vernos delante de sus páginas como los monstruos extasiados de sangre y a reconocer que en cada uno de nosotros también existe el mal. (De la reseña de Óscar Alarcón)

27.Hematoma, de Yael Weiss (Elefanta Editorial)

¿“Hematoma”, que le da título al libro, es muy fuerte?

–Bueno, tiene que ver con la realidad. Una vez fui golpeada y me tuvo que ver una médico forense, para ver quién tenía la culpa y me encontré con una médico que le encantaban los hematomas. Hasta ahí la realidad. Lo primero que me interesó fue qué pasa en la cabeza de una médico forense, pero después me interesaron los hematomas. Empecé a ver muchos hematomas en mi cuerpo, porque siempre me pego con cosas y de hecho me gusta. Son una marca cuyas formas no controlas. La piel es lo que divide a tu cuerpo y el mundo. Alguien que tiene hematomas es alguien que ha tenido encuentros fuera de lo normal con los objetos del exterior. Una mujer con hematomas es porque la golpearon y esos hematomas no son muy aceptados. Tienen una propia, pero el mundo exterior va dejando huellas en nuestra propia piel.” Un libro que revela a una gran escritora.

Yael Weiss
El hecho de haber sido editora, te deja con un sabor un poco amargo, por las cosas que se publican y no tiene el nivel. Foto: Facebook

27.La cuarta pregunta, de Élmer Mendoza

“Tengo mucha ilusión con esta novela. Es una novela que me costó mucho porque manejo códigos lingüísticos que no me son propios. Son de los jóvenes. La interpretación de las mentalidades jóvenes que son complicadas en esta época. Yo tengo mucha fe en los jóvenes. Crear personajes que respondan a ese perfil me costó mucho. Se me ocurrió anunciar una trilogía con ese personaje Capi Garay: la selva, el desierto, el subterráneo. Esta novela transcurre en un espacio que me es muy cercano. Cuando yo era muy joven hice muchos viajes dejando la carretera para venirnos por el desierto. Tengo un primo con el que compraba jabones, playeras, ropa en los Estados Unidos, y en las aduanas nos lo quitaban. Así que veníamos por el desierto. Era una aventura realmente increíble. Había olvidado esos episodios, hasta que leí un libro editado por Ruy Sánchez, sobre un fotógrafo de desiertos…me acordé de todo. El chocolate más rico que me he tomado en mi vida fue a las 2 de la mañana en un changarrito en la carretera. La cosa más rica del mundo.” Una novela que ya es clásica de parte de un escritor amado por los mexicanos.

28.Ahora imagino cosas, de Julián Herbert. (Literatura Random House)

“Lo que pasó con este libro tiene que ver con un comentario bastante frívolo. Alguien escribió la reseña de Tráiganme la cabeza de Quentin Tarantino diciendo que los cuentos estaban escritos con prisa, para entregárselo al editor. Es un libro que me llevó muchos años escribir. Lo que pensé es ¿por qué no hacer un libro en el que efectivamente se escriba muy rápido? Esa fue mi idea y cuando se lo propuse a Andrés Ramírez, le dije que quería hacer crónicas y entregárselas como si fuera una mesa de redacción. La idea la saqué de una crítica negativa.” Este libro revela por qué consideramos a Julián uno de nuestros mejores escritores.

29.Casas vacías, de Brenda Navarro (Sexto Piso)

“Se me ocurrió porque me parecía como muy importante desde mi posibilidad que es escribir, algo que me gusta mucho, poner en el centro el dolor de las personas que desafortunadamente tienen a personas desaparecidas. Quise hacer una especie de homenaje muy respetuoso a estas mujeres que están siendo olvidadas en el discurso oficial, en las reseñas. Son las grandes olvidadas de este conflicto, en esta guerra contra el Narco. ¿Cómo hacen para sobrevivir? Tendríamos que aprender de ella. Me quise acercar desde la ficción para empatizar con estas mujeres que nos necesitan tanto. En la novela no hablo de estos adultos desaparecidos porque podía ser muy cuestionable. No quería que juzgaran bajo ninguna circunstancia a una persona desaparecida.” Una novela sobre la supervivencia, tan difícil en estos días en México.

30.El día que no fue, de Sandra Lorenzano (Alfaguara)

“Todo cambio tiene su parte de miedo. Todo cambio implica una parte de miedo. El desamor es una transformación, algo que tú crees que puede ser para toda una vida, de pronto se quiebra. Claro que eso provoca miedo, porque entonces cualquier cosa puede quebrarse. Hay un momento de miedo, de inseguridad. Es un poco como el exilio, de pronto sales de una situación de mucho miedo, pero no llegas y bailas en una pata. Hay un momento de reacomodo, de sensación de fragilidad. El miedo del desamor es como esos miedos, te estructura pero de pronto puede romperse.” Una novela sobre el desamor y sobre cómo seguir creyendo en el amor pese a todo.

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