Los crímenes de la academia

Los crímenes de la academia tiene a Bale. Y eso es muchísimo.

Christian Bale, ese actor multifacético que posee como virtud que nos produce algo extraordinario cuando vemos su rostro. En este caso, su cara es el índice del misterio de la película y suma al misterio que produce el protagonista.

Ciudad de México, 9 de enero (MaremotoM).- Los crímenes de la Academia es de terror y de venganza. Nos hace acordar por ejemplo al actor Liam Neeson, aunque no vamos a decir la trama por eso de los spoilers, en un acto de dignidad y de coraje que sólo puede ejercer un padre.

El paisaje de muerte en la escuela militar de West Point es más importante a veces que los propios personajes y todos están apresados en una nieve espeluznante, donde cualquiera puede ser el asesino.

Es impresionante la labor del actor de Harry Potter, Harry Melling, quien muy cambiado, representa a Edgar Allan Poe, como si hubiera salido de una figurita del manual de secundaria, con unos rasgos de carácter que mucho se ajusta a uno de los escritores más importantes de la historia.

La película Los crímenes de la academia se basa en la novela homónima de Louis Bayard y cuenta con la dirección de Scott Cooper y por supuesto tiene como protagonista a Christian Bale, ese actor multifacético que posee como virtud que nos produce algo extraordinario cuando vemos su rostro. En este caso, su cara es el índice del misterio de la película y suma al misterio que produce el protagonista.

“West Point, 1830. Academia Militar. En las primeras horas de un frío y gris día de invierno, un cadete es encontrado muerto. Cuando el cuerpo llega a la morgue, lo que parecía una tragedia evoluciona rápidamente hacia algo sádico, al descubrir que el corazón del joven ha sido extraído minuciosamente”.

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“Temiendo un daño irreparable para la academia, los líderes acuden a un detective local, Augustus Landor, para que resuelva el crimen. Un profundo código de silencio entre los cadetes parece bloquearle. Por ello, Landor necesitará la ayuda de uno de ellos para resolver el caso. Un excéntrico cadete con un desdén hacia los rigores militares y una inclinación hacia la poesía. Un joven llamado: Edgar Allan Poe”, esa es la sinopsis en una historia donde suena el “Corazón delator”, de Soda Stereo, porque es a partir de ese órgano (que no es una vesícula ni un intestino) que girará la magia que convertirá en víctima a Poe y al detective en un justiciero.

Se suman a la película otros rostros conocidos como Gillian Anderson (esa mujer siniestra), Lucy Boynton, Hadley Robinson, Timothy Spall y Robert Duvall, que ayuda al detective con el diario del primer soldado muerto, en un papel entrañable. Muy desperdiciada, eso sí, Charlotte Gainsbourg, una camarera al parecer enamorada del detective que podría estar o no estar.

Los crímenes de la academia
Poe y Landor rodean a Robert Duvall. Una escena maravillosa. Foto: Cortesía

La película es el paisaje y el juego entre detectives donde uno supera al otro y así. Incorpora además un cierto carácter de los abusos de los hombres, en un sistema donde la supervivencia estaba ligada al más fuerte y en ese sentido, Landor es un poco el justiciero de los débiles.

Scott Cooper ha dicho que “este es mi intento de una novela policíaca de gran formato con un asesino en serie en el centro. Quiero hacer películas que me lleven a un espacio diferente, tal vez incómodo, pero me alegro de que Christian me acompañe”.

Lo cierto es que Los crímenes de la academia tiene a Bale. Y eso es muchísimo.

 

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