Andy Warhol

Los diarios de Andy Warhol o lo que hay que ver más allá de las sopas Campbell

Lo cierto es que Los diarios de Andy Warhol, producido por Ryan Murphy, tiene seis episodios alucinantes, por donde vemos y sentimos a un artista único, dueño de terribles contradicciones, fruto de su tiempo y de sus pasiones escondidas o quizás nunca experimentadas, al borde de una cámara que fundamentalmente lo quiere, lo estima.

Ciudad de México, 25 de marzo (MaremotoM).- ¿Mirar un documental sobre Andy Warhol? Pareciera ser que todo lo que ya sabíamos de él, poco le podrían aportar una de estas nuevas miniseries, tan de moda a veces, tan inútiles otras.

Lo cierto es que Los diarios de Andy Warhol, dirigido por Andrew Rossi (“Todavía me pellizco que la serie que escribí y dirigí, esté en vivo en Netflix después de 11 años”, ha escrito el director en twitter) es fascinante. Sobre todo, porque la vida y la obra de este pintor, artista plástico, por qué no probablemente el inventor de la cultura pop, ya estaba prefijada en nuestras mentes, con todo lo que se ha dicho en los medios, pero la verdad, sin comprobarlo, sin analizarlo.

Es como un saber popular que no está expuesto a una verdad o a una mentira, sólo es lo que es de acuerdo a lo que te dijo tu vecina.

Lo cierto es que Los diarios de Andy Warhol, producido por Ryan Murphy, tiene seis episodios alucinantes, por donde vemos y sentimos a un artista único, dueño de terribles contradicciones, fruto de su tiempo y de sus pasiones escondidas o quizás nunca experimentadas, al borde de una cámara que fundamentalmente lo quiere, lo estima.

Las contradicciones están precisamente en ese ojo que lo conoce con profundidad. Pareciera ser que la verdadera pasión de Warhol es el dinero, pero lo que cobra por cada retrato suyo intervenido a esas personas llenas de plata, se opone a su condición solitaria, cuando bebe una sopa en la lujosa cocina de su casa y a lo lejos lo único que se escucha es el silencio. Como espectador uno piensa: si yo hubiera tenido dinero, por supuesto que habría hecho intervenir mi rostro por ese pintor que a veces daba instrucciones, que a veces no pintaba.

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El documental se interesa sobre todo por las ideas del artista, por lo que significó en su época, por ese aspecto de androginia, por la terrible devastación del sida, por sus amores desvariados y por la imposibilidad de enfrentar empatía.

La voz de Andy Warhol se expresa mediante los diarios autorizados por The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts, pero es entresacando y poniendo en cuestionamiento las cosas que dice, es que Andrew Rossi construye su obra maestra.

Andy Warhol
Los diarios de Adndy Warhol, producidos por Ryan Murphy, para Netflix. Foto: Cortesía Netflix

La escena en que una espectadora le quita la peluca, es simbólica e inolvidable. En este documental hay un Andy Warhol desnudo, sin cabello, sin corazón, con heridas que hacen ver no sólo el intento de asesinato que ha tenido, sino también un olvido de su cuerpo que lo hace ir tarde al hospital, donde muere muy joven, a los 58 años.

Estados Unidos culturalmente tiene en Andy Warhol una gran pata en el siglo XX. No sólo por él conocemos a Jean Michel Basquiat y a Lou Reed, sino que a partir de sus dibujos inolvidables, sobre todo a partir de las latas de las sopas Campbell y de sus murales en Milán, vemos destaparse y a la vez esconderse a un tiempo fundamental en la vida del hombre. Por el sida y por Andy Warhol conocemos al siglo XX, así como por el coronavirus será célebre el XXI.

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