David Toscana

Los lectores componemos nuestras vidas con la literatura: David Toscana

El peso de la noche es una novela imaginativa y entrañable, donde el autor hace un espléndido recorrido por la literatura rusa y celebra a esos valientes escritores que fueron libres en un mundo que no lo era.

Ciudad de México, 2 de noviembre (MaremotoM).- Las novelas son lo único infinito que tiene final, parafraseamos la frase que inicia El peso de la noche (Alfaguara) , escrita por David Toscana y por todos esos hombres rusos que han hecho el gen de la literatura que todos llevamos dentro.

Le digo Dostoievski y David me dice Chejov y me recuerda mucho a Roberto Bolaño que en sus cartas me elogiaba porque yo era lectora de Gogol. A veces digo que todo lo sabe Fiodor, que ya no hay nada que sorprenda más allá de Crimen y castigo o El idiota, aunque exagero, porque también están Leon Tolstoi o El Quijote, de Cervantes.

Nicolás tiene el alma grande. Por ello decide cambiar su nombre a Nikolái Nikoláievich Pseldónimov y comenzar a vivir con todo el fervor de un personaje de Gogol, Dostoyevski, Tolstói, Chéjov o Bábel, replicando sus proezas y sus infamias.

En esa literatura rusa en la que cada gran escritor fue censurado, perseguido, apresado, desterrado, excomulgado o ejecutado, Nikolái y sus aliados descubren la libertad esencial del ser humano: la de imaginar. Tal como don Quijote, ellos habrán de crear su propio mundo y buscarán que sus vidas se vuelvan arte al emular las novelas que emulan la vida.

Es la sinopsis de El peso de la noche, una novela imaginativa y entrañable, donde el autor hace un espléndido recorrido por la literatura rusa y celebra a esos valientes escritores que fueron libres en un mundo que no lo era.

ENTREVISTA EN VIDEO A DAVID TOSCANA

“Tengo más de 40 años fascinado con la literatura rusa. Los primeros libros que leí fueron Crimen y castigo y Don Quijote. En esta novela lo que hice fue juntarlos a los dos, porque el protagonista, en lugar de leer novelas de caballerías, lee literatura rusa y quiere ser una especie de antihéroe, un personaje que se degrada. En lo más bajo, en el infierno, vale esa frase de que nada que es humano me es ajeno”, dice David Toscana en entrevista por zoom.

“Hay que convertir la vida en una obra de arte y la novela rusa, la lista es larga y muchos de ellos aparecen en la novela que está llena de plagios, se comparte con las frases que aparecen en el libro”, agrega.

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David Toscana ha releído a Dostoiesvski, a Leonid Andréiev, a Tolstoi y sobre todo a Chéjov. “Ahora podemos leer la obra completa de Chejov, porque recientemente se ha editado y lo podemos leer de cabo a rabo, me parece un escritor genial que completa la experiencia humana, la posibilidad de buscarle un sentido a la vida”, expresa.

David Toscana
Hay que convertir la vida en una obra de arte. Foto: Cortesía

“Recordemos que Chéjov tuvo tuberculosis y se pasó la mitad de la vida muriéndose. Casi todo lo que escribió lo hizo con la conciencia de que se estaba muriendo. Hizo esos textos largos y maduros que le dio un acercamiento a la muerte desde un patetismo que se me hizo admirable”, agrega.

“Si fuera un enamorado de la literatura norteamericana podría haber escrito esta novela con los clásicos de allí. Es lo que nos pasa a los lectores, componemos nuestras vidas con la literatura. Una buena novela nos transforma, no somos los mismos cuando la leemos sino cuando la terminamos. Tenemos que buscar esa transformación a través de la literatura, porque nos da más posibilidades de vivir que en nuestras propias vidas”, afirma.

David Toscana
Editó Alfaguara. Foto: Cortesía

El peso de la muerte busca un ángulo que tiene que ver con El Quijote, una novela que al autor lo ha maravillado porque no conoce a alguien más libre que él.

“Como adultos estamos obligados a la realidad y hablamos de ella como si supiéramos de qué se trata. ¿Qué hay de malo en vivir infantilmente en una fantasía? La literatura no es una evasión, sino es para vivir intensamente”, insiste.

“La novela es la idea literal de vivir en la tierra, los corazones no soportaron vivir sin gravedad. Hay varios debates ahí. Cuando digo que tengo hambre, alguien irá a la cocina y me dará de comer. Hablo del Doctor Zhivago, cuando estamos en la Revolución Rusa y todos pasan hambre. Los campos de trabajo forzado, donde se pasaba mucha hambre, tienen a poetas que se mueren de hambre. Eso es lo que hace mi novela, homenajear a todos esos escritores que tuvieron una libertad de conciencia en un imperio que nunca fue libre”, afirma.

“No fueron libres con los zares, no fueron libres con los comunistas y ahora no son libres con Vladimir Putin”, agrega.

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