Los libros de los otros | “Las increíbles aventuras del asombroso Edgar Allan Poe”, de Bernardo Esquinca

Ciudad de México, 15 de marzo (MaremotoM).- Debo admitir que me encanta Edgar Allan Poe… y también Bernardo Esquinca, un Poe mexicano. Pero sustentaré mis alegaciones. La importancia de Poe en la literatura es comprobable en la recopilación de sus cuentos completos, publicada por Páginas de Espuma en ocasión del bicentenario del nacimiento de este autor, ocurrido en 2009.

En dicho tomo Jorge Volpi y Fernando Iwasaki invitaron a 69 escritores latinoamericanos y españoles –nacidos después de 1960 y con por lo menos un libro de cuentos publicado– a comentar cada texto de Poe. 69, bromea y hasta nos alburea Volpi, “porque el 69 es un numero extraordinario en cualquier lengua”.

También contiene el comentario de Carlos Fuentes, que recolecta la opinión de varios de los admiradores de Poe, incluyendo a Stalin: “Poe crea la forma a partir de la nada” escribe Paul Valery; “Poe escribió cuentos de misterio para sentirse a gusto en el mundo” dijo Kafka; “Poe es un niño jugando con el lodo, pero posando como una estrella.” considera Nietzche (lo cual, por cierto, me recordó a Bernardo).

Incluye además las reflexiones de Vargas Llosa sobre la traducción de Cortázar –que según Vargas revela “una cercanía intelectual y un amor apasionado de Cortázar por el mundo, la fantasía, los fantasmas y los traumas con los que el genio -de Poe- construyó su obra”– y sobre la traducción de Charles Baudelaire al francés, responsable, a criterio de Vargas, de la popularidad que gozó la obra de Poe en toda Europa.

Bernardo Esquinca logra una novela ideal para dar a conocer a Poe a los más jóvenes. Foto: Almadía

Pero la fascinación, la emulación y el tratar de discernir a Poe no termina en el mundo occidental, existió incluso un japonés, considerado uno de los padres de la novela detectivesca de su país, cuyo seudónimo es Rampo Edogawa: “Edgar Allan Poe” en su idioma.

Y es que Edgar, con el cuento “Los crímenes de la calle Morgue”, inaugura la novela de misterio, de la cual muchos lo consideran el fundador. Así que no me extraña que Bernardo le sea devoto a este autor. Lo que sí me maravilló, y ahora voy a explicar porque me encanta Bernardo Esquinca, es que en Las increíbles aventuras del asombroso Edgar Allan Poe –una novela corta, pero ágil y efectiva– consiguió impregnar al lector con toda la esencia de la obra y de la vida de Poe. Este libro es un sorprendente y divertido atajo para zambullirnos en el oscuro mundo de uno de los más queridos poetas de todos los tiempos. Pero no se trata solamente de la capacidad de síntesis de Bernardo, el mérito de su texto es cómo con apenas un par de frases concisas nos abre la puerta, de par en par y con todo y linterna alumbrando los detalles más significativos, del universo complejo y abigarrado de Poe.

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Un propósito que logra gracias al cuidado que tuvo en elegir dos momentos clave de la vida de este autor y manejar en ambos el suspenso pertinente para traernos de un hilo: el primero en su juventud, como estudiante de la universidad de Charlottesville y el segundo en su época de mayor fama en vida cuando puede que se haya cruzado con otro personaje sui generis, el empresario circense y creador del primer museo moderno, P.T. Barnum, admirador, al igual que Poe, de lo morboso y lo siniestro.

Además Bernardo, gracias también a las poderosas ilustraciones de Mario Riviere, logra una novela ideal para dar a conocer a Poe a los más jóvenes, pero también cuenta simplemente una historia entretenida e inteligente, en la que comparte con su homenajeado una imaginación sin reparos.

Otra virtud de este libro, ganador del Premio Nacional de Novela Negra 2017, es que nos remite a leer a Edgar, pero también a Bernardo. En lo personal volví a los cuentos que menciona, “Los crímenes de la calle Morgue” y “El misterio de Marie Roget”, pero también a “Carne de Ataúd”, la novela parte de la saga cuyo protagonista es el investigador y fotoreporter del diario del porfiriato El Imparcial: Eugenio Casasola.

Así que gracias Bernardo Esquinca Casasola Poe, por traernos historias y autores del pasado a alegrar, sacudir y maravillar nuestro presente.

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