Diego Maradona

Los lugares del Diez

Diego empezó a convertirse en Maradona jugando descalzo en un baldío, lo que en urbanismo suele señalarse como un vacío urbano. Pero Diego lo llenó de goles y gambetas.

Ciudad de México, 4 de diciembre (MaremotoM).- Hola, ¿cómo estás? La pregunta es más que nunca una formalidad. Como ya se tituló alguna vez a propósito de la muerte de Juan Domingo Perón, la noticia de la muerte de Diego Armando Maradona va a tardar en volverse tolerable. Mientras tanto, nunca son muchos videos del Diego. Desde el miércoles 25 de noviembre ya miré tres veces el documental de Asif Kapadia, lo mejor que vi sobre la vida del Diez. Si buscás un poco, vas a encontrar dónde verlo.

De la película de Kapadia, además de las 500 imágenes inéditas, me llamaron la atención las diferentes tomas de la ciudad de Nápoles, la etapa donde se centra el relato. No es casualidad, en la vida de Maradona las ciudades -en sentido más amplio, los territorios- que habitó lo marcaron. Como a todos, pero él se movió bastante más que la mayoría de las personas. Te propongo que recorramos brevemente algunos de esos lugares.

El Belén del Diego

Para la Iglesia Maradoniana no estamos en 2020, estamos en el año 60 después de Diego. Y no faltan semanas para Nochebuena, ya la festejaron la noche del 29 de octubre, como cada año que se reúnen para esperar que se hagan las 00 hs. del 30/10 y festejar el cumpleaños de D10S.

El Belén del Diego se llama Villa Fiorito y está en el partido de Lomas de Zamora, en el sur del conurbano bonaerense. El pesebre -aunque Pelusa nació en el Hospital Evita de Lanús- fue la casa de la calle Azamor, declarada patrimonio cultural hace pocos días por la municipalidad. Hay quienes quieren que sea un centro cultural en homenaje al Capitán.

Entre todo el material que estuvo circulando estos días en redes sociales, ayer di con una cuenta de Twitter que escribe frases célebres de Maradona a toda hora al azar levantándolas automáticamente de una base de datos de más de 1000 frases. Me llamaron la atención varias que se referían al lugar donde nació, pero esta me pareció simplemente fantástica: “Nuestra habitación de chicos eran tan chica que con mis hermanos soñábamos todos lo mismo”. Otra, en tono más jocoso, que también me gustó, fue en la que menciona que se había criado en un barrio privado: “Privado de luz, de agua, de teléfono”.

Diego empezó a convertirse en Maradona jugando descalzo en un baldío, lo que en urbanismo suele señalarse como un vacío urbano. Pero Diego lo llenó de goles y gambetas. Es lo que pasa en muchos baldíos de muchas ciudades donde hay poco acceso a espacios verdes públicos y donde las casas no son lo suficientemente grandes como para que les niñes jueguen.

Las plazas de bolsillo -una idea que se implementó en Santiago de Chile, Montevideo y otras ciudades- son una política pública que se basa en estos usos espontáneos y transforma en espacios públicos por un tiempo determinado ese tipo de predios en desuso.

El barrio donde Diego pasó su infancia está a metros del Riachuelo, la frontera sur con la Ciudad de Buenos Aires. Como sabrás, se trata de un curso de agua muy contaminado. Un fallo de la Corte Suprema obliga desde 2006 a limpiarlo y a reurbanizar los barrios más cercanos a la cuenca. Para eso, entre otras cosas, se creó un organismo de escala metropolitana: ACUMAR.

Este informe del organismo analiza algunas de las características del barrio Villa Urbana, dentro de Fiorito. Señala que casi un 11% de los hogares presenta hacinamiento crítico (más de tres personas por habitación), duplicando los valores nacionales y triplicando los de la provincia. Lo mismo pasa con la calidad de las viviendas, el 80% de las cuales están sobre territorio rellenado. Todo el barrio se considera zona inundable.

San Diego

La socióloga Carla Fainstein escribió su tesis sobre las políticas urbano-ambientales en Fiorito entre 2010 y 2018. Estudió una parte de Fiorito que se llama Campo Unamuno, que está compuesto a su vez por nueve barrios, entre los cuales hay uno nombrado como DAM, por las siglas que componen el nombre del mejor jugador de fútbol de la historia. “Cuanto más cerca del Riachuelo están las viviendas, más nuevas y más precarias son”, indica Carla.

Campo Unamuno no existía cuando Diego nació. Fiorito cambió mucho y se volvió un lugar más poblado y con realidades más heterogéneas. De hecho, según datos de RENABAP en 1960 sólo existía uno de los 16 barrios populares de Villa Fiorito: La Cava, el más grande y el más antiguo.

La mayoría de los otros 15 se empezaron a formar en la década del 80 y 90, como resultado de dos hechos: la erradicación violenta de villas porteñas que llevó adelante la última dictadura cívico-militar y la desindustrialización, que golpeó especialmente al conurbano bonaerense. Sin embargo, el barrio San Diego de Fiorito tiene apenas 6 años.

La casa de D10S

La carrera como futbolista profesional arranca en 1976 en Argentinos Juniors, cuyos dirigentes le dan una casa cerca del club a él y a toda su familia, en La Paternal. Es el gran salto social de la familia Maradona, que cruza el Riachuelo y se instala en la Ciudad de Buenos Aires. Doña Tota le regala la casa de Fiorito a una vecina.

En Lascano 2257 hoy funciona un museo, “La casa de D10S”, donde uno puede ver la habitación de Diego tal como estaba en ese momento y donde le sacaron una de las fotos que más me gustan: la que escucha música con auriculares desde un tocadiscos.

Donde le sacaron una de las fotos que más me gustan: la que escucha música con auriculares desde un tocadiscos. Foto: Cortesía

Si La Paternal hoy es un barrio todavía tranquilo al lado de otros de la CABA, en ese momento lo era aún más ya que casi no había edificaciones de más de tres pisos. La excepción estaba a unas cuadras de donde vivía la familia Maradona.

El Albergue Warnes era una mole que alojaba en ese momento a alrededor de 2.500 personas en condiciones precarias sobre las cuales pesaba una orden desalojo por parte de la Corte Suprema desde el año anterior a la llegada de Maradona al barrio. Las familias habían ocupado una estructura que había empezado a construirse durante el segundo gobierno de Perón para ser un hospital de niños. Pero su desarrollo se frenó con el golpe de Estado de 1955. Recién en 1990 el Albergue Warnes sería demolido y las familias relocalizadas en el Barrio Ramón Carrillo, en Villa Soldati.

De sur a sur

Diego pasa en La Paternal sus primeros 4 años como futbolista profesional y su gran nivel lo deja de nuevo en el sur, pero esta vez del otro lado del Riachuelo, en La Boca. Dos años después, cruza el Atlántico y se instala en Barcelona con sólo 21 años. Ya con un pasar económico mucho más holgado se aloja en el exclusivo barrio de Pedralbes, en la Zona Alta de la ciudad, que se caracteriza por sus modernos chalets con jardín.

Diego nació en la zona sur del conurbano y se transformó en Maradona en otro sur, el de Italia. Nápoles, donde es venerado a la par de San Genaro (el patrono de la ciudad), es la capital austral de un país cuya desigualdad se representa en un mapa de la misma forma que la de Buenos Aires. El norte opulento y rico contrasta con el sur, relegado económicamente después de la unificación de Italia.

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Nápoles es una ciudad costera, como Barcelona, de donde venía de jugar el Diez. Pero no miraba tanto al mar. Aunque no se puede decir que le daba la espalda, Lungomare, la avenida costera, era un lugar siempre repleto de autos que la transitaban a altas velocidades. Recién hace pocos años, las autoridades municipales peatonalizaron los 30 kilómetros de frente costero que recorre esa vía. La excusa fue un torneo mundial de vela en 2013 y la intervención sobrevive hasta hoy, aunque de manera esporádica.

Diego Maradona
Nápoles es una ciudad costera, como Barcelona, de donde venía de jugar el Diez. Pero no miraba tanto al mar. Foto: Cortesía

El rastro que dejó Diego en Nápoles también es urbano. Sus monumentos y murales están por todos lados. Uno de los más lindos para mí es este que pintó Jorit Agoch en el barrio periférico de San Giovanni a Teduccio, un barrio conocido como “el Bronx napolitano”. En el mismo complejo de edificios tipo monoblock, del otro lado Jorit pintó a otro argentino que Diego llevaba tatuado: el Che Guevara.

En otro barrio periférico de Nápoles se puede ver otra gigantografía de Jorit, pero esta vez con la cara de Pier Paolo Passolini. El barrio se llama Scampia y está indefectiblemente asociado a la Camorra, la mafia napolitana con cuyos líderes Diego forjó una relación de amistad algo obligada y de dependencia por su adicción a la cocaína, algo que cuenta muy bien Asif en el documental.

Scampia es un barrio planificado durante la década del 60 y concebido como una ciudad-dormitorio para sectores de ingresos bajos. El complejo insignia del barrio es Las Velas, que lleva ese nombre porque está compuesto por gigantescos edificios que simulan ser veleros. Fueron diseñados por Franz Di Salvo que estaba influenciado por la concepción de Le Corbusier acerca de lo que debía ser la vivienda social.

Pero en 1980, cuatro años antes de que llegara Maradona a la ciudad, un terremoto dejó sin casa a muchísimas familias y un porcentaje de ellas fue relocalizada en Scampia sin demasiada planificación. Algunos testigos cuentan que arribaron alrededor de 100.000 personas en pocos días cuando toda la ciudad había sido pensada para albergar 80.000 habitantes. Además, muchos de los edificios del complejo Las Velas no habían sido terminados.

El resultado fue que muchos departamentos fueron ocupados ilegalmente y regentados por la Camorra, que había ido tomando control de la ciudad en los años anteriores aprovechando que no había presencia policial en la zona.

El derrotero de Las Velas fue similar al de Pruitt-Igoe en Estados Unidos o al del Albergue Warnes de La Paternal. De los siete edificios, tres fueron demolidos entre 1993 y 2005. A principios de este año empezó la demolición de otros tres edificios y quedaría en pie sólo uno, que albergaría oficinas municipales.

La Camorra hace tiempo que fue debilitada por las autoridades de Nápoles y esta renovación urbana es la frutilla del postre, ya que Las Velas se erigió como el símbolo de la mafia que fue inmortalizado en la película Gomorra. Sin embargo, existen conflictos con los cerca de mil habitantes que quedan en el complejo habitacional que denuncian que el Estado no les ofreció alternativas de relocalización efectivas.

Diego Maradona
“Anda con el certificado de defunción en el bolsillo” le escuché decir a un cardiólogo hace como veinte años. Foto: Cortesía

La vuelta

Después de seis años y de haber ganado hasta lo inimaginable en el Napoli, Diego deja el club por una suspensión de 15 meses a raíz de un doping positivo y vuelve a Buenos Aires. Acá pasa su suspensión, donde es detenido en un departamento de Caballito a metros del centro geográfico de la ciudad, por tenencia de drogas. En esa época organiza también varios partidos a beneficio en diferentes lugares. Uno de ellos me llamó la atención. Fue este en el que participó mientras veraneaba con su familia en Marisol, Tres Arroyos.

Cuando termina su suspensión, Maradona tramita su pase al Sevilla, donde dirigía Carlos Salvador Bilardo. Se instala en la cuarta ciudad más poblada de España, después de Madrid, Barcelona y Valencia. El Diego vuelve al sur una vez más. Esta vez elige la capital de Andalucía.

Sevilla no es una ciudad costera como Barcelona y Nápoles, las otras dos ciudades europeas en las que había jugado el Diez, aunque la provincia homónima de la cual es capital sí esté sobre el mar. Sin embargo es una ciudad marcada por el agua. Los arroyos afluentes del río que la cruza, el Guadalquivir, y su localización en una llanura deprimida son dos factores que juntos la hicieron siempre susceptible a inundaciones y que condicionaron fuertemente sus características urbanas.

Diego Maradona
Lo lloran en todo el mundo, pero más lo lloran en Fiorito. Foto: Cortesía

En 1992, año en que Diego juega ahí, se da un hecho que marca definitivamente a Sevilla. La Exposición Universal había llegado a la ciudad interviniendo el espacio público como nunca antes. Se destinaron estaciones de tren al evento y se inauguraron otras, como por ejemplo la primera estación del AVE, el tren de alta velocidad que desde 1992 une la capital de Andalucía con Madrid -separadas por más de 500 kilómetros- en 2 horas y media. Además, la Expo’92, una especie de demostración de poder y modernidad, dejó áreas urbanas de Sevilla transformadas para siempre, jardines diseñados especialmente para el evento y hasta un monorriel que cayó en desuso y ahora está en Zaragoza.

Segurola y Habana

Vamos llegando al final de este recorrido. Después de pelearse con Bilardo, Diego abandona Sevilla y vuelve a la Argentina hasta el final de su carrera como futbolista. Decide ir a Newell’s. La Rosario que recibe a Maradona tenía menos espacios verdes que Buenos Aires y recién había empezado dos años antes la recuperación de su frente costero que, como te conté alguna vez, le llevó varias décadas. Hoy Rosario tiene casi el doble de espacio verde público por habitante que Buenos Aires.

Pero Diego no duró mucho en Newell’s y volvió una vez más al sur, esta vez a La Boca, para terminar su carrera. Durante sus días en el club, el Diez dejó grabada una de sus frases célebres y el domicilio que lo albergó durante muchos años. Después de un entredicho en La Bombonera, invitó al Huevo Toresani a pelear a su casa: “Segurola y Habana 4310, séptimo piso, y vamos a ver si me dura 30 segundos”. La pelea nunca sucedió y Toresani llegó a Boca meses después, donde forjaron una amistad de larga duración, pero la dirección en el barrio de Villa Devoto quedó grabada para siempre.

Pero no fue el único domicilio del Diez durante su vuelta al fútbol argentino. También pasó días en la quinta de sus padres en Moreno, desde donde disparó con un rifle de aire comprimido a periodistas que hacían guardia en la puerta para obtener alguna declaración a raíz de su salida intempestiva de Newell’s.

Barrio Parque, quizás el barrio más exclusivo de Buenos Aires, diseñado por Carlos Thays en 1912, también albergó a Maradona un tiempo. Ahí, donde alquilaba una casa que se incendió en 2002, tenía como vecinos a Susana Giménez, Mariano Grondona y Franco Macri. El choque “de clase” fue estruendoso. A Maradona no lo querían en el barrio. Según algunos testimonios, la presentadora Flavia Palmiero lo denunció por ruidos molestos y en venganza Diego estacionó frente a la casa que compartía con Franco el camión Scania con acoplado que se había comprado para que no lo molestaran los periodistas y lanzó una advertencia provocativa: “Yo saco el camión cuando los que viven acá digan cómo hicieron la guita”. Una clásica disputa por el espacio público.

Fuente: Cenital / Original aquí.

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