Valeria Hipocampo

“Los seres humanos somos los mismos y las mitologías son como ver a un espejo”: Valeria Hipocampo

“Más allá del tiempo invertido en ilustrar y escribir, este libro ha implicado para mí un largo recorrido rastreando los orígenes de mi perpetuo interés por los símbolos y el imaginario de lo femenino”, autora de Sagradas: 50 diosas de todo el mundo.

Ciudad de México, 11 de agosto (MaremotoM).- “Los dioses están siempre presentes, pero no se les ve; no se dejan ver, sino en raros y preciosos instantes cuando una realidad deslumbrante aparece en su brevedad, como una manifestación de algo infinito”, ha dicho María Zambrano, en El hombre y lo Divino. Una frase que le ha servido a la investigadora, ilustradora y escritora Valeria Hipocampo para hacer su libro Sagradas: 50 diosas de todo el mundo, editado por Plan B.

¿Cómo se concibe lo femenino alrededor del mundo?

“Más allá del tiempo invertido en ilustrar y escribir, este libro ha implicado para mí un largo recorrido rastreando los orígenes de mi perpetuo interés por los símbolos y el imaginario de lo femenino. Mi estilo gráfico, siempre repleto de mujeres y elementos usualmente relacionados a la feminidad, ha sido el sitio donde vierto un lenguaje que, aunque difícilmente podría expresar con palabras, gira siempre alrededor de las mismas ideas: delicadeza, nostalgia, sabiduría, sutileza, liviandad; las mismas que han hallado su refugio y santuario en la hoja de papel, el grafito y los colores. Estas cualidades han sido también depositarias del paradigma femenino y a la larga se han vuelto una forma de imponer una única y deseable manera de asumir la feminidad”, dice la artista al comenzar el libro, donde desde Oya, la diosa caribeña, hasta Ixtab, la diosa maya, todas condensan una galería por donde aprenderemos a conocer y a amar a estas deidades que nos hacen reflexionar sobre la femineidad y sobre nuestro estar en el mundo.

Valeria Hipocampo
Sagradas, un libro sobre las diosas. Foto: Cortesía

Valeria Hipocampo nació en la Ciudad de México en 1989 con el Sol en Piscis. Estudió Historia del Arte y un par de años después comenzó a trabajar como ilustradora para libros de texto, carteles, portadas y lo que saliera al paso y necesitara un dibujo para comunicar. Actualmente trabaja de manera independiente desde su estudio, donde produce fanzines, ilustraciones personales y también tatúa: la biografía de una joven artista mexicana.

–Son mujeres históricas y también te han llamado la atención, ¿verdad?

–Sí, un poco de las dos cosas. Son mujeres históricas porque hay un registro histórico para describirlas, cada una de ellas está en textos mitológicos, hay registros artísticos o pictóricos o escultóricos que las datan.

–¿Lo hiciste por encargo?

–Fue un poco interés de ambas partes. Mi estilo como ilustradora siempre ha estado fundado sobre la estética de lo femenino, del hombre-mujer, creo que empató bastante bien la idea de mi editora y toda esta moda que hay sobre el tema de la mujer. Llegó en el momento perfecto.

–Me pareció un libro adecuado para los jóvenes

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–Pensé más o menos en un público que va desde loas 12 años hasta una mujer que tiene ene cantidad de años. La información bibliográfica que contiene, está muy resumida, tienes razón, es para un público joven.

–Ha habido muchos otros libros respectivos

–Obviamente, en mi investigación me topé con varios libros, el poder femenino a través de las diosas es lo que trataban.

Valeria Hipocampo
En mi investigación me topé con varios libros, el poder femenino a través de las diosas es lo que trataban. Foto: MaremotoM

–Nómbrame a tus cinco favoritas

–La primera es Coatlicue, la diosa por la que empecé todo este proyecto. Antes de comenzar con el libro, hice una ilustración de ella. Es una diosa que encarna el ideario prehispánico mitológico, de vida o muerte y su representación es el monolito que está en el Museo de Antropología. Otra de mis favoritas es Sejmet, es una deidad egipicia, una diosa leona, que encarna la ira de los dioses para corregir a la humanidad. De las diosas de las culturas más conocidas, la de la cultura grecolatina, está Hestia, una diosa no tan conocida, pero me gusta mucho porque es una diosa muy humilde. Estaba presente en todos los hogares griegos, aunque nunca tuvo un templo. Es más de lo íntimo, lo familiar. Ningyo es una especie de ser deificado, una sirena japonesa, son seres muy etéreos y tímidos, que viven en lo profundo del mar. Rara vez se la ve, pero si llegas a ver a una tendrás fortuna para toda la vida, pero suelen ser casadas para comerciar con su carne porque su carne da la vida eterna a quien la consuma. Y finalmente, la otra diosa que me gusta es Pelé, la diosa de fuego en su encarnación volcánica, en las islas de Polinesia, ella tiene un culto súper vivo.

–¿Qué lugar ocupamos hoy frente a las diosas?

–Las mitologías están siendo retomadas porque hay mucha sabiduría en ellas. No sólo de la cultura que ya no están, sino una sabiduría del ser humano en su forma más pura, más absoluta. Para mí representan cómo los seres humanos seguimos siendo prácticamente los mismos y las mitologías son como ver a un espejo. Representan historias que se repiten y hay mucha sabiduría ahí.

–Las diosas encarnan sentimientos y actitudes que el patriarcado ha eliminado

–Es un poco reivindicar como cualidades que son femeninas y que se nos ha negado, como la ira, como la transformación en diferentes facetas, la muerte. La gran lección de las Diosas es que pueden encarnar a vida y muerte, al amor y odio, nada está separado, el ideal de esa unidad que el patriarcado ha eliminado es la cualidad “no deseable” de la mujer. Es sorprendente que hay diosas a las que es imposible seguirle el registro histórico. Las diosas de la cultura musulmana, por ejemplo, que implican mucho poder, no hay estudios recientes sobre ella.

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