MANUSCRITOS DE LA CIUDAD REPTIL

MANUSCRITOS DE LA CIUDAD REPTIL | 30 tips para disolver el ego en un vórtice

Los psicoanalistas que proponen terapias basadas en reforzar al ego, quizás con intenciones funcionales o incluso “liberadoras”, ¿habrán contemplado la posibilidad de que, precisamente, al reforzar dicho ego se podría estar encubriendo una problemática subyacente, que terminaría empantanándose en el inconsciente?

Ciudad de México, 5 de noviembre (MaremotoM).- En psicología, se concibe al ego como la instancia psíquica por medio de la cual un “yo” –de existir éste ontológicamente– se reconoce a sí mismo. Si bien, más que identificarse como un objeto espaciotemporal (y transferible como entidad), desde una perspectiva fenomenológica basta la configuración de un nivel de conciencia para justificar la experiencia de dicho “yo”, independientemente de que un “yo” separado de “otro(s) yo(s)” podría tratarse solamente de un epifenómeno, un “programa provisional” para generar tal estado de conciencia.

Los psicoanalistas que proponen terapias basadas en reforzar al ego, quizás con intenciones funcionales o incluso “liberadoras”, ¿habrán contemplado la posibilidad de que, precisamente, al reforzar dicho ego se podría estar encubriendo una problemática subyacente, que terminaría empantanándose en el inconsciente?

Claro, puede existir el riesgo de que, al disolver junto con el ego a la facultad de conciencia reflexiva, se diera ocasión a que un sistema exterior de tendencia totalitaria asumiera el control de la voluntad de la entidad eventualmente individual en una instancia de ego a mayor escala (como alegoría: el “ego” del hormiguero que toma control sobre el ego individual de cada hormiga; esto en el supuesto de que dichos animales desarrollaran dicha instancia psíquica para concienciar un “yo” en cada cuerpo individual de hormiga –incluyendo a la reina, por muy confortable que estuviera esta última).

Desde otra perspectiva, tal vez el disolver el ego de un “individuo” consiguiera que “éste(a)” se deshiciera de sus apegos, obsesiones, angustias, frustraciones y decepciones. ¿Pero cómo saberlo? Además, dicha contingencia –de libertad o de control– ¿sería solamente de importancia para un ego preocupado y, por tanto, solamente un apego u obsesión más?

Como, al parecer, hay arenas movedizas en estos ámbitos, se ha hecho necesario –gracias o a pesar de los propios paradigmas de la psicología– explorar dinámicas que nos ayuden a tantear el terreno (o la “interfaz” entre varios sistemas, de ser el caso). Así, desde la perspectiva que contempla al ego como la instancia negociadora que suele desembocar en una cristalización rígida que bloquea el fluir natural de la energía –libido incluida– que recorre el circuito de un ser (no necesariamente un “yo”), para la vía de tratar de disolver o contrarrestar la fuerza centrífuga de dicho ego bosquejamos pues, en la presente columna, una serie de tips o dinámicas informales que han de tomarse, siquiera, como “metáforas para el desap(ego)”:

  1. No le ponga nombre a sus calzones
  2. Trate de soñar que usted es una bacteria que se parte en dos y que el sueño, a su vez, se parta en dos, y así exponencialmente hasta que no recuerde qué o quién había empezado a soñar.
  3. Ofrézcase de voluntario para que un laboratorio pruebe un producto o sustancia relacionado con algún capricho de sus aspiraciones personales.
  4. Haga una playlist con piezas del género musical que más le repela y escúchela durante toda una semana. Invente incluso pasos de baile para acompañarlas.
  5. Regale su trabajo un mes a personas que necesiten sus servicios y no lo mencione en redes sociales ni se tome fotografías de dicha labor.
  6. Compóngale una canción a la Luna, sin engañarla.
  7. Si tiene una mascota con nombre, cámbiele ese nombre por el de usted mismo y, ante el registro civil, usted cámbiese de nombre por el que tenía su mascota.
  8. Si en algo en lo que usted sea usted culpable, su abogado lo defiende y gana el juicio, usted apele contra sí mismo y consiga que el abogado mismo y el juez sean encerrados junto con usted por complicidad.
  9. Salga de su casa y vague sin rumbo por tres días; trate de no llevar dinero ni teléfono móvil, fluya con las oportunidades que se vayan presentando para resolver sus necesidades pasajeras.
  10. Si llega a ser premiado con un Nobel, preséntese en la ceremonia caracterizado como indígena del Amazonas y ceda todos los derechos de sus hazañas a la Humanidad.
  11. Duerma en una sala de espera de hospital durante un mes.
  12. Si alguno de sus hijos o sobrinos muestre interés en alguna actividad que usted desprecie, apóyelo en dicha actividad y trate de involucrarse en las prácticas que realice.
  13. Vuélvase aficionado incondicional del equipo rival a su favorito (futbol, básquetbol, NFL, béisbol, etcétera).
  14. Lave todos los excusados que ensucie en el lapso de una semana.
  15. Haga un meme racista, clasista o denigrante con una foto suya.
  16. Haga una lápida con su nombre y, como epitafio, escriba la mayor vileza que haya hecho, luego colóquela en algún lugar visible de su jardín o de su sala.
  17. Regálele su fondo de retiro o sus ahorros a su peor enemigo e invítelo a que en un futuro diga unas palabras en el funeral de usted.
  18. Tómese la mejor selfie que pueda (donde refleje de mejor manera la imagen que usted quiere dar de sí mismo) y luego fotochopéela hasta que usted parezca aquello que más detesta, vestido de la manera que más le repugne; después compártalo en un gif sonorizado con la melodía más vil que haya escuchado.
  19. Escriba un relato sobre cómo pierde su tiempo en las redes sociales. Compártalo en las mismas y conteste todos los comentarios que le hagan con algún poema.
  20. Viaje al país que menos le llame la atención y recórralo por un mes, interactuando con las personas, animales y fauna del lugar. Evite permanecer mucho tiempo dentro de algún cuarto.
  21. Pinte su recámara del color que menos le agrade, use dicho color de fondo en la pantalla de su teléfono móvil y coloque en el cuarto de baño un foco que emita luz de tal color.
  22. Mande a hacer un espejo de cuerpo completo que distorsione completamente su imagen; o, si una tecnología futura lo permite, programe que la pantalla de tal espejo haga que su reflejo corresponda al actor o actriz que más aborrezca (un nivel extra supondría escoger al del sexo opuesto al de usted).
  23. Inyéctese una droga que prácticamente lo convierta en sauce llorón e intente nadar en un río.
  24. En la próxima ofrenda de día de muertos ponga la foto de algún difunto al que usted le hubiera deseado la muerte o, de ser el caso, alguien a quien usted hubiera provocado la muerte con alevosía.
  25. Recicle completamente todas las partes de su coche, desparézcalo del universo dejando la menor huella posible.
  26. Sin una fórmula genérica, de la manera más pertinente en cada caso pero sin miedo y lo más sincera y espontáneamente posible, muéstrele a todas la personas que quiere que, efectivamente, las quiere. No busque asesoría para ello ni haga uso de servicios o productos industrializados.
  27. No responda a necedades, por más ganas que le den; en su lugar, sonría integralmente (sin sarcasmo, sin sorna) para poder transformar el efecto. Esto tal vez requiera años de disciplina: empiece lo antes posible.
  28. Si se encuentra usted en una secta en la que el gurú lo humille hasta trapear con su ego el piso, agradézcale por el detalle enfrente de todos y luego asesínelo para liberar a la secta de los vestigios de ego enajenado en la dependencia al líder y al éxtasis. Ojo: no sea tentado a volverse el nuevo líder, aunque los groupies se lo pidan de rodillas y ofreciéndole que disponga usted de sus propios egos.
  29. Pida a sus familiares que su cadáver lo den de comer a los buitres u otros animales carroñeros diferentes a los gusanos (de ser posible, a la intemperie). Entre más pronto el reciclaje de su carne, mejor.
  30. Práctica extrema: sin asumirlo como condena, haga voto de silencio –de ser posible, mental– y láncese al mundo que no tenga que ver con los textos o palabras. No se comunique ni siquiera con sus dioses. Si teme llegar a sufrir algún tipo de demencia por navegar sin el puerto de un “yo” y ser una carga para su familia, prevea dejar todo en orden con los “suyos” y refúgiese en el bosque o en un risco.
Te puede interesar:  Brugal 1888 y Menchaca Studio celebran la historia del ron con una botella intervenida en chaquira

(Nota: algunas de estas dinámicas podrían generar inquietudes –no sabemos si en el propio “ego” que se resiste o en alguna otro ámbito psíquico o fisiológico–, muchas veces en torno a la cuestión de cómo hallar un balance entre no perder la integridad, dignidad, etc. y, a la vez, no empoderar la soberbia, el control y la rigidez. Tal vez se hayan de desarrollar ciertos tipos de “calentamientos” antes de enfrentar ejercicios o dinámicas que supongan correr mayores riesgos, especialmente para el caso de aquellos egos que solamente quieran regularse en modestia o bien aquellos que teman desquebrajarse antes de poder ser superados como instancia ejecutiva).

Comments are closed.