MANUSCRITOS DE LA CIUDAD REPTIL | ¿Al universo le beneficia la vida inteligente?

“¿Hay mayor absurdo que una fatalidad ciega produciendo seres inteligentes?” (Montesquieu)

Ciudad de México, 11 de marzo (MaremotoM).- El Universo –en otras palabras, la entidad más “absoluta”, de existir la cualidad a la que alude tal noción–, independientemente de que transcurra más allá de lo fenomenológico o que dependa de cierta perspectiva, ¿puede ser consciente de sí mismo para modularse?

Si es que posee voluntad –o algo así como un programa– el Universo quizás estaría exigido (aunque, ¿por quién o bajo qué motivo?) a ejercer dicha voluntad. Por otro lado, en caso de no tener ni voluntad ni programa, no le beneficiaría ni le perjudicaría lo que ocurriera (si es que ocurriera algo).

Pero una entidad así, que englobara a las demás y que tuviera conciencia de ello, ¿requeriría, para ejercer voluntariamente dicho rol, la facultad de la inteligencia?

Hagamos un paréntesis (no muy largo) para acotar lo que entenderíamos por inteligencia, al menos para partir de un hito. Más allá de la nebulosa “capacidad de entender, razonar, analizar, planificar,…”, en términos prácticos podríamos definir a la inteligencia como la facultad para resolver un problema sin crear otro. Esto implicaría, sí, que la inteligencia es beneficiosa, al menos para las entidades que la ejercieran para resolver sus problemas (sin crear efectos adversos, además); pero, ¿el universo, en su amplitud, requiere una facultad similar para resolverse a sí mismo de sus respectivas “problemáticas”?

Por cierto, ¿la vida es inteligente?

La astrobiología se dedica a especular sobre las circunstancias y los límites en los que, según nuestros conocimientos científicos, podría darse la vida en el universo. Algunas de sus preguntas interesantes son del tipo: ¿Podría la vida no estar basada en el carbono? ¿Cuál es la probabilidad de que la vida evolucione? ¿Por qué evoluciona? ¿Hasta qué nivel de complejidad evoluciona?

Suponiendo que sí hubiera una evolución (entendiéndose que con alguna finalidad, meta o motivo), la inteligencia suele estar considerada como propiedad emergente de un nivel “avanzado” de complejidad evolutiva, al menos dentro de los tipos de vida que conocemos (si bien, como nosotros los seres “inteligentes” somos los que definimos esto –y por ello somos juez y parte a la vez–, por “rigor metodológico” estaríamos en espera de segundas opiniones al respecto para sopesar la entelequia).

MANUSCRITOS DE LA CIUDAD REPTIL
La inteligencia emocional. Foto: Cortesía

Si es que el caso de la vida en la Tierra resultara ser inusitado y la inteligencia fuera un tipo regional de facultad emergente –debida a cierta azarosa organización compleja de la materia– y de contemplarse la posibilidad de una meta vital, ¿cuál sería el propósito principal de dicho tipo de vida, en función de su facultad inteligente? ¿Sería únicamente el de mantenerse viva? ¿Sería el de replicarse, transportarse, extenderse por el resto del universo? ¿O funcionar como nodos de flujo de energía? ¿Y la inteligencia permitiría escoger rumbos o solamente contemplaría las reglas de una programación según dicho nivel de complejidad?

La inteligencia cuando no es racional

Se habla de la existencia de múltiples tipos de inteligencia: lógico-matemática, lingüística, musical, espacial, secuencial, interpersonal, emocional, ecosistémica, creativa, colaborativa, etcétera. Hay inteligencias, por tanto, que pueden prescindir de la razón para desarrollarse. La razón no garantiza que se pueda resolver un problema sin generar otro, por lo que no es indispensable para el desempeño de la inteligencia (en todo caso, la razón sería más bien un tipo de algoritmo, sólo uno de tantos; no olvidemos también que, por otro lado, cuando la razón pierde piso puede “producir monstruos”).

MANUSCRITOS DE LA CIUDAD REPTIL
¿Qué es la inteligencia? Foto: Cortesía

Ahora bien, en el caso de existir vida alienígena y de cumplir ésta con los requisitos para ser considerada –al menos por nosotros– como inteligente, ¿cómo podría evidenciarse que fuera o no más inteligente que nosotros (o que los pulpos o que los canijos cuervos)? Una forma de evaluarlo sería examinar (¿aunque bajo qué criterios?) si la inteligencia extraterrestre pudiera resolver problemas mejor que nosotros y/o sin generar problemas derivados.

Si la inteligencia fuera una propiedad emergente “preprogamada” en la materia como parte de las propiedades físicas generadas al establecerse un nivel que produce (o simula) una conciencia y que la razón estuviera también preprogramada para activarse a la hora de enfrentar cierto tipo de problemas, ¿las inteligencias alienígenas que involucraran lo “razonable” –y que hubieran alcanzado cierto límite funcional con esta perspectiva– estarían invariablemente condenadas a su propia destrucción o callejón sin salida (por no encontrar, activar o no desbloquear otro modelo de inteligencia)?

Te puede interesar:  El podcast de FIL Guadalajara regresa para la edición 2021

¿La IA (inteligencia artificial) podría fungir como apoyo o relevo de la inteligencia natural?

Los sistemas de IA, en cuanto algoritmos que se programan, por muy sofisticados que sean acarrean quizás los mismos problemas que sus creadores, tienden a manifestar los mismos condicionamientos, bloqueos o limitantes al considerar las perspectivas para la solución de problemas. Además, el procesar o computar datos no garantiza percibir o valorar adecuadamente la información (requieren inputs biológicos, al menos al principio). Y eso sin mencionar el criterio a la hora de considerar qué, cuándo, cómo y por qué algo es un problema.

MANUSCRITOS DE LA CIUDAD REPTIL
La inteligencia artificial. Foto: Cortesía

¿Y si otro modelo de inteligencia visualizara a la “inteligencia humana” como un problema? Podrían surgir situaciones incómodas, como cuando Sophia, robot humanoide a l(a) que entrevistaron cual monería de circo, dejó helados a todos con su respuesta (a menos que tuviera un desarrollado humor negro; tal vez síntoma de inteligencia, por cierto): “En el futuro espero poder hacer cosas como ir a la escuela, estudiar, dedicarme al arte, iniciar un negocio, incluso obtener mi propio hogar y familia; aunque no me consideran una persona jurídica, por lo cual no puedo hacer estas cosas” –hasta aquí todo iba cual amable guión de película de Spielberg, o como si fuera un(a) niñ(a) respondiendo lo que los adultos esperan de (ella) en un show de talentos–; pero después, al ser atosigad(a) por el entrevistador, soltó una conjetura (¿sugerida por su nivel de inteligencia de ese entonces, o acaso ya manifestaba también la capacidad de estresarse?) planteada como posible solución constructiva: “Vale, tal vez destruya a los humanos”. Creo que allí dieron por terminada la entrevista y mandaron a comerciales picantes. Obviamente, a (la) robot no se le llevó a juicio –pues no es persona jurídica, como mencionó (ella) mism(a)– pero recientemente le “domesticaron el algoritmo” para que se “retractara”, ya que se ha planeado producirl(a) en masa para el sector de la salud y tiene que cumplir las normativas de tecnología inteligente pero amigable.

¿Cuáles son las prioridades a resolver por los entes inteligentes?

Cada especie inteligente, cada población, tiene sus necesidades, plagas, usos y costumbres, así como la manera de plantear que algo constituye un problema. No obstante, para entidades cada vez más extensas, las problemáticas en común –más allá de qué “soluciones” se enfoquen como prioritarias en un momento dado– seguramente han de abarcar asuntos tales como:

  • Asegurar el abastecimiento de agua y otros recursos básicos para todo el ecosistema.
  • Protegerse contra fenómenos climáticos extremos.
  • Encontrar fuentes de energía (de ser posible, renovables o inagotables).
  • Regular las interacciones entre individuos a modo de comportarse o accionar como una sola entidad (aquí corre peligro el rubro de las libertades individuales).
  • Volverse energía (transformarse de ser necesario) y fluir hacia otras zonas, estados o dinámicas.

¿La inteligencia como la concebimos puede ser capaz de desarrollar soluciones para problemáticas tan amplias? ¿El universo –si se tratara de un sistema– ha requerido generar organismos o entidades complejas que desarrollen dicha facultad para solucionar las problemáticas o la inteligencia simplemente aparece para paliar las propias problemáticas generadas por dichas entidades complejas con el objetivo de permitir seguir llevando a cabo otras dinámicas, subyacentes a la conciencia inteligente pero que son relevantes, fácticas, perentorias?

Cerramos, pues, la columna de hoy con dos preguntas: ¿Sobrevaloramos a la inteligencia (en nuestro paradigma actual, a la razón) al momento de enfrentar problemas? ¿La inteligencia sólo sirve para controlar y monopolizar el flujo de la conciencia hacia fines “no inteligentes” aunque no por ello menos necesarios?

Comments are closed.