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MANUSCRITOS DE LA CIUDAD REPTIL | BOCETO PARA UN MANUAL o CARTOGRaFía sobre EL SUEÑO Y LA VIGILIA

Ciudad de México, 16 de agosto (MaremotoM).- En esta ocasión aprovecharé la columna para esbozar algunos aspectos que podrían considerarse para diagnosticar un estado de conciencia como “sueño” o como “vigilia”. Quizás usted lo tiene muy claro, pero hay veces que en algunos parajes de “mundos flotantes” puede ser útil saber qué reglas aplican para desenvolverse de manera pertinente en uno u otro caso. Trataré de aterrizar en ejemplos cotidianos los asuntos de carácter más fisiológico. Aquellos estados de conciencia “intermedios”, que presentan propiedades tanto de vigilia como de sueño (por ejemplo: alucinaciones, delirios, estados de conciencia alterada, epifanía, inspiración creativa, sueño lúcido, realidad aumentada por interfaz, esquizofrenia, sonambulismo, coma, etc.), tendrían de ser desarrollados en manuales ulteriores.

Aquí se puede hacer un paréntesis para recordar aquella película del 2010, El origen (título original: Inception), dirigida por Christopher Nolan y con Leonardo DiCaprio en el papel principal, en la que un grupo de ladrones o espías se sumergían, bajo los efectos de un sedante, en la mente de su víctima, de manera que infiltraban los diversos sustratos de la mente, estructurando proyecciones o construcciones tipo sueños para inpeccionar diferentes niveles de profundidad. La estrategia radicaba en que la víctima, al momento de interactuar en una interfaz de proyecciones artificiosas, no sospechara que estaba “soñando”. No recuerdo bien los métodos de los inmersores, pero tenían una especie de peonza que hacían girar para enfocar el nivel de conciencia en el que se encontraban (en los sueños, la peonza se mantenía girando, como si fuera un “gif animado” en la mente). Ellos mismos, al parecer, podían confundirse, o tal vez podrían ser asimismo “hackeados” o quedarse en el viaje. Algo parecido ocurría en una película de una década atrás, La célula (original: The Cell), dirigida por Tarsem Singh y con Jennifer Lopez en el papel de una psicóloga que probaba una riesgosa y potencialmente desquiciante “terapia inmersiva” (inicialmente en un niño en coma, aunque en la trama termina “auscultando” a un asesino sádico). Aquí una probadita de ambas películas, por si no las conocen:

Tráiler de El origen:

Tráiler de La célula:

En fin… que no estaría de más esbozar un manual para este tipo de viajes, por si las moscas. No sabemos que truculencias nos depara la tecnología en el futuro y hemos de estar atentos a lo que se quiera instaurar sobre nuestra conciencia y sus diferentes niveles. O también, ¿por qué no?, acaso podamos llegar a definir de manera pragmática si estamos inmersos ahora mismo en un tipo de interfaz (para referencia de esta posibilidad tenemos películas como la popular Matrix o, para casos de despabilamiento de inteligencias artificiales, series como Westworld).

EN LA VIGILIA:

  1. Hay cierta propiedad de constancia, esto es: las cualidades de los objetos mantienen un aspecto o continuidad durante varios minutos, horas, incluso días, meses o años (polvo más o polvo menos); la idea de un transcurso del tiempo se presenta como si éste fuera un continuo; los seres, igualmente, mantienen su nombre, su rol, el parentesco y la personalidad, por lo menos durante el transcurso de una reunión, junta, negocio, conversación o residencia.
  2. Las personas en la vigilia necesitan usualmente evadirse: dormir, drogarse, ir de compras, ver series, leer, navegar por internet, jugar videojuegos, etc.
  3. Hay que pedir permiso y dar las gracias. Hay que abrir y cerrar las puertas y ventanas. Hay que limpiarse después de cagar. En lineamientos como los anteriores, para el estado de vigilia hay leyes físicas, que en sociedades de control han sido opacadas por reglamentos de carácter social, cuyo dictado ha sido monopolizado por figuras jurídicas (en vigilia, por ejemplo, se ha de cuidar uno de no estacionarse en un lugar prohibido antes que preocuparse por alterar la ley de la gravedad o de la mecánica cuántica).
  4. Las personas, durante la vigilia, se ven obligadas a contratar abogados, médicos, contadores, mecánicos o hackers ante ciertas encrucijadas.
  5. Los ciclos de la noche y del día están más o menos regulados por las actividades cotidianas, especialmente en el seno de la vida social. En la vigilia uno puede ubicar qué día de la semana es y qué hora del día (aproximadamente, al menos) en virtud de una cotidianidad estructurada bajo algún tipo de agenda.
  6. En la vigilia hay muchas distracciones innecesarias. En la vigilia uno tiene “tiempos muertos” para poder percatarse del azar.
  7. En la vigilia uno puede formular preguntas con más detalle; por ejemplo: “si salgo media hora antes, ¿me dará tiempo de pasar por un café?”.
  8. El sueño permite ejercer manifestaciones polimorfas de la libido. Los hombres, por ejemplo, somos más conscientes de la erección del pene durante la vigilia; en el sueño, en cambio, uno puede andar descalzo en el césped y no enterarse de que aquel asunto lo ha excitado sexualmente de algún modo.
  9. La temperatura es más “calculable” durante la vigilia, a diferencia de la sensación térmica (que en el sueño sólo ésta última cuenta).
  10. Las imágenes en la vigilia no suelen ser tan “estrafalarias” o “surrealistas” como durante el sueño, si bien en las civilizaciones preocupadas por el entretenimiento los entornos sean más fantasiosos e ilusorios.
  11. La “narrativa” en la vigilia suele corresponder a una linealidad de tiempo, a una memoria episódica más controlada.
  12. Si uno se muere no se puede despertar, o eso dicen. Sólo algunos pueden cambiar a voluntad el final de la historia durante la vigilia. O eso se dice.
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EN EL SUEÑO:

1.Es verdad que durante el estado de sueño a veces se puede planear como avioncito de papel, flotar como globo con helio o elevarse sobre el paisaje cual dron, pero también se da el caso de que la energía motriz se haga “pazguata”, como si al correr las piernas tuvieran atole en vez de sangre o como si uno estuviera repartiendo barajas en una partida de póker debajo del agua.

2.La música, en el sueño, emerge del cuerpo mismo, difícilmente llega de una bocina o de algún instrumento. Por ejemplo, uno puede prescindir de una banda de mariachis para llevar una serenata en un sueño.

3.Los estímulos internos a veces pueden ser percibidos a través de lo que en la vigilia se considerarían estímulos externos. Por ejemplo, en el sueño uno sabe que tiene hambre cuando ya tiene un plato servido o un pedazo de comida en la boca.

4.Uno puede oler, saborear y tocar simultáneamente a algo o a alguien.

5.Al menos en personas de cierta generación hacia atrás, no se requiere usar computadoras o dispositivos móviles durante el sueño, aunque a veces la interfaz de un programa puede inmiscuirse en un proceso cognitivo (tal vez las generaciones más jóvenes también requieran, por ejemplo, un geolocalizador para desplazarse en el sueño).

6.Las necedades parecen duras de ignorar o de combatir. Lo que se pierde en un sueño es difícil o imposible de encontrar y, al parecer, uno no puede optar por el desapego. Las búsquedas en los sueños siempre son angustiantes.

7.Uno puede ver a través de la oscuridad y de la neblina. Uno puede intuir los colores aunque no haya iluminación suficiente.

8.En un sueño, uno puede ver por la televisión exactamente lo que necesitaba ver. El reloj siempre marca la hora pertinente. En los espejos se puede reflejar lo que uno quiera, como si se tratara de internet.

9.Uno a veces puede ser un animal, una criatura, un monstruo, un infante, un viejo, pero difícilmente un robot (habrá que consultar los casos documentados al respecto).

10.Durante el sueño, uno no sabe con certeza a qué clase social pertenece o dónde ha nacido. A veces incluso uno “habita” un lugar que apenas reconoce.

11.A veces, celebridades de la vida en vigilia pueden aparecer en los sueños fuera de contexto: manejando una lancha, tomando el lugar de parientes, siendo nuestros roomies o vendiendo fruta en la calle, etc.; con algo de suerte, se las puede usted ligar en una fiesta, en un bar o en medio de las montañas.

12.Uno puede conducir un coche como le venga en gana, como si fuera James Bond o Lola la Trailera.

13.Los bebés pequeños pueden hablar, caminar, fumar, usar chakos…

14.Las olas del mar en los sueños pueden estar vivas, los lagos pueden tener membranas y los pozos estar iluminados de manera curiosa (por “dentro”).

15.Personas que uno trata en vigilia pueden comportarse o hablar de manera distinta, tener un aspecto muy diferente; sin embargo, en el sueño uno sabe de algún modo que se corresponden con tales personas que conocemos en vigilia.

16.Durante un sueño, las llamadas “perversiones” nunca son asumidas como tales (aunque, al parecer, eso ocurre también en vigilia; es semántica, pues).

17.Al parecer, en los sueños no se ejercen los vicios que uno pudiera tener durante la vigilia (por ejemplo, la necesidad de fumar, tomar café, drogarse, tomarse una selfie, jugar un videojuego, etc). Quizás las pulsiones que conducen en la vigilia a dichos hábitos generen durante el sueño los símbolos o la atmósfera y por ello no se requiera soñar el propio hábito del vicio. En esos casos, el sueño podría estar funcionando como un sucedáneo para canalizar la expresión del vicio.

18.En el sueño, aunque no sea común, se pueden “traslapar” diferentes historias o escenas, las cuáles a veces parecieran transcurrir “simultáneamente” (algo casi imposible de concebir o de gestionar en el estado de vigilia o en interfases).

19.Al parecer, los trastornos de la conciencia afectan tanto al sueño como a la vigilia. En este punto cabría hacer una tabla para comparar las repercusiones en cada estado y el tipo de síntomas o de signos involucrados.

20.Si uno sueña que muere, tiene tiempo para cambiar de escena, de multiverso, o simplemente despertarse (aquí habría que consultar el manual con las reglas correspondientes a la transición hacia el emergente estado de vigilia, para así evitar equívocos, desilusiones o gasto de energía).

Nota: este “manual” habrá de tener al menos dos versiones: una para, de alguna manera, consultarse durante el sueño y otra para revisarse en caso de vigilia. En la versión para el sueño se sugiere que el manual no tenga índice ni citas profusas a pie de página; además, de ser redactado en palabras, se recomienda hacerlo en la lengua original de la región en donde la persona quiera nacer o fallecer. Si para consultar un manual como el esbozado aquí, la tecnología vigente llegara a desarrollar una app para dispositivo móvil, las generaciones jóvenes más vulnerables habrán de estar alertas para que dicha aplicación no les hiciera creer que se encontraran en un estado (por ejemplo, en estado de coma) y los encerrara erróneamente allí, condenándolos a tomarse selfies indefinidamente ante cualquier espejo o interfaz y a tirarse pedos o a desarrollar malestares internos sin siquiera advertirlo (las abuelas dirían aquí: nadie sabe para quién trabaja, mijo).

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