MANUSCRITOS DE LA CIUDAD REPTIL | La posible vida y/o muerte en una “designer ark”

“Hay una cantidad infinita de esperanza en el universo, pero no para nosotros”. Franz Kafka.

Ciudad de México, 13 de septiembre (MaremotoM).- Una “Designer Ark” sigue la lógica del Arca de Noé, pero con animales selectos y tecnología personalizada de vanguardia. Los animales –racionales y no tanto– son elegidos en más de un par por especie (sobre todo en humanos y mascotas) y no al azar sino por poder adquisitivo, abolengo, alianzas, una pizca de meritocracia comprobable y quizás, en rigor metodológico, recolectando además especímenes extras con habilidades y cualidades genéticas favorables (con miras a evitar la degeneración del linaje al mando).

Algunos inversionistas, pues, han desarrollado fortalezas que servirán eventualmente de refugios, donde los multimillonarios del mundo (1% de la población) y sus selectos invitados practicarán algún tipo de comunidad cuando el planeta sufra algún colapso (climático, social, epidemiológico, radiactivo, financiero o de cualquier otro tipo). Dichas fortalezas o búnkers son entornos artificiales con comodidades de todo tipo y suministro de materias primas, mercancías y artefactos para algo más que la mera supervivencia.

Uno de los más grandes y famosos búnkers para multimillonarios es Oppidum, situado en un lugar montañoso de República Checa, llamado así aludiendo a los lugares privilegiados donde se desarrollaban asentamientos en la Europa Antigua. Aquí un video sobre este exclusivo “resort apocalíptico” (si es que existe):

Aquí un enlace para ver otros ejemplos de refugios, algunos más modestos y en un rango que abarca diferentes presupuestos:

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¿Cómo sería la convivencia en un lujoso búnker apocalíptico?

Tal vez la atmósfera asemeje una ilustración lounge de Jordi Labanda o algo con la estética estilo Hedkandi. O bien, por su carácter apocalíptico, algo más new age, minimalista, tratando de evitar un glamour innecesario (se requerirá seguramente cierta moderación y templanza para aminorar la carga histórica).

Será algo así como un retiro espiritual indefinido, aunque de personas a las cuales de nada les sirve cultivar el espíritu sin su dotación de commodities. Y, ya que tocamos ese tema, imaginemos las misas allí dentro de las catacumbas all-inclusive. ¿Desarrollarán una nueva religión, harán un pastiche de varias creencias, elegirán una por mayoría, impondrán una, o de plano neutralizarán dichas prácticas para cultivar una ética pragmática y sustentable? ¿Rescatarán al Papa, al Dalai Lama, a los dos, a ninguno? Tal vez los refugios se organizarán por religión, para evitar fuegos cruzados, al menos por un tiempo y antes de que comience el ciclo de los fundamentalismos internos en cada creencia.

El primer servicio religioso, independientemente del culto, tal vez proponga “orar por aquéllos hermanos que se sacrificaron por nosotros allá en la superficie” y tratarán de ser piadosos los primeros meses o años. Después, paulatinamente se empezarán a generar versiones de la historia de los sobrevivientes, escritas por ellos mismos, a la par que teorías conspiratorias. Varios años después, quizás haya grupos que intenten incluso abandonar los refugios.

Cuando el colapso en el exterior o en la superficie termine o amaine, ¿qué pasará con los millones de cadáveres sobre las ruinas? ¿Habrá ya robots que se puedan encargar de arreglar el ecosistema? O, en el caso de que el evento apocalíptico hubiera sido una “simulación”, un operativo secreto para exterminar al resto de la humanidad y permitir la supervivencia de la prole del grupo selecto, ¿quiénes harán el trabajo sucio afuera y qué pedirán a cambio? ¿O serán también robots? ¿Quién desarrollará el algoritmo para que los robots discriminen? Etcétera.

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Por otro lado, ¿qué ocurrirá en la primera necesidad abierta de batalla dentro del refugio? ¿Habrá deportes que funcionen como sucedáneos? ¿Se empezarán a hacer bandos, facciones? Finalmente, estos refugios resultan una prisión de lujo (supuestamente, sin guardias). Tal vez se pongan cámaras solamente para regular técnicamente las normas de convivencia, para aclarar malentendidos o para hallar seres u objetos extraviados. Cabe además recordar que algunos de tales multimillonarios, siquiera unos pocos, llevan a sus espaldas hábitos y personalidades psicópaticas.

¿A la nobleza la pondrán en un búnker especial, incluso en una nave hacia otro planeta, o la mezclarán con los plebeyos en el underground?¿A la servidumbre implícita en tales tradiciones la tendrán en calidad de esclavitud o por virtud de un extravagante contrato de supervivencia?

¿Qué pasará con las artes? ¿Los artistas residentes pagarán su estancia con entretenimiento (a la manera de los pianistas judíos o las orquestas de gitanos durante el nazismo)? ¿El arte y la filosofía serán acaso cultivados espontáneamente por cualquier persona, en virtud del tiempo de ocio?

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Posibles dudas en los usuarios

En caso de que sea usted un multimillonario que no se haya decidido aún por ser parte de alguno de estos tipos de desarrollo inmobiliario del futuro, aquí le enlisto unas probables FAQ (preguntas frecuentes) que le sirvan como guía de las inquietudes que consumidores de su segmento de mercado podrían tener sobre estos refugios de alto perfil:

  • ¿Cómo puedo mantener mi autoridad o mi jerarquía social allí dentro? ¿Qué pasa si un vecino quiere imponer algún tipo de liderazgo sobre los demás? ¿Habrá algún reglamento interno? ¿Quién vigilará su cumplimiento?
  • ¿Qué pasaría si los sirvientes se amotinaran? ¿Habrá guardias? ¿Y si los guardias se amotinan y toman el poder?
  • ¿En caso de que solamente haya familiares (y robots para las tareas domésticas) y se tuviera que permanecer allí varias generaciones, ¿se ha considerado algún tipo de serrallo o de zona con “inmigrantes” tolerados, por si fueran requeridos ciertos servicios o suministros de diversa índole diferente a los que ya provean los autómatas?
  • ¿Los que construyen dichos refugios tienen para sí otros más estratégicos, menos vulnerables, o podemos confiar en que, para ellos, “el que paga manda”? ¿Cómo nos certificarían que no están lucrando con nuestra fortuna ante el panorama de emergencia?
  • ¿Cómo podremos estar seguros que no se trata de una “meta-argucia” mediática para sacarnos de la jugada a cierto grupo de poder y dejarnos fuera de un “Nuevo (Des)orden Mundial”?
  • Si los recursos se acabaran allí dentro y hubiera caos, muertes, epidemias, etcétera, ¿podría haber una opción para calcinar cadáveres y adormecer a los sobrevivientes hasta que murieran tranquilamente y, arregladitos y reposando por la eternidad como faraones –o conservarlos de algún modo–, para dar fe de su existencia a futuros y foráneos arquéologos?
  • ¿Qué aseguradora podrá responder por si algo no funciona?

Y, para no extenderme más, el último de los puntos anteriores nos da la pauta para formular la pregunta primordial relacionada con toda esta especulación: ¿quién asegura a una entidad aseguradora?

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Como colofón: ¿Y los que permanezcan –o permanezcamos– afuera: los outsiders? Creo que, a pesar del caos, será un final más épico. Dejo aquí un video con una canción de los Talking Heads cuya letra nos puede dar algún panorama:

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