Mariana Enríquez

Mariana Enríquez gana el 37 Premio Herralde de Novela con Nuestra parte de noche

ADELANTO | Alguien camina sobre tu tumba, de Mariana Enríquez

Nacida en 1973, publicó su primera novela a los 21 años, Bajar es lo peor y hace poco ha editado una novela fantástica Este es el mar. Ediciones Antílope, con su entusiasmo y buen gusto por la literatura, ha editado recientemente su libro de crónica sobre los cementerios Alguien camina sobre tu tumba.

Ciudad de México, 4 de noviembre (MaremotoM).- Hace un año la entrevistábamos por su libro Las cosas que perdimos en el fuego (Anagrama), donde decía que a los cuentos de terror “hay que ampliarlos, hay que renovarlos”.

Nacida en 1973, publicó su primera novela a los 21 años, Bajar es lo peor y hace poco ha editado una novela fantástica Este es el mar. Ediciones Antílope, con su entusiasmo y buen gusto por la literatura, ha editado recientemente su libro de crónica sobre los cementerios Alguien camina sobre tu tumba, un delicioso compendio de crónicas sobre los cementerios más famosos del mundo, aunque eso sí todavía le falta el de Culiacán, Jardines del Humaya, el más lujoso que alguna vez se haya visto.

Mariana Enríquez, una periodista primero y una escritora siempre, ha recibido muchos aplausos, entre ellos el de Beatriz Sarlo (otrora estudiosa de la literatura, hoy antikirchnerista feroz): “Toma un rasgo que reconocemos en Cortázar y lo exacerba: lo podrido y maléfico de la vida cotidiana, la rajadura por la que se filtra un fondo de irracionalidad donde chapotean cuerpos entregados a sus excreciones y palpitaciones”.

Claro que lo suyo va mucho más allá de Cortázar, aunque tiene como él esa especie de narrativa melancólica, propia del sur de América Latina. Y suponemos que eso es lo que ha premiado la editorial Anagrama, otorgándole el 37 Herralde de Novela por Nuestra parte de noche. En palabras del jurado, “desborda las convenciones del género al que se adscribe –cultivado de forma admirable, pletórica de imaginación– para elevarse a la categoría de novela total, abierta a grandes asuntos: la inmensidad de la relación entre un padre y un hijo, los lazos terribles del amor y de la amistad, la enfermedad como condición de vida, las máscaras del ritual, la verdad atroz de los dioses, la cara oculta de la historia y de la política. Un libro a la vez oscuro y deslumbrante”.

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Mariana Enríquez
Mariana Enríquez, la ganadora del Premio Herralde. Foto: Cortesía

Juan Pablo Villalobos ha dicho que “esta novela es una saga y un paseo por esos paisajes interiores que, en algunas madrugadas afortunadas, recorremos en nuestras mejores pesadillas. Continuadora de una tradición que podríamos denominar como “La Gran Novela Latinoamericana”, pertenece a una estirpe de obras tan disímiles, pero igualmente ambiciosas y desmesuradas, como Rayuela, Paradiso, Cien años de soledad o 2666”.

NUESTRA PARTE DE NOCHE

Un padre y un hijo atraviesan Argentina por carretera, desde Buenos Aires hacia las cataratas de Iguazú, en la frontera norte con Brasil. Son los años de la junta militar, hay controles de soldados armados y tensión en el ambiente. El hijo se llama Gaspar y el padre trata de protegerlo del destino que le ha sido asignado. La madre murió en circunstancias poco claras, en un accidente que acaso no lo fue.

Como su padre, Gaspar está llamado a ser un médium en una sociedad secreta, la Orden, que contacta con la Oscuridad en busca de la vida eterna mediante atroces rituales. En ellos es vital disponer de un médium, pero el destino de estos seres dotados de poderes especiales es cruel, porque su desgaste físico y mental es rápido e implacable. Los orígenes de la Orden, regida por la poderosa familia de la madre de Gaspar, se remontan a siglos atrás, cuando el conocimiento de la Oscuridad llegó desde el corazón de África a Inglaterra y desde allí se extendió hasta Argentina.

El lector encontrará en estas páginas casas cuyo interior muta; pasadizos que esconden monstruos inimaginables; rituales con fieros y extáticos sacrificios humanos; andanzas en el Londres psicodélico de los años sesenta, donde la madre de Gaspar conoció a un joven cantante de aire andrógino llamado David; párpados humanos convertidos en fetiches; enigmáticas liturgias sexuales; la relación entre padres e hijos, con la carga de una herencia atroz; y, de fondo, la represión de la dictadura militar, los desaparecidos y, más adelante, la incierta llegada de la democracia, los primeros brotes del sida en Buenos Aires… El terror sobrenatural se entrecruza con terrores muy reales en esta novela perturbadora y deslumbrante, que consagra a Mariana Enriquez como una escritora fundamental de las letras latinoamericanas del siglo XXI.

Ya leeremos la novela y mientras tanto, un gran abrazo a Mariana Enríquez.

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