Mariana H

Mariana Hernández, una comunicadora a la que los libros y los autores aman

Una preciosa conversación entre estos tiempos donde todos corremos. Con Mariana H, la conductora de Caldo de cultivo y quien entrevistará en el Hay Festival al baterista de The Cure, Lol Tolhurst.

Ciudad de México, 14 de julio (MaremotoM).- Está en el Hay Festival. Siempre es una de las primeras que invitan y este año entrevistará al baterista de The Cure, Lol Tolhurst, que viene a presentar su libro The tale of two imaginary boys: Cured (Malpaso). Estará en Querétaro tratando de traicionar un poco su condición de fan y haciendo las cosas fáciles para los muchos que asistirán a la entrevista.

Está también la Feria Internacional de Guadalajara, está en la Feria Internacional de Oaxaca, ¿presentar libros se ha convertido en un nuevo oficio? Le decimos y se ríe, pero nadie como ella tiene esa condición para aparecer fresca y definitiva frente a un público y a un autor que se conmueve con su simpatía y su verborragia.

No tiene esa condición de experta en un tema, pero precisamente por eso, pregunta todo lo que el oyente o el lector quisiera preguntar.

Mariana H.
Sigo dedicándome a la radio, tengo un programa de televisión que me encanta tener: Caldo de cultivo y eso me dio la posibilidad de escribir un libro. Foto: MaremotoM

Es autora de clóset. Esto para decir que cuando sacó su primer y hasta ahora único libro, Neurosis, sustancias y literatura. 21 conversaciones con escritores más o menos jóvenes (Reservoir Books), Mariana ya guardaba desde pequeña una ancha relación con la pluma. No importa si no publica demasiado, importa que puede expresarse y que más allá de quien diga: Ahora hasta Mariana publica, ella prepara su nuevo libro, de entrevistas a rockeros y piensa en Trío, el libro coordinado por Paola Tinoco para Anagrama, donde ella participó con un notable relato.

–Hay una edad de periodistas en la que uno sabe que no va a ser rico y que probablemente no tendrá jubilación. ¿Qué piensas tú?

–Exactamente, no vamos a ser ricos, pero ni vamos a tener los lugares estelares, por lo menos en medios tradicionales, en los que me he movido mucho. Vamos a tener que hacer una migración porque los espacios en donde hay dinero y fama no fueron nuestro camino. Lo celebro. Batallamos más, pero me siento muy afortunada de poder dedicarme profesionalmente a lo que estudié. Literatura, radio y música fueron mi matrimonio perfecto. Estos pequeños espacios en la sección de Cultura, que son los dos minutos al final de las noticias, es lo mío.

–Pienso que cuando uno trabaja en esos lugares estelares como tú dices, lo hace por dinero. Pero ahora los sueldos han bajado muchísimo…no tiene tanto sentido trabajar allí

–Es cierto. Creo que en esos espacios la gente se quiere hacer rica y famosa, no buscamos la fama, en ese sentido, tenemos que atorarle.

–Tu oficio pareciera ser que te hace feliz, ¿es así?

–La verdad que sí. Con el trabajo que hago estoy feliz, no estoy muy feliz con las condiciones que lo tengo que hacer. Uno de los momentos más difíciles de mi vida, lo que me sacó a flote fueron mi trabajo y los amigos. Sigo dedicándome a la radio, tengo un programa de televisión que me encanta tener: Caldo de cultivo y eso me dio la posibilidad de escribir un libro. Era algo que no tenía pensado pero fue una oportunidad muy importante. Son como esas pequeñas medallas que te va dando el trabajo, quiero pensar que bien hecho.

–¿Siempre presentas a los libros que te gustan?

–No, claro que no (risas). Es un oficio relativamente reciente. No todos los libros me gustan, no hay ninguno que diga este es abominable. Intentando ser congruente con mi idea de difundir la lectura, nunca me vas a escuchar decir que un libro no me gustó o este libro de la gran autora. Pierdo ante mí si lo hiciera. Este presentador con muchas zalamerías termina ocasionando que los autores sean arrogantes o inseguros. Yo lanzo el pase y el autor hace el trabajo. Yo trato de facilitar esta conversación.

–Entrevistar a un autor sin tener tan presente la propia opinión…

–Yo eso te lo admiro mucho. Eres una persona y por eso te has metido en algunos problemas, que dice siempre la verdad. Yo si el libro no me gustó, tengo una ventaja, necesariamente no tengo que entrevistarlo. No soy una persona que confronta mucho. Aprendí de Hugo Gutiérrez Vega, mi maestro, que decía: “En La Jornada reseñamos libros buenos y no tan buenos. Los malos, mejor no”.

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–El periodismo es escuela y universidad para toda la vida

–Sí. A veces entrevisto a Fernando Rivera Calderón, a veces él me entrevista a mí y otras veces los dos presentamos un libro. Nos volvemos como el mil usos. Hemos tenido que aprender muchas cosas tecnológicas. Cuando yo empecé a grabar lo hacía en cinta de carretes. Ahora puedo grabar desde el teléfono. Es una universidad todos los días.

Mariana H.
Intentando ser congruente con mi idea de difundir la lectura, nunca me vas a escuchar decir que un libro no me gustó o este libro de la gran autora. Foto: MaremotoM

–¿Cómo te ha ido con el resto de los colegas?

–He tenido de todo. Ahora queda muy claro el término “fifí”. En algún momento me decían la pinche Barbie, porque usaba maquillaje. Era como la gente que trabaja en Cultura, que estudió periodismo, me tachaban mucho de eso. Cuando son las ferias nos juntamos todos y me llevo bien con todos. Ahora resulta que Mariana escribe, es lo que dicen. Hay que aguantar vara. No he tenido una confrontación real.

–El tema de la escritura, ¿qué sientes tú con respecto a ese libro?

–Estoy de acuerdo con que meto algunas introducciones y algún cierre de mi verdadera pluma. Me involucro. Quería aportar un poco de mi crónica. Ahora estoy escribiendo en ese mismo formato un libro sobre músicos.

–Participaste también en Tríos

–¡Porque Paola Tinoco está loca! Sé que no se quemaría ella y también sé que es Anagrama, así que para mí ha sido un brinco enorme. Tengo cuentos de clóset a publicar en Anagrama, al lado de esos nombres estelares. Yo fui alumna de Eduardo Casar. También de Hugo Gutiérrez Vega, de Hugo Argüelles. A Casar le gustaba lo que escribía él se reía, decía que era chistoso. Me dijo que ese era mi tono. Me decía que leyera a Pancho Hinojosa, él fue quien me pica las costillas para escribir. Siempre me decía que un escritor no es el que siempre publica, sino el que siempre escribe. En esas estoy.

–¿Qué es la escritura para ti?

–Si era la típica al Hijo del Cuervo para escribir poesía en su carpeta. Entonces me disfrazaba de escritores, cuando conocí a la literatura tuve pudor y me dio miedo. Sin embargo, seguí escribiendo. Me gusta ridiculizar mis sensibilidades cursis. Comedia es tragedia más tiempo, es una frase de Woody Allen que siempre me acompaña.

Mariana H
Ha sido muy generoso conmigo el Hay Festival y un mes antes empiezo a entrar en pánico. Foto: MaremotoM

–¿Qué significa para ti el Hay Festival?

–Fui a la última de Xalapa y es uno de mis grandes retos. Uno puede ser muy imponente y ya conoces a los escritores, pero cuando voy al Hay Festival nadie me conoce y me ponen al lado de un escritor que a lo mejor pensará: ¿Y esta vieja quién es? Ha sido muy generoso conmigo el Hay Festival y un mes antes empiezo a entrar en pánico. Siento que es un Festival que trae a gente muy importante. Este año me pusieron en un solo evento, pero es una conversación con el baterista de The Cure.

–¿Qué cosas aportan las ferias, los festivales, tú, a la literatura?

–Cuando la gente me pregunta qué son las ferias, trato de describir las partes donde se rompen los formatos típicos. He estado por ejemplo con Lydia Cacho o con el Padre Solalinde y viendo los guaruras y la seguridad en todas partes. No es nada más de libros, hay cosas de danza, de música. Las ferias y los festivales aportan a la gente la posibilidad de tener un montón de cosas. Poco a poco hemos ido creciendo, en función de la famosa descentralización. Lo que quería en el libro era dar destellos de escritores que se presentan como tal cuales son. Lo que trato de aportar es quitarme de solemnidades e intentar bajar el balón y tener una conversación natural. Quiero que la gente lea. Quitar la solemnidad y la superioridad de quien tiene el micrófono.

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