Blonde

Marilyn espera una película más luminosa, sin crueldad, sin sadismo

El cuerpo de Norma Jeane, Marilyn Monroe y Ana de Armas es expuesto y violentado todo el tiempo. No hay muchos momentos -quizá ninguno- en el que se asome una mujer inteligente, culta y luminosa. Siempre es tratada como un objeto del que se ríen hasta los personajes más pueriles de la historia porque, por ejemplo, asume que no es rubia natural o desconoce temas básicos de la cocina.

Ciudad de México, 30 de septiembre (MaremotoM).- A propósito de filtraciones -y no hackeos- anoche no pude dormir por una fuga de agua de los vecinos de arriba. Mientras lo resolvían, terminé de ver Blonde, una historia que promete, en principio, ser fascinante, pero acaba por ser desconcertante.

El talento de una hermosa y estupenda actriz es puesto al servicio de la victimización extrema de Norma Jeane, la niña huérfana abusada por todos hasta la muerte.

No sé qué opinen ustedes, pero en la mirada del director hay mucha crueldad y sadismo. El guion me pareció absolutamente miserable. Retrata a una mujer que nunca logra hacerse cargo de si misma, que vive en un estado de vulnerabilidad absoluta y con una disociación de la personalidad permanente.

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El cuerpo de Norma Jeane, Marilyn Monroe y Ana de Armas es expuesto y violentado todo el tiempo. No hay muchos momentos -quizá ninguno- en el que se asome una mujer inteligente, culta y luminosa. Siempre es tratada como un objeto del que se ríen hasta los personajes más pueriles de la historia porque, por ejemplo, asume que no es rubia natural o desconoce temas básicos de la cocina.

Blonde
Blonde, por Netflix. Foto: Cortesía

La historia se convierte, paradójicamente, en un fetiche para el consumo de las miradas lascivas, así como el dossier de la vieja Playboy. El cuerpo mítico de una mujer, expuesto absolutamente, para la satisfacción del que mira. Muchos se masturbaran al verlo inclinarse siempre ante los deseos más obscenos de los hombres.

Me temo que Marilyn tendrá que seguir esperando la historia de sus momentos más luminosos, aquellos en los que no fue víctima ni objeto de consumo sexual. Esa mujer audaz que se hizo un lugar en la industria del espectáculo, una mujer consciente de sí misma y del tiempo que le tocó vivir, una mujer que pensaba y leía.

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