Martín Caparrós, cronista atrapado en la Fenal mientras el mundo se derrumba

Una charla en León con el escritor y periodista argentino que retrata el mundo para El País y The New York Times

León, Guanajuato, 4 de mayo (MaremotoM).- “¿A cuánto tiempo estamos de Caracas?”, pregunta en León, Guanajuato, un inquieto reportero argentino que a sus casi 62 años se conserva en la mejor forma, física y periodística.

Martín Caparrós estuvo en Caracas hace tres meses, cita con la que arrancó el serial que está escribiendo para El País donde “toma el pulso a grandes ciudades de América Latina”.

En Caracas, en Bogotá, en Ciudad de México, en La Habana, el soberbio cronista que es Caparrós se ha enfrentado a un problema: ¿cómo demonios se cuenta una ciudad?

Y la culpa es sólo de él, que le ha propuesto la serie al periódico español. Mientras el goce es nuestro al adentrarnos en cada crónica extensa, vívida, que nos grita que ese era un trabajo no solo necesario, sino urgente.

Ahí, en las “chabolas”, en las ciudades perdidas, en los barrios miserables; pero también en los “malls”, en las zonas europeizadas y americanizadas que son islas en un mar de miseria; o en la desafiante decadencia señorial, tan latinoamericana, tan realismo mágico, de esa Habana que se ha vuelto telón de fondo para exclusivas marcas que ven glamour en la desolación, es donde podemos sentir el gran fracaso de estas repúblicas hijas del servilismo, de la ambición y del desinterés.

Le digo a Caparrós: “leyéndote me doy cuenta que es una falacia aquello de que una imagen vale más que mil palabras”.

“Y, no se qué decirte”, me contesta, pero empieza a enhebrar una charla que toca todas las barandas de la mesa que es este momento del mundo: del fracaso de la izquierda en el Cono Sur, a la predecible ruta lopezobradorista de regalar dinero para construir una clientela política; del entrampamiento de la crisis política en Venezuela y el papel de instigador de Trump, al debate en el continente sobre la vieja pregunta leninista del “qué hacer”; del invento del fantasma migratorio, a la gestión que la migración siempre se ha dado a sí misma desde tiempo inmemorial.

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Todo así, en poco más de 15 minutos apresurados entre el zumbido de la gente que recorre la Feria Nacional del Libro en León, sobre todo, y gustosamente, niños, en las primeras horas de la jornada y con la presión de la fila de colegas que también espera para charlar con el afamado autor y viajero incansable.

Es Martín Caparrós, autor de novelas como Los Living y A Quien Corresponda; de grandes libros de crónica como Larga Distancia y La Guerra Moderna; y de un reportaje que mucho tiene de manifiesto y de ensayo filosófico, El Hambre.

Después de este diálogo tengo sentimientos encontrados. Qué bueno que no partió a Caracas cuando escuchó las primeras noticias de la insurrección de Guaidó. Qué malo que no esté allá, para tener su excepcional periodismo literario viendo ese proceso de primera mano. Pero siempre habrá tiempo.

Esta es la charla con Martín Caparrós en la Feria Nacional del Libro de León a donde, por cierto, y lo que son las cosas, vino a hablar de futbol.

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