Mbappé

Mbappé y el mundo a sus pies

Monsieur 37. Así le empezaron a decir sus compañeros después de que un GPS calculara que, contra Argentina, en la estampida que le rompió las fibras de un músculo a Marcos Rojo y que terminó en penal, sus piernas levantaran 37,4 kilómetros por hora.

Ciudad de México, 20 de febrero (MaremotoM).- Fue esa extraña pausa previa a la tormenta. Quedaba la mítica resaca del gol de Marcos Rojo, había asado en Bronnitsy y un miembro del cuerpo técnico le preguntó al jugador del PSG: “¿Qué tal es Mbappé?”. El diálogo tambaleó entre la esperanza y lo devastador:

–Es muy importante la primera pelota. Si al principio no sale, empieza a fastidiarse y se va de partido.

–¿Y si le sale?

–Yyyyyy…se va a poner peludo.

Monsieur 37. Así le empezaron a decir sus compañeros después de que un GPS calculara que, contra Argentina, en la estampida que le rompió las fibras de un músculo a Marcos Rojo y que terminó en penal, sus piernas levantaran 37,4 kilómetros por hora. Ya en 2017 había mostrado sus cartas: con la casaca del Mónaco, contra el Lille, había metido una carrera de 60 metros a 36 km/h. Usain Bolt, el jamaiquino récord mundial, logró en 2009 un galope de 44,5 km/h. Kylian Mbappé todavía no pudo alcanzarlo, aunque en 2019, en el primero de sus tres goles jugando para el PSG contra el Mónaco aceleró a 38 km/h. Con una pelota en los pies. Porque él, además, es el sabueso que va detrás de la corona de Lionel Messi y de Cristiano Ronaldo.

Mbappé
Kylian Mbappé, el nuevo astro. Foto: Cortesía

Existen excelentes futbolistas y están los que van más allá. La ley tenía escrito que detrás vendría Neymar. El brasileño, tras su último cumpleaños, dio parte por gastroenteritis. Durante cinco años consecutivos, el 11 de marzo, nunca estuvo disponible para un encuentro. Amarillas, expulsiones y molestias musculares: tan crack que jamás se ausenta a la fiesta aniversario de su hermana Rafaella. El mismo año en que el PSG lo contrató, una semana después de que hiciera que Gerard Piqué publicara en su cuenta de Twitter que el craqui no se iba, Nasser Al-Khelaïfi, ex tenista y presidente de la corporación Al Jazeera Sports (Bein), desafió el fair play financiero y contrató vía un falso préstamo a la joya que le faltaba. Desde ese día, los parisinos se armaron con la obsesión de conquistar la Champions League con Mbappé a la cabeza.

Hay tres flashes del delantero que marcó tres goles la semana pasada en la goleada en el Camp Nou, 4-1, al Barcelona, por la ida de los octavos de final de la Champions:

Mónaco vs Manchester City. 2017. Octavos de final. Guardiola había aterrizado esa temporada en Inglaterra. En la Premier, reinaba el Chelsea de Antonio Conte, ahora líder del Calcio con el Inter. Nadie esperaba que el equipo del Principado fuera tan protagonista en la competencia. Fabinho (ahora en Liverpool), Benjamin Mendy (City), Lemar (Atlético Madrid), Bernardo Silva (City) y Falcao completaban la base del conjunto de Leonardo Jardim. La estrella era el chico de 18 años. Fue una serie alucinante: 5-3 la ida y 3-1 la vuelta. Tres goles en total de Mbappé, que repetiría la misma cantidad de gritos en la fase siguiente, contra el Borussia Dortmund. Caerían contra Juventus en semifinal: un global de 4-1, obviamente, con grito del joven francés. Acá un resumen de aquella locura.

Francia vs Argentina. Un caballo. Las piernas más largas que el resto del torso. Ante cada pérdida, Javier Mascherano y Nicolás Tagliafico se disponían a correr a la bestia. Un tiro libre. Un penal que Antoine Griezmann convirtió. El tercer grito. El cuarto. El mundo a sus pies y el Mundial en su mano. Volvió a convertir en la final contra Croacia: el cuarto del 4-2. (Quizás sea doloroso este video, pero el resumen del octavos de final acá).

Barcelona vs PSG. Fue la última semana. Mauricio Pochettino lo sacó de su zona de confort y le encontró un hueco táctico alucinante. De interior izquierdo. La banda para el lateral de Sergiño Dest. Cerca del mediocampista italiano Marco Verratti y apenas a pasos de Mauro Icardi. El objetivo: aprovechar la lentitud para retroceder de los centrales del Barcelona, con Pique regresando de una lesión. Una diferencia de concepto fundamental en el juego: una cosa es estar y otra es llegar. Hay futbolistas que cumplen el rol de ocupar espacios. Otros, sorprenden. Para sacarse el sombrero con el entrenador argentino: es lógico que una estrella como Mbappé desequilibre, pero es extraño que lo haga en un lugar impensado.

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“Escúchame, que lo vendan a Bale”. Las palabras eran de Maradona en diciembre de 2017. En una entrevista con AS, Diego sorprendía con el relato de la vez que le recomendó a Florentino Pérez, monarca del Real Madrid, que fichara a Mbappé. Todavía el PSG no había desembolsado los 145 millones de euros. Le sobraban estrellas al club merengue. Todos campeones de la Champions durante tres temporadas consecutivas. Esta semana le volvieron a consultar a Zinedine Zidane si se llevaría al crack francés, hijo de madre argelina, como él. La suma de operaciones mediáticas da a entender que bajo la mesa se negocia la llegada de Mbappé a la capital de España para dejarle el espacio a Messi en París. Quién sabe, pero la relación con Diego quedó para siempre: todavía en su cuenta de Twitter, su foto de perfil es una imagen del genio argentino.

La historia, sin embargo, pone a Mbappé más cerca de Pelé que de Maradona. Diego tenía 17 años y quedó marginado por César Menotti del Mundial de 1978. La chance de acariciar la Copa del Mundo le llegaría dos ediciones más tarde. El brasileño, en cambio, logró su primer título en 1958. La juventud tampoco es que no le pesó: una suerte de psicólogo le recomendaba al entrenador Vicente Feola que lo marginara. De acuerdo con algunas biografías, el propio Edson Arantes do Nascimiento quiso abandonar la concentración previa a la Copa de Suecia porque Ari, un defensor de Corinthians, se empacó en lastimarlo en una práctica. El DT lo protegió. Como ocurrió con Didier Deschamps en Rusia con Mbappé: “Kylian es muy inteligente y sabe escuchar. Él sabe todo esto. Todavía está aprendiendo”. Sus palabras no sonaron en cualquier momento: ocurrieron en cuartos de final, contra Uruguay, luego de que el delantero provocara a Lucas Torreira.

Son días en que una presión extrema recae sobre Mbappé. La vuelta de los octavos será el 10 de marzo. La obsesión de PSG por la Champions League siempre se topó con un pero: en 2016/2017, en octavos, ganó la ida 4-0 y cayó por 6-1, contra Barcelona; en 2017/2018, en octavos, se lo comieron las garras del Real Madrid; en 2018/2019, en octavos, la quedó contra el Manchester United; en 2019/2020, se atragantó en la final contra el imposible Bayern Munich. Un solo equipo de Francia obtuvo este torneo: el Olympique de Marsella, en 1993, sorprendió al Milan del holandés Van Basten, dirigido por Fabio Cappello, y le ganó la final por 1-0 -en el equipo titular jugaban Fabien Barthez, Marcel Desailly y Deschamps, columna vertebral del campeón del mundo de 1998-.

Quién sabe si este será el año. Las apuestas viajan con los franceses y el planeta se enamora de él. De las cinco ligas más fuertes del mundo, la de la capital en París no sólo es la menos potente sino la que atraviesa su mayor crisis económica: Mediapro, la propietaria de los derechos televisivos, rescindió su contrato y la Ligue 1 ya le propuso al Sindicato de Futbolistas una rebaja del 30% en los salarios. PSG funciona como una multinacional: ocurre en la capital del siglo XIX, con capitales de la capital del siglo XXI. Quizás, Mbappé se sostenga allí o sea el salvador de la Liga española, que tras diez años gloriosos de Messi y de Cristiano parece desinflarse. Los tiempos de los negocios, a veces, son demasiado voraces. Por ahora, al niño maravilla francés le sigue saliendo bien su primera pelota y gambetea las presiones que el mercado le mete.

Fuente: Cenital / Original aquí.

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