Daniel Saldaña París

Me gusta la fealdad de la Ciudad de México: Daniel Saldaña Paris

Aviones sobrevolando un monstruo es efectivamente un libro autobiográfico, pero precisamente es esa gran cuota de ficción y de un narrador que teoriza sobre la ficción lo más encantador de este libro corto, que recorre ciudades en donde Daniel Saldaña Paris ha vivido, como La Habana, como Madrid, pero siempre añorando y odiando a esa Ciudad de México que lo vio nacer en 1984.

Ciudad de México, 30 de abril (MaremotoM).- El joven escritor Daniel Saldaña Paris tiene un libro en Anagrama, lo que la editorial considera “un libro seductor, a medio camino entre la crónica, la autobiografía y la narrativa”, en lo que uno cree que también ha participado en el concurso de Crónica y que se declaró “desierto”, diciendo Leila Guerriero, uno de los miembros del jurado, que todos los libros eran “buenos, pero autobiográficos”.

Aviones sobrevolando un monstruo es efectivamente un libro autobiográfico, pero precisamente es esa gran cuota de ficción y de un narrador que teoriza sobre la ficción lo más encantador de este libro corto, que recorre ciudades en donde Daniel Saldaña Paris ha vivido, como La Habana, como Madrid, pero siempre añorando y odiando a esa Ciudad de México que lo vio nacer en 1984.

“De la Ciudad de México a Madrid, de Cuernavaca a Montreal y de allí a La Habana, este libro dibuja un recorrido por las ciudades que me han marcado. ¡Horrible vida! ¡Horrible ciudad!, escribe Baudelaire en un poema que releo mucho, de El spleen de París. Horrible oficio, añado aquí: solitario e incierto, sembrado de obstáculos reales e ilusorios, desesperante y mal pagado. Pero también oficio dulce, que me sosiega y me hace olvidarme de casi todo lo que en general me angustia. Pensar sobre la ciudad desde la que escribo, o sobre el cuerpo que teclea estas palabras, es siempre, invariablemente, pensar también el acto mismo de escribir, sus consecuencias. Por eso se cuelan, en estas páginas, algunas reflexiones sobre el oficio, horrible y luminoso, de poner una palabra delante de otra”, dice el texto, en un camino por la autobiografía que no es nuevo para el autor.

Ha escrito el poemario La máquina autobiográfica y las novelas En medio de extrañas víctimas y El nervio principal, aunque él ha dicho “que antes no sé si me hubiera animado a escribir un texto así. Descreo mucho del sentido de honestidad en la literatura”, en una conferencia de prensa llevada a cabo ayer, con la editorial de Anagrama, Silvia Sesé y la representante de la editorial, Lluisa Matarrodona.

Daniel Saldaña París
Libro editado por Anagrama. Foto: Cortesía

Claro que luego, Daniel se contradice y dice que “también soy bastante exhibicionista debo decir y me gusta la desnudez del texto autobiográfico, hay bastantes episodios donde tengo una pasión por exhibirme plenamente”, expresa.

Cita los diarios de Witold Gombrowicz que fue el que dijo que “uno tiene que ser uno mismo en cualquier cosa que escriba, sea una novela o una reseña” y “he procurado ser fiel a ese principio, aunque el deathline no lo permite a menudo así que siempre regreso sobre los textos y los rehago completamente. Hay otros textos como “La orgía nefasta”, en los años de los que viví en Madrid, lo escribí sin volverlo a revisar. Es un libro con orígenes muy diversos, pero que tienen todos aspiran no a la construcción de una voz, pero sí una prosa que puede variar de un texto a otro, pero que tengan una intención rítmica, un alto grado de atención al lenguaje”, expresa.

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El libro de Daniel Saldaña Paris es un libro raro, es probable que los enemigos de la autobiografía –ahora con el auge de la autoficción, aunque hay que decir que una cosa es ese género y otra cosa es Emmanuel Carrére- no lo vean interesante, pero precisamente por esas cosas que van más allá del yo narrador son las que se levantan en Aviones sobrevolando un monstruo y esa es sin duda la Ciudad de México.

“No he ido al Zócalo de la Ciudad de México sino hasta los 15 años, no he ido a la Ciudad icónica que tanto aparece en la literatura. Y eso se refleja en lo que escribo. Hablo desde mi propia experiencia. Esa Ciudad de México que aparece menos tiene que aparecer en los libros. Me gusta la fealdad de la Ciudad de México. Witold Gombrowicz ha dicho que “había que buscar el arrabal” en ese Buenos Aires, en esas partes un poco más sórdidas de la ciudad y me parece que en la Ciudad de México pasa un poco mismo. Es una ciudad múltiple, con muchos centros, muchas energías distintas”, dice Daniel Saldaña, editor también de Periódico de Poesía.

Daniel Saldaña París
No he ido al Zócalo de la Ciudad de México sino hasta los 15 años. Foto: Cortesía Charco Press

“Mi idea de la literatura está en las antípodas del columnismo. Creo en lo que yo más creo es en no tener columnas. Escribir diarios toda la vida y si logro mantener eso me da un poco igual envejecer”, expresa.

Con respecto a la literatura, ¿qué escritor prefiere ser Daniel Saldaña Paris?

“La idea de la literatura es una entidad más rígida y ajena a mí. Este es un libro de escritura más que de literatura. Me gusta el objeto del cuaderno, donde hay reflexiones sobre la actividad. Me gusta escribir a mano y tener que empezar varias veces. Me gusta reescribir y empezarlo. La escritura se vuelve una especie de rezo”, dice Daniel.

“Me gusta relacionarme con la literatura desde el cuerpo, trato de poner mucha atención a la coreografía de la escritura. También hay una experiencia con el dolor, tengo artritis reumatoide y me empecé a tratar con morfina, hablo mucho de esa experiencia. Para mí es un libro de reconciliación con el cuerpo, creo que la escritura es una especie de baile muy lento, de pequeños movimientos, que sería aburridísimo verla en un teatro, pero que como acontecimiento íntimo me interesa”, agrega.

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