José Luis Prado

Me gustaba esa idea de que el lenguaje nos sirve para sentirnos vivos: José Luis Prado

Migrar bordes es un laberinto que se difumina desde su periferia, desde sus posibilidades de interpretación y es por el otro lado la firme intención del autor de crear un lenguaje universal, algo que entendamos todos.

Ciudad de México, 20 de septiembre (MaremotoM).- Desaparecer es hacerse presente, manifestar un deseo, cerrar los ojos y quebrar la sustancia del “yo”. Desaparecer es, también, evocar desde la inmanencia una postura ante la realidad: la del simulacro. Así, entre sueño y sueño —o variaciones del mismo— existe el riesgo de desvanecerse desde la memoria y el lenguaje para traducir la realidad.

En Migrar bordes, de José Luis Prado, editado por NitroPress, existen un pabellón, un cuaderno de notas, apostillas, cajas de resonancia, recetas médicas y fotografías, elementos que forman parte de la identidad de K., un simulacro de sí mismo, un Kubo Shunman, un Chuang-Tzu, el reflejo en el espejo de un doppelgänger que se reconoce en la crisis del pensamiento que al cuestionar su presencia desarma a su “doble” para construir, adaptar, plagiar un personaje, una historia, una vida.

Migrar bordes es un laberinto que se difumina desde su periferia, desde sus posibilidades de interpretación y es por el otro lado la firme intención del autor de crear un lenguaje universal, algo que entendamos todos.

ENTREVISTA EN VIDEO A JOSÉ LUIS PRADO

Tener memoria, no tener memoria, hay muchas frases relacionadas con esa situación en Migrar Bordes. “El germen de esta historia viene de dos momentos. Uno fue el suicidio de un amigo mío y la otra tiene que ver con un encuentro de Sergio Pitol, en Puebla, cuando él empezaba con el tema de la sustantivización. Era muy curioso que no se acordara de un libro de Oliver Sacks, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”, afirma José Luis Prado en entrevista.

“Digamos que estas dos situaciones me permitieron germinar un poco la idea del proyecto. Desde la hibridación de los géneros, ¿cómo podría narrar esta historia? No quería hacer una novela canónica, sino ocupar como ciertos elementos fragmentarios para poder ayudarme a focalizar desde distintos puntos la historia y narrarla”, agrega.

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José Luis Prado
Editó NitroPress. Foto: Cortesía

La enfermedad de Sergio Pitol lo convirtió en uno de los hombres más inteligentes de México en alguien sin memoria. “Es espantoso y la verdad es que eso no lo percibí como tal, no en ese momento, sino a lo largo del tiempo. Estaba la idea de trabajar con la distancia y hacer que funcione un personaje que no nos pertenece”, afirma.

“Para que de cierto modo lo están llevando a la meta del silencio. Me gustaba esa idea de que el lenguaje nos sirve para sentirnos vivos, para poder traducir la realidad, los colores, las voces, las historias de otros”, agrega.

Esta persona imaginaria toma remedios, en un contexto donde el cerebro es misterioso. “Es un tema sobre el que podemos profundizar, nos permite elucubrar historias. Me gustaba esta idea de presentar recetas médicas e ir participando un poco con algo de desequilibrio. El mismo cerebro funciona de ese modo. Lo que podemos echar mano es de la ficción”, afirma.

José Luis Prado
Presentación en Puebla, junto a los buenos amigos deNeoTraba. Foto: Cortesía Facebook

“Me parece que ahí estaba la apuesta de este libro, hablar de los amigos. Me parece importante que mis ojos que estaban viendo el suicidio de mi amigo pudieran ver de otro modo el hecho. Esta voluntad que tenemos con la pluma, imaginar otra esencia, otra manera de terminar con la vida, como amigo me quedaba en mis manos”, agrega.

Esta hibridación de los géneros lo ayuda a José Luis Prado a hacerlo funcionar alrededor de ciertas imágenes que ya estaban en el texto. “Se me ocurría trabajar con huecos, pero que esos huecos fueran visibles. Nosotros bebemos mucho de la literatura escrita en Argentina, donde hay editoriales volcadas a los textos fragmentarios. En México recuerdo haber leído a Alain-Paul Mallard, un escritor de los ’70 y descubrí a Gonzalo Tavarez”, otro autor interesante.

“La fase de la corrección me dio la idea de hilvanar los textos. Uno escribe lo que le gustaría leer”, expresa.

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