Daniel Krauze

“Me interesaba cómo la sociedad no castiga, sino que le rinde pleitesía a la corrupción”: Daniel Krauze

LECTURAS | Tenebra, de Daniel Krauze

Tenebra es una novela sobre la impunidad y tiene que ver con dos personajes que terminan siendo uno, en un thriller podríamos decir político o más bien de todo lo que está alrededor de la política.

Ciudad de México, 9 de julio (MaremotoM).- La novela Tenebra (Planeta), de Daniel Krauze, es una nueva etapa en su carrera literaria. Corresponde, por qué no decirlo, a la madurez, a ese mirar un poco atrás y saber que ya no se es joven, que uno es padre y que tiene una actitud frente a la vida de mayor responsabilidad, donde la moral ya no es de acuerdo al gin tonic que uno se tome.

Tenebra es una novela sobre la impunidad y tiene que ver con dos personajes que terminan siendo uno, en un thriller podríamos decir político o más bien de todo lo que está alrededor de la política.

Sus anteriores trabajos, Cuervos, Fiebre y Fallas de origen (por la que ganó el concurso Premio Letras Nuevas 2012) hablaban de la juventud, de esos conflictos que atañen a esa primera edad para un Daniel Krauze, nacido en 1982, en Ciudad de México.

Ahora es el turno de estos dos hombres, Julio Rangel y Martín Ferrer, obsesionados ambos con el senador Óscar Luna, metidos en la selva del poder, donde pareciera ser que nada, ni el amor ni el periodismo honesto, tiene sentido en esta carrera que tiene su origen en una sociedad sin valores, donde el hombre es individualista y mezquino.

Daniel Krauze
Tenebra, la novela sobre la corrupción, de Daniel Krauze. Foto: Cortesía

Tenebra me pareció una novela sobre la impunidad general, sobre estas cosas que tenemos los ciudadanos, de acusar sin vernos

–Eso me interesaba muchísimo. Me parece que hay una noción, muy cómoda, de que los corruptos están encima, en la cúpula del poder. Donde está Videgaray sacando un crédito para su casa, Ackerman y Sandoval, la realidad es que todos somos cómplices por omisión, porque toleramos la corrupción, porque se sienta al lado nuestro un corrupto en un restaurante y le decimos: –Un gusto, senador. Me interesaba mucho cómo la sociedad no castiga, sino que le rinde pleitesía a la corrupción. Te pondré un ejemplo emblemático: el gobierno de los Estados Unidos encontró pruebas irrefutables de que Rafael Márquez, uno de nuestros futbolistas más adorados, lavó el dinero para el narcotráfico. Y esto pasó hace dos años y ahora veo a Rafael Márquez en 50 revistas de sociales.

–El periodismo de sociales también parece estar con la corrupción, sacaron a Guaidó en la portada, a Felipe VI…

–También hay un elemento de banalizar el mal. No me imagino en los Estados Unidos después del escándalo de Bernard Madoff, ver tres meses después a la familia de Madoff, en su casa en los Hampton, diciendo: Mientras Madoff está en la cárcel, aquí tenemos la casa en la playa de la familia. En México ves constantemente fotos de la familia, de ellos mismos, que son totalmente corruptos, en las portadas, en Acapulco. En México banalizamos la corrupción y banalizamos el mal.

–Pero no es sólo México, hay que pensar en el neoliberalismo, que nos enseña: o te salvas tú o no se salva nadie

–Lo que acabas de mencionar es el tema central de mi novela. En Tenebra siempre me ha interesado tratar precisamente el capitalismo rampante que genera una obsesión con el individualismo, donde la única meta en la vida es tener un auto mejor que el vecino, una mejor casa que la que tenías cuando eras chico, el valor que se le da a una persona es según el dinero. En México, no sé qué pase en otros países, estamos infectados por el sistema de vida que llevan los estadounidenses. Y si lo llevamos a la política es que los políticos no están ahí para servir al prójimo, sino para convertirse en ricos ellos. El individualismo ha traído una crisis fundamental y de esa crisis intento hablar en Tenebra. Los dos personajes están enfermos de eso, a pesar de que Martín no lo admita.

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Daniel Krauze
Me parece que hay una noción, muy cómoda, de que los corruptos están encima, en la cúpula del poder. Foto: Cortesía Facebook

–En Tenebra hay un hombre pobre que se vuelve rico y un rico que se vuelve pobre…

–Sí, pero lo que plantea la novela es qué grado de venta de tu alma tienes que ejercer para volverte rico. Por supuesto que Julio acaba teniendo todo el dinero del mundo, pero vende su alma al Diablo, se deja humillar terriblemente durante 20 años, logra subir pero sigue siendo “el negro”, sigue siendo rechazado en la oficina, lo siguen ninguneando…también la novela trata esta suerte de falacia sobre la movilidad social, en la que puedes perder todo y acabar en la calle, pero para dar un brinco en la clase social tienes que vender tu alma al Diablo.

–¿Qué estuviste pensando en torno a la novela?

–La política como tal me importaba poco, no soy un experto en política ni soy un periodista, me interesaba la política porque me servía para tratar esos temas que son mis obsesiones desde que empecé a escribir. La gente en el poder, la gente en la clase alta de México, la política era un vehículo muy amoral para hablar de eso, los políticos son la corrupción encarnada o es lo primero que uno piensa cuando se refiere a ellos.

–¿Te parece que todos los políticos mexicanos son la corrupción encarnada?

–Creo que sería simplista decir que todos los políticos mexicanos son corruptos, pero sí creo que la norma es esa. Basta ver que aquella fotografía al empezar el sexenio de Enrique Peña Nieto que decía El nuevo PRI. Con todos esos gobernadores alrededor del Presidente, ¿cuántas de esas personas acabaron en la cárcel, acusadas de fraude, de robo? De 25 fueron 19 a la cárcel. En mi investigación me topé con muchísimas personas que nunca han salido en las noticias y que han hecho una fortuna. Ese submundo es el que aparece en mi novela.

Daniel Krauze
A mí me encanta el cuento y en mis tiempos libres escribo más cuentos que novela. Foto: Cortesía

–¿Volverás al cuento? Aunque las editoriales no lo pidan…

–A mí me encanta el cuento y en mis tiempos libres escribo más cuentos que novela. Tengo varios en el tintero, aunque es verdad que tienden a ser menos atractivos comercialmente, lo cual es una pena. Es un género maravilloso.

–¿Por qué estuviste tanto tiempo sin escribir?

–Pasé mucho tiempo y creo que fue deliberado. Yo había publicado tres libros antes de cumplir 30 años y quería que el siguiente libro no tratara los temas de un escritor joven. Mi investigación para Tenebra marcó como algo bastante difícil para hacerla, en el sentido de tener dos voces en primera persona, de contar un thriller que transcurre en 6 o 7 meses, era como un malabarista que había salido con dos pelotas y ahora tenía quince. Te puedo decir que es el libro que he entregado a una editorial sintiéndome más contento con él. Quería que el libro además fuera un corte de caja, un punto de partida.

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