Oswaldo Zavala

Me preocupa mucho más estar en la calle expuesto a la violencia del Estado que de los narcotraficantes: Oswaldo Zavala

Este imaginario neoliberal que reduce México a un estado violento y apocalíptico obedece a una falta de ideas y a una falta de idea crítica. Tenemos una integración al norte global, el éxito se debe a que nuestros escritores intentan que les hagan caso en The New Yorker, en el New York Times y a que los traduzcan al inglés. Es algo muy triste no sólo porque revela la precariedad intelectual de nuestro país, sino como en realidad triunfa un relato que conviene a las elites políticas del norte hacia el sur.

Ciudad de México, 8 de abril (MaremotoM).- Estimo mucho la capacidad intelectual y su poder de transmitir conocimientos de Oswaldo Zavala. Ya me había sorprendido con Los cárteles no existen, pero ahora, con este nuevo libro, debo decir que soy su fanática.

Hace mucho que lo conozco y sin embargo todavía es muy joven. Tiene 46 años y toda su investigación lo ha llevado por un camino que inicia en el periodismo y que probablemente termine con ese oficio tan importante para algunos, tan insignificante para otros.

Este libro, analiza el tema del narcotráfico desde el lenguaje. Basado en una investigación de archivos oficiales, reportajes periodísticos, estudios académicos y producciones culturales sobre el tráfico de drogas, Oswaldo Zavala revisa el arco histórico del lenguaje en el que se inscriben el relato de guerra en nuestra sociedad contemporánea y la ilusión de organizaciones criminales como el enemigo doméstico. Dedica especial atención a las incontables novelas, películas, canciones, estudios académicos y piezas de arte conceptual que reiteran la misma narrativa que atribuye a los supuestos “cárteles” toda la responsabilidad de la corrupción y la violencia generalizada en México.

Oswaldo Zavala
¿Cómo se construyó este relato de un enemigo que llega desde fuera a subvertir nuestro edén? Hemos aceptado esta explicación y terminamos justificando la política de militarización. Foto: Cortesía Facebook

La guerra en las palabras es nuestro libro, es para entender este país que intentan marcarlo como sangriento y apocalíptico, desde la literatura hasta la música, desde el teatro hasta esos noticieros de televisión que si uno los mira detenidamente –como dice Jon Stewart- tienes que ir a suicidarte después.

Este libro busca articular una mirada por fuera de la hegemonía discursiva del “narco”. La violencia -nos dice- es real, pero la explicación oficial dominante es un ardid político, una fantasía que ha permitido a las autoridades ejercer la más cruel política de gobierno en contra de la población, pero siempre legitimada por la reciclable trama de la “guerra contra el narco”.

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“Lo que podemos ir percibiendo a partir de esta realidad de violencia, es que se no ha impuesto una manera de explicarla. Lo que he intentado hacer con mi libro es mostrar esa historia. Lo que he tratado es de hacer una crítica sobre este lenguaje y cómo hemos llegado a creer que nuestro país está en esta guerra constante, en este horizonte bélico que no parece terminar nunca”, afirma Oswaldo Zavala.

En el tema de la droga hay un problema que es de los Estados Unidos, ¿por qué tenemos que cargarlo nosotros?

“A finales de los años 80 no hablábamos así del narcotráfico. Uno veía al narcotraficante patético, un tipo de personaje derrotado por el proyecto de modernidad mexicano y que tenía una suerte de condición residual. En esas narrativas, los narcotraficantes terminaban mal, no representaba ser un gran peligro para nosotros”, expresa.

Oswaldo Zavala
Editó Debate. Foto: Cortesía

“A partir de los 90, propiciado por el gobierno estadounidense, el narcotraficante comenzaba a formar parte del centro de lo social. Aparecía corrompiendo al gobierno, superando a las Fuerzas Armadas. ¿Cómo es que llegamos ahí? Cuando la DEA comienza a hablar del Cártel de Juárez que monopolizaba el negocio de la cocaína a nivel continental. Esa teoría se usa una y otra vez a lo largo de muchos años. Nuestro país está poblado por numerosos cárteles, que además delinquen en otras especialidades, como el cultivo del aguacate y los secuestros. Si nos quedamos con el relato del narco, repetiremos la verdad histórica como se hizo con los 43 de Ayotzinapa”, agrega Zavala.

Guillermo Arriaga dice que México está en un punto de quiebre, como lo ha estado Alemania en época de los nazis y tantos otros países. Es cierta la violencia y también es cierta el discurso de la violencia.

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“Lo que nos han vendido es que nuestro gobierno está debilitado, asediado por esta entelequia del crimen organizado, algo muy común en el mandato neoliberal. Las democracias están en un estado frágil y que por lo mismo hay que fortalecer sus aparatos de seguridad. En este gobierno hemos visto radicalizarse a los militares una vez más. Son los militares los que no tienen atrapados, no los narcotraficantes”, afirma.

“Es absurdo pensar que grupos de narcotraficantes puedan realmente controlar siquiera espacios pequeños de territorio. Tenemos que pensar con mucho cuidado cuando decimos que nuestro país está en serios problemas de seguridad. La pregunta más importante es cómo contener el aparato de seguridad que sigue creciendo desmedidamente y para el cual se invierten mucha cantidad de dinero y está militarizado en forma global. No podemos atender los problemas urgentes como la precariedad, como la seguridad. No debemos comprarnos de estas lecturas fáciles y rápidas que nos hacen decir que el crimen organizado está en poder de nuestro territorio”, agrega.

Oswaldo Zavala
Estará conversando con el periodista Federico Mastrogiovanni. Foto: Cortesía

La mafia, el narcotráfico, todo vende en la televisión, en la radio, en la literatura.

“Todos estos imaginarios de organizaciones clandestinas que pululan en nuestros productos culturales son los que contribuyen a la hegemonía de este relato. Cuando vemos a la serie Narcos también vemos a los narcotraficantes como responsables de todo lo que nos pasa. Retroactivamente se va asignando culpas a los narcotraficantes de todos los malos endémicos de nuestro país. Para ellos la palabra cártel no existía, este lenguaje va construyendo una realidad inventada. A pesar de que hay poca información verificable”, declara Oswaldo Zavala.

“Me preocupa mucho más estar en la calle expuesto a la violencia del Estado que de los narcotraficantes”, afirma.

Nuestros escritores están totalmente mediados por esta teoría oficial. La historia de tal cártel, que corrompe a las Fuerzas Armadas, se habla de “NarcoEstado”, de una manera infecciosa. “Es muy lamentable como la literatura ha hecho de una manera muy dócil una falta de crítica. ¿Por qué entonces hemos tenido la idea de que el narcotraficante es un tipo bárbaro que llega a las puertas de la ciudad a incendiarlo todo? ¿Cómo se construyó este relato de un enemigo que llega desde fuera a subvertir nuestro edén? Hemos aceptado esta explicación y terminamos justificando la política de militarización”, expresa.

Oswaldo Zavala
Zavala cuestiona el éxito de novelas como la de Fernanda Melchor, que intenta mostrar un país apocalíptico y en caos. Foto: Cortesía Facebook

“La normalización proviene del lenguaje. Describe un fenómeno de clases que delimita a los escritores mexicanos, que quieren que los traduzcan y ganar premios y para ellos deben adaptar la idea de México a la idea oficial. ¿Qué novelas circulan con mayor éxito en el mundo? Son aquellas las que describen dudosamente la violencia en el país, la describen como una zona de guerra, de caos, de bajeza moral. Esta idea de nuestro Estado corrompido se vende en el mercado de libros. Este imaginario neoliberal que reduce México a un estado violento y apocalíptico obedece a una falta de ideas y a una falta de idea crítica. Tenemos una integración al norte global, el éxito se debe a que nuestros escritores intentan que les hagan caso en The New Yorker, en el New York Times y a que los traduzcan al inglés. Es algo muy triste no sólo porque revela la precariedad intelectual de nuestro país, sino como en realidad triunfa un relato que conviene a las elites políticas del norte hacia el sur. Es terrible como nuestros productos culturales abonan esa idea de México y no cuestionan el origen de esos relatos. Estamos atrapados en una narconovela mientras los intereses internacionales saquean los recursos naturales de nuestro país”.

“Hay una correlación de las fuerzas armadas de nuestro país con la extracción de recursos naturales y es esto lo que debemos de pensar con mucha claridad y mucho cuidado”, concluye.

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