Lago Zirahuén

MESITA DE NOCHE | Anuario

Mi hermana viene para navidad, me duele verla sin mi hermano, casi no hablamos, pero cada una llora por separado. Recogemos la mesa, tiramos las envolturas de regalo y nos decimos adiós. Al concluir el año me queda el lago y la caída del sol y nada más.

Ciudad de México, 30 de diciembre (MaremotoM).- Recuerdo estos tiempos de fin de año cuando trabajaba como reportera, a decir verdad, eran días tediosos, donde no abundaba el material y había que ponerse creativos para cumplir la cuota diaria de notas. Era una especie de no tiempo que nosotros estábamos obligados a presenciar y por si fuera poco, a disimular, publicando noticias que a nadie interesaban. Uno de los ejercicios que servía para llenar esa ausencia de eventos era publicar lo más destacado que había sucedido en el año, me pregunto sinceramente cómo haremos para asir con palabras este 2020. Aún así, intentaré un recuento muy personal.

Enero 2020

En aquella casa, mientras los chicos estaban fuera, tenía la costumbre de poner el resumen de noticias mientras preparaba la comida. Estaba picando las verduras para el arroz cuando escuchaba de aquel virus desconocido, de su acelerada expansión, las voces y testimonios me resultaban alarmistas pero nos sentíamos a salvo porque estaba en la otra cara del mundo, en China. Literalmente creíamos que antes de que llegara a nuestras narices algo lo frenaría.

Febrero 2020

La vida seguía con aparente normalidad, la gente ponía en duda la gravedad del virus, sin embargo, se alcanzaba a percibir cierto miedo que comenzó a emerger en sueños con escenas apocalípticas, ansiábamos despertar para confirmar que el mundo seguía estando ahí tal y como lo conocíamos.

Marzo 2020

El virus ya había cobrado cuerpo en un incauto turista que voló de Italia a la ciudad de México. En ese momento creíamos tener el control con un seguimiento minucioso de los casos y las cifras. Comenzamos a tener recelo de los otros.

Abril 2020

Emprendimos el viaje a la cabaña en medio de un bosque enfrente de un lago, lo hicimos con las provisiones para un mes. Desde la terraza observábamos la cercanía del lago y sentíamos ansías por ir, era tan sencillo atravesar la cerca y estar fuera, pero fuimos estrictos durante un tiempo. Hasta que decidimos regresar.

Te puede interesar:  La nueva máscara de las derechas en América Latina debilita a las izquierdas apoltronadas: ¿Kast, Milei y Camacho como paradigma?

Mayo 2020

En casa la cosas no eran tan distintas a diferencia de que teníamos compras a domicilio y conexión a internet, en ese momento nuestra seguridad se basaba en eso, en poder abastecernos e informarnos en medio de la crisis.

Junio 2020

Hasta ese momento creíamos en los pronósticos, nos aventurábamos a fechas probables en las que todo volviera a la normalidad, asumíamos la deformidad de la situación con la esperanza de que llegaría a su fin. Pero las cifras comenzaban a comportarse de manera errática.

Julio 2020

De nuevo la cabaña en medio de un bosque enfrente de un lago, en esta ocasión nos acompañó Miguel Ángel y Rozhy, crearon un exposición permanente para nuestra casa, metieron el lago, el bosque, y el cosmos, todo directo al lienzo. Me sentí en mi sitio.

Agosto 2020

Regreso a la casa familiar, enciendo una vela en la habitación de mi hermano y se apaga, me digo, que raro y lo presiento. Entonces enciendo otra, mi hermano muere en el mismo instante en que se consume la vela.

Yolanda Alonso
Este libro fue escrito en el transcurso de cinco años, en los que estuve viajando de forma constante y recurrente a Zirahuén, Michoacán, por lo menos de tres a cinco veces al año. Foto: Cortesía Alejandro Ortega Neri

Septiembre 2020

Huyo de nueva cuenta a la cabaña en medio de un bosque enfrente de un lago y me digo que no quiero saber nada. Fundo mi nueva normalidad aquí, que no tiene nada de contemplativo ni de espectacular, salvo un trajinar que nos mantiene a flote.

Octubre 2020

Al margen de las teorías de la conspiración tenemos la certeza de que el mundo que fue de nuestros padres y abuelos ha desaparecido. Nosotros mismos ya no tenemos noción del mundo que vivirá nuestro hijo, no alcanzamos a vislumbrar salvo el lago agitado o en calma.

Noviembre 2020

En este pequeño pueblo donde se piensa que el virus en un problema de las grandes ciudades, se vive como se ha vivido siempre, yo diría que hasta con cierta despreocupación y alegría. A ratos nos dejamos llevar, a ratos ignoramos y reímos. Entonces volvemos a recordar.

Diciembre 2020

Mueren mis amigos Salvador y Yuri. Aparece la estrella de Belén. Mi hermana viene para navidad, me duele verla sin mi hermano, casi no hablamos, pero cada una llora por separado. Recogemos la mesa, tiramos las envolturas de regalo y nos decimos adiós. Al concluir el año me queda el lago y la caída del sol y nada más.

Comments are closed.