Lago Zirahuén

MESITA DE NOCHE | Inventar realidades

En la tarde vemos el recuento de daños, el avance de la crisis, es inevitable sentirnos angustiados. Así dormimos, un poco inquietos y nuestro ánimo se renueva con un nuevo día en el que nos repetimos una palabra: Resistir.

Zirahuén Michoacán 25 de marzo (MaremotoM).- ¿Qué hacemos? pregunta mi editora ante el panorama que vivimos de forma global y es que en medio de la crisis, cada quien hace lo que puede, no hay una manera exacta de hacer y ni siquiera siendo rigurosos con todas las recomendaciones estamos a salvo. En esta porción de bosque vivimos la invención de alguien más: un buen día, un hombre de ciudad se hartó y se fue en busca de un sitio donde comenzar de nuevo, fue así que conoció el lago, y afirmó que este sería el lugar donde quería morir y comenzó a construir una casa, la misma que habitamos. Después se unió a él una mujer escribiente y desde aquí, se fungieron como inventores de realidades, fuera del mundo y de su ritmo, había que asirse de alguna manera.

Lago Zirahuén
Así dormimos, un poco inquietos y nuestro ánimo se renueva con un nuevo día en el que nos repetimos una palabra: Resistir. Foto: Cortesía

Es lo mismo que hacemos nosotros, sin posibilidad de salir de casa vamos creando una rutina más o menos flexible que se arma con bloques de limpieza y cocina, intercalados con juegos de mesa, algo de lectura y cuando comienza a ganar la angustia, cepillamos una porción de terreno y arrumbamos toda la hojarasca en una esquina. Coincido con la anterior inquilina de la casa, cuando afirmaba que barrer tiene bondades terapéuticas. No tengo acceso a Netflix así que no puedo ver las listas de películas propuestas para esta cuarentena, por otra parte lo agradezco, porque aunque soy consumidora de todas estas plataformas al mismo tiempo reniego de la preselección que hacen por mí y quisiera seguir forjando mi propio camino de aficiones así que tenemos una regular selección de películas en DVD que vamos explorando de a poco.

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Tratamos de que el día fluya sin pensar demasiado, presenciando los cambios de lago, uno podría pensar que es siempre el mismo pero es sorprendente la gama de apariencias que puede tener en sólo una hora y son cambios casi imperceptibles, que incluso viendo fijamente vamos a notar hasta que haya mutado por completo. La gente del pueblo vive de espaldas al lago, son pocas las veces que lo miran o piensan en él porque el lago siempre ha sido, hasta que ya no lo sea, y ellos mismos miren sorprendidos movimientos que quizá parecían imperceptibles pero que van removiendo el entorno desde lo más profundo.

En la tarde vemos el recuento de daños, el avance de la crisis, es inevitable sentirnos angustiados. Así dormimos, un poco inquietos y nuestro ánimo se renueva con un nuevo día en el que nos repetimos una palabra: Resistir.

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