Centro de Zacatecas

MESITA DE NOCHE | La ciudad que deslumbra por unos pocos

Zacatecas, 2 de junio (MaremotoM).- Son las 4 de la mañana y no he podido conciliar el sueño, lo único que se me ocurre es desplegar la pantalla de la computadora y redactar esta columna desde la mesita de noche. La causa de mi insomnio se debe al exagerado ruido de una fiesta en el hotel Quinta Real, vivo a 4 cuadras y no hay lugar de la casa donde el ruido aminore, no quiero pensar lo que padecen los habitantes de las casas que rodean el hotel. Por una simple protesta y sin esperar que la situación cambie, hago un reporte al 911 solicitando que bajen el volumen, por supuesto, nada pasa. Llevo 30 años viviendo en el centro y he interpuesto docenas de resistencias para no mudarme, debo confesar que todas son subjetivas y sentimentales, pero en noches como esta lo único que quiero es salir corriendo. Reflexiono en varias cosas mientras aguardo un poco de silencio para poder descansar, por ejemplo, el trato preferencial que recibe el hotel extendiendo su horario de fiestas hasta la 5 am y en la permisividad que existe para que esto se repita cada fin de semana. Algunos argumentarán que este tipo de eventos, generalmente bodas foráneas, son una derrama económica para el estado, al menos es lo que se vende a través de campañas como “Zacatecas deslumbrante”. No dudo que sea así, pero me incómoda que sea a costa de la tranquilidad y el descanso de los vecinos del centro, los que quedan, porque cada vez es más difícil habitarlo. Me preocupa que este interés por atraer turismo termine convirtiendo la ciudad en un simple deslumbramiento, un escenario de fantasía que transcurre entre fotos grupales y selfies por los puntos emblemáticos. En esa oferta de servicios y de la ciudad como un producto, los ciudadanos pasamos a ser parte de una postal que se admira desde el autobús turístico. Me pregunto si les pareceremos pintorescos con nuestras afanosas vidas concentradas en la ciudad de cantera, de museo o de romance, ponga el calificativo que mejor convenga. Pero incluso en los museos hay reglas para poder convivir y observar, aquí no. Con esto no quiero decir que me declare en contra del turismo pero sí en contra de la poca atención y falta de políticas que garanticen nuestros derechos como ciudadanos.

Te puede interesar:  Ñamérica: demasiado real para ser inventada (pero de que parece, parece)

Es conocida la práctica de renta de espacios públicos y culturales para eventos sociales, en los cuales la gente se ha visto privada de alguna actividad o simplemente de hacer uso del lugar. De seguir así, me parece que llegará un punto en el que nosotros seremos ajenos a la ciudad, o viceversa, la ciudad será ajena a nosotros.

Mientras escribo han dado las 5 de la mañana, la música no cesa. Ni siquiera intento ir a la cama voy directo a la regadera, para dar por concluida una larga noche deslumbrante.

Comments are closed.